Notas sobre dos poseídos del secesionismo: Agustí Colomines y Antoni Castellà

Francisco Frutos Gras ||

Ex Secretario General del PCE ||

Agustí Colomines es una especie de ideólogo de ultra derecha del nazionalismo racista, que carga contra el jurista de izquierdas, Carlos Jiménez Villarejo. Veamos una sucinta información de lo que representan uno y otro.

Agustí Colomines ha tenido una trayectoria muy singular desde el punto de vista moral y político pero nada singular si tenemos en cuenta otras peripecias de gentes procedentes del mismo filón. Fue militante de Bandera Roja y de las Juventudes Comunistas al inicio de su vida política, se hizo progresivamente independentista y desembarcó al cabo del tiempo en las bodegas bien surtidas de Convergencia Democrática de Catalunya, organización en la cual encontró buenos y bien remunerados empleos públicos y desde la que fue corresponsable durante un tiempo de las mordidas y latrocinios de Pujol y CDC en cosas tan sonadas como el saqueo del Palau de la Música. Lo demás pueden imaginárselo.

Este señor se atreve a acusar despectivamente a  Carlos Jiménez Villarejo por comunista, por “facha” y  por practicar un “españolismo rampante” y apoyar y participar en actos de la extrema derecha española. Vayamos aclarando las cosas: El jurista Carlos Jiménez Villarejo fue antifranquista y miembro del PSUC en la clandestinidad, fue el fiscal que puso la querella a Jordi Pujol por el saqueo de éste y sus huestes de Banca Catalana, querella que fue archivada por el gobierno de Felipe González y aprovechada por Pujol para iniciar la escalada contra España y por la independencia; ya en la etapa de democracia parlamentaria fue Fiscal Anticorrupción, cargo del que fue cesado por José María Aznar cuando este llegó a presidente del gobierno; elegido eurodiputado en la candidatura de Podemos de 2014, dimitió a los pocos meses por haber dicho anteriormente que apoyaba con su presencia una candidatura pero que no pensaba quedarse como eurodiputado y por empezar a tener algunas discrepancias con la organización.

Y Colomines le llama “facha-comunista” y españolazo  por su participación a los actos en defensa de la Constitución, el Estatut y la democracia del 8 y 29 de octubre de 2017 en Barcelona. Actos en los que yo participé, a mucha honra, en defensa de lo mismo y contra la deriva imparable de los nazional-separatistas hacia el esperpento, el caos y la dictadura “monárquica hereditaria” impuesta  en forma de “República de cartón”.

En consecuencia con todo lo anterior, para mí no hay ninguna duda en identificar a Colomines de personaje que pasa del izquierdismo a la defensa de las teorías y prácticas de ultra derecha, eso sí, con acreditación de catalán de pro; y a Villarejo como lo que ha sido siempre, un humanistas de izquierdas, que no claudica ante las dificultades y continúa defendiendo una cambio social, democrático e internacionalista, frente a la derecha que pretende camuflarse en el nacionalismo.

Antoni Castellà. Voy a ahorrarme una cierta disertación sobre su historia de militante de Unió Democràtica de Catalunya, de sus cargos en La Generalitat y de sus oportunismos y arribismos y centrarme sólo en dos comentarios que aclaran su personalidad, para que cada cual se haga una idea: “Si decides que no quieres muertos, la independencia tarda más”, en referencia a su pretendido pacifismo, y sigue con que “probablemente, si no estuviéramos en el marco de la UE, tendrían tentaciones de fusilarlos también, como hicieron con Companys. Como no pueden hacerlo están en la prisión”, en relación a los golpistas institucionales que están en la cárcel.


Con  personajes así, cuando la actuación, la manipulación y la mentira rayan el esperpento y el ridículo y ni siquiera son capaces de controlar sus locuras, cualquier cosa es posible.

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