Barcelona recuerda a las Brigadas Internacionales

Antonio Francisco Ordóñez ||

De los Solidarios y miembro de la Asamblea Social de la Izquierda de Cataluña (ASEC/ASIC) ||

“Desde el golpe militar en España [de 1936], en todo el mundo, un antifascista fue, ante todo, un partidario de la República Española”. (Las Brigadas Internacionales.- Michel Lefebvre y Rémi Skoutlesky; París, 2003)

Han pasado más de 80 años desde que, un 28 de octubre de 1938, salieran de Barcelona los brigadistas internacionales que acudieron en defensa de los valores democráticos de la República  Española violentada por el golpe militar que apoyó la oligarquía más reaccionaria de Europa.

Fueron las Brigadas Internacionales una aventura humana de más de 35.000 voluntarios (1) que fueron a luchar contra el fascismo en un país que no era el suyo. No lo necesitaban; porque el movimiento obrero ha sido, es y será siempre un ejemplo de solidaridad internacionalista: allí donde se retroceda en las conquistas sociales, allí irá a combatir su vanguardia más concienciada y comprometida.

Los combatientes de las Brigadas Internacionales acudieron de todo el mundo a través de los círculos internacionales de la Internacional Comunista, el Komintern: “militares profesionales o meros simpatizantes, antiguos miembros de la Legión, veteranos de Verdún, mezclados con algunos espías y aventureros, enfermeras inglesas, trabajadores de los muelles de Nueva York, golfillos parisinos, españoles de Saint-Denis, judíos de Palestina o Varsovia, chinos de China o de la empresa Renault, albaneses, argelinos. Muchos de ellos, alemanes e italianos, húngaros y rumanos eran ya a menudo parias en una Europa sometida a las dictaduras” (2).

En Francia, donde el Frente Popular también estaba en el poder, al igual que en el resto del mundo, se organizó un amplio movimiento de solidaridad. Esta movilización se apoyó en las imágenes que cada día llegaban de España; porque, en este conflicto se utilizó por primera vez el fotoperiodismo moderno: los periodistas enviaban a centenares de reporteros, decenas de fotógrafos proporcionaban a las agencias imágenes que daban la vuelta al mundo, mientras que los cineastas alimentaban los noticiarios filmados. Las paredes se llenaron de carteles, y florecieron los pasquines y los periódicos; en los mítines, en los que se enarbolaban grandes banderas con los colores rojo, amarillo y violeta, se recogía dinero para España.

Diversos avatares, ante el desarrollo contrario a los intereses de clase que defendían, llevaron al gobierno de la República a tomar la decisión de que abandonaran la Guerra Civil. El mayor de los homenajes que se les rindió, fue el desfile celebrado en Barcelona el 28 de octubre. Toda la ciudad amaneció con pancartas y carteles alusivos a las Brigadas Internacionales. Ante Companys, Azaña, Negrín, Vicente Rojo y más de 300.000 personas, los internacionales desfilaron por la Avenida 14 de abril (actual Avenida Diagonal), en un ambiente altamente emotivo, con un histórico discurso de Dolores Ibárruri (3).

Ante tal ejemplo histórico e irrepetible para todas las generaciones posteriores, en una Barcelona que ha vivido siempre, desde que acabó la Guerra Civil y hasta hoy en día, subyugada por el nacionalismo -la desviación más degenerada del egoísmo capitalista- de uno u otro tipo, uno se pregunta, legítimamente: ¿Barcelona, recuerdas a las Brigadas Internacionales?

Notas:

(1) Según los datos manejados por los estudios realizados en Estados Unidos por el Batallón Abraham Lincoln y por el historiador Andreu Castells, llegaron a participar en total 59.380 brigadistas extranjeros, de los cuales murieron más de 15 000.

Brigadas Internacionales (Wikipedia): https://es.wikipedia.org/wiki/Brigadas_Internacionales

(2) Las Brigadas Internacionales.- Michel Lefebvre y Rémi Skoutlesky; París, 2003

(3) https://www.youtube.com/watch?v=9PrUqJTjgLs

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