Boaventura de Sousa: Izquierdas del mundo, uníos

Rafael Fraguas ||

Periodista y sociólogo ||

Boaventura de Sousa Santos (Coímbra, Portugal, 1940) es uno de los intelectuales de izquierda más activos sobre la escena internacional. Catedrático de Sociología por la Universidad de su ciudad natal y doctor en Sociología del Derecho por la de Yale, ha sido docente en la Universidad de Wisconsin-Madison así como director del Centro de Estudios Sociales 25 de abril en su país. Autor de 40 ensayos y numerosas publicaciones sobre globalización, epistemología, derechos humanos y democracia, ha sido traducido a las principales lenguas. De Sousa Santos es considerado ​ puntal clave del pensamiento crítico contemporáneo y dirigente de referencia de los Foros Sociales Mundiales. Acaba de publicar su libro Izquierdas del mundo, uníos, que ya ocupa las librerías españolas y americanas.

Estos días visita Madrid para invitar a la lectura de su libro y ha recalado en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense, donde sus escritos y sus palabras cobran especial eco y realce y donde impartió una conferencia -de trasunto señaladamente geopolítico- en un muy buen portuñol,calificada de “torrencial”, por la cantidad de información y análisis brindados al público, al decir de una de las asistentes.

La elección en Brasil del ex militar y político de extrema derecha Jair Messias Bolsonaro (1955), al que Souza Santos definió como “neofascista”, fue uno de los elementos de alarma y alerta que el pensador portugués trazó a lo largo de su conferencia, seguida con unción  por los asistentes. “Bolsonaro engañó con una propuesta electoral que ocultaba su intención de ruptura total con la democracia”. Para el profesor portugués, que acostumbra pasar temporadas en Norteamérica, “Estados Unidos no es un país democrático, por tratarse del más corrupto del mundo, pero allí la corrupción es legal”. A su juicio, “el dinero allí, sin límites, puede controlar todas las elecciones”. Empero, destacó que en los Estados de Georgia y Florida “han emergido brotes socialistas, que surgieron en la arena política estadounidense de la mano de Bernie Sanders (candidato presidencial demócrata en las pasadas elecciones). “Incluso Francis Fukuyama, que escribió que el fin de la Historia había llegado a su término con el neoliberalismo, reconoce ahora que el día del socialismo está por llegar, va a venir”.

Rivalidad USA-China

Boaventura de Sousa inserta la actualidad dentro de un contexto internacional caracterizado por “un ciclo reaccionario global con interregno, donde se configuran dos tipos de globalización y una rivalidad que exige el alineamiento total en torno a dos países: Estadas Unidos o China”. El pensador lusitano explica que “a partir de 1870, tras la guerra franco-prusiana, la globalización se vio dominada por la idea de un mercado libre autorregulado como alternativa a la guerra; con la revolución soviética de 1917”, subraya, “surgió una alternativa al absolutismo del mercado al comparecer un mercado planificado que implicó una nueva polarización entre capitalismo y comunismo. Posteriormente, en 1955”, añade, “la Conferencia de Bandung dio a luz al Movimiento de Países No Alineados, que se apartaron de ambos tipos de mercado bajo la consigna “ni capitalismo de Estados Unidos ni socialismo de la URSS” y nacerán el socialismo africano, con figuras como Kwame Nkrumah y experimentos periféricos como los de Tito o Sukarno.

Sousa se refiere después a la 2ª y 3ª revoluciones tecnológicas, “que generan enormes beneficios al capitalismo dando lugar a una nueva globalización que procura al capital una gran rentabilidad”. En su opinión, “la pugna por la hegemonía en la globalización se la disputan Estados Unidos y China, y se dirime en tres escenarios: la inteligencia artificial, la robótica y la automoción”. Y, asegura Sousa, “China posee la potencia dominante en estos tres escenarios”. Para argumentar su afirmación, cita el informe Gobal trends for 2030,elaborado por la CIA y al que se puede acceder en la red. En él se destaca que “China en esa fecha será la primera potencia mundial”. Por consiguiente, el pensador lusitano asegura que “de inmediato vamos a ver cómo se libra una guerra, que será económica, comercial, tarifaria, militar y financiera”, a la que ya comenzamos a asistir.

Precisa el pensador portugués que “desde 1971, el dólar es la moneda internacional de reserva sobre las transacciones de petróleo” y establece que “siempre que alguien se ha pronunciado contra esta función del dólar, ha habido consecuencias: Saddam Hussein amenazó con recurrir a otra moneda frente al dólar; y Saddam fue derrocado; Moammar El Gadaffi preconizó una especie de euro africano para ese tipo de transacciones; y Gadaffi cayó; hasta Dominique Strauss Kahn, desde el Fondo Monetario Internacional, habló de diversificar esas transacciones mediante una cesta que incluyera el yuan, el rublo, el euro… y le fue descubierto aquel asunto con una camarera de hotel”, remarca. “La resistencia del dólar es brutal”, agrega. Pero Arabia Saudí, “que tuvo alguna complicidad en los ataques contra las torres gemelas”, sigue apostando por el patrón-dólar, sugiere.

“Una guerra librada en el campo de la alta tecnología”

A su juicio, “la guerra con China se libra en el ámbito de la alta tecnología, si bien miles de empresas estadounidenses producen en China” Y apunta: “de los 20 trillones de dólares a que asciende la deuda de Estados Unidos, 6 trillones son de acreedores de China; en esa guerra, Rusia y Suráfrica, deben ser neutrales; Modhi, dirigente político de la India, optó por la democracia fascista; por su parte, Brasil (todos ellos países de gran potencial emergente, denominados despectivamente PIGS), que contaba con una de las democracias más vibrantes del continente, se ha visto que era muy vulnerable: había que neutralizarlo. Ahora”, dice De Sousa Santos, “se trata de responder a la pregunta ¿cómo neutralizar a Europa?” y comenta: “Ya Steve Bannon creó un movimiento en Bruselas, precisamente, para dar respuesta a esa cuestión”. Para el sociólogo portugués, “esa respuesta se encuentra ya en Polonia, Hungría, ahora en Italia; Estados Unidos utiliza los nacionalismos continentales para dividir Europa y teme a Alemania”. Según el catedrático lusitano, “lo curioso es que la izquierda critica también a Europa por su deriva neoliberal”.

Por otra parte, destaca que “a Washington  no le molesta que haya Gobiernos de izquierda en América Latina; lo que le preocupa realmente son las inversiones chinas allí: en Nicaragua tiene la preocupación de que el Canal interoceánico Atlántico-Pacífico atrae las inversiones de China”. Esa preocupación obedece a que “China sabe estar en el mundo”, sentencia. “Sus inversiones en pequeños países de América Latina le permiten controlar votos en Naciones Unidas”.

“Brasil puede tener una guerra”

La democracia creyó durante un tiempo que regulaba el capitalismo pero, tras la caída del muro, el capitalismo regula la democracia

Retoma el tema brasileño, de candente actualidad tras la victoria electoral del exmilitar de extrema derecha Bolsonaro: “Sus primeras medidas muestran que el patrón es Estados Unidos; lo más peligroso es que realmente las políticas neoliberales se proponen destruir lo realizado en Brasil durante los pasados 15 años: se trata de privatizar la Seguridad Social, las pensiones, la Educación, los Trasportes, el Correo; hay que recordar que Paulo Guede (nombrado ministro responsable económico por Bolsonaro) estuvo formándose en Chile, laboratorio del neoliberalismo”. Y resalta: “Brasil puede tener una guerra”, para preguntarse luego, “¿cuál será la guerra de Trump…? ¿Yemen, Venezuela…? Colombia y Venezuela se están posicionando ya”, asegura. “Bolsonaro dice que está trabajando para liquidar a Venezuela, pero no resultaría fácil invadirla porque Venezuela tiene la ciudadanía armada”, puntualiza Sousa.

Boaventura insiste en la idea de que el contexto creado demanda un alineamiento completo y Washington exige a Europa total lealtad, al igual que a América Latina y África. “Por consiguiente, en este interregno de globalizaciones se busca una idea de un nuevo fascismo, lo que crea una confusión demo-fascista, cada vez más patente, para cambiar los modelos políticos de manera que incluyan el recorte social de derechos sociales y políticos”. El científico luso apunta que “los militares en Brasil dicen que no es dictadura sino que se trata de crear una nueva democracia sin la izquierda”.

Por otra parte, afirma Sousa Santos, “el capital financiero es profundamente antidemocrático, ya que trata de que la democracia se vea cada vez más limitada, más truncada. ¿Por qué Grecia fue ocupada tras la Segunda Guerra Mundial?” se pregunta. “Porque el Partido Comunista de Grecia ganaría unas elecciones. También en Italia el PCI era muy fuerte. Y los acuerdos de Yalta señalaban que las democracias liberales debieran ser siempre tuteladas desde un plan de guerra, como lo fue el Plan Marshall. De tal modo”, prosigue su relato, “se perdonó la deuda a Alemania en un 70% para desarrollar la República Federal frente a la República Democrática Alemana, que era el país industrialmente más fuerte de los del Este. Por ello, la socialdemocracia logró altos niveles productivos. Sin embargo, cuando cayó el muro de Berlín surgió la cuestión ¿para qué una socialdemocracia en Alemania?”. Ya en los años 70, refiere De Sousa, “la Comisión Trilateral se quejaba de que la democracia implicaba demasiados derechos; lo que cayó con el muro berlinés fue precisamente la democracia con derechos”, remarca.

El capital financiero, antidemocrático y antisocial

A juicio del intelectual portugués, “el capital financiero es lo más antisocial de la escena, trabaja para la especulación, domina el capital global. Hay dos ámbitos que permanecen fuera del ámbito estatal: internet y el capital financiero. De los 90 trillones de dólares que miden la riqueza mundial, su control pertenece a 25 empresas estadounidenses y 2 europeas”. Por otra parte, asegura, “si el siglo XX presenció la dicotomía entre revolución y reforma, con dos modelos políticos distintos, hoy la revolución no está en la agenda y la reforma se ha transformado en contrarreforma. Si el principio rector de la democracia es la soberanía popular, el del capitalismo es el de la ganancia infinita”. Así, sentencia de Sousa, “la democracia resulta incompatible con el capitalismo”.

En la fase final de su conferencia, De Sousa relata que “tras la Segunda Guerra Mundial se vivió un momento muy dulce, pero, en realidad, la socialdemocracia pudo existir porque en el Sur hubo una explotación sin límites: entre el Norte y el Sur se abrió una quiebra abisal. La democracia creyó durante un tiempo que regulaba el capitalismo pero tras la caída del muro, el capitalismo regula la democracia. Surge pues una situación muy rara ya que la izquierda creía que la democracia era el único régimen legítimo”. Sin embargo, matiza, “ya los anarquistas que Ghandi encontró en Inglaterra le advirtieron: “por vía electoral nunca habrá democracia”. Ghandi creía en la autodeterminación, pero su modelo fue derrotado por Pandit Nehru. Ni siquiera asistió a la proclamación de la independencia”.

Más adelante, Boaventura de Sousa afirma: “el capitalismo no puede existir sin devaluar el trabajo de aquellos a los que considera seres infrahumanos. El colonialismo cambió de forma con la independencia. El colonialismo puro es racista, sexista y patriarcal. El capitalismo, cuanto más agresivo se hace, más racista, sexista y patriarcalista se muestra”. En cuanto a la situación en América latina, tras definir a Luis Almagro, secretario general de la OEA como “agente principal de Estados Unidos”, subraya que los golpes de Estado comenzaron en Honduras, a manos del abogado de Hillary Clinton. “Ahora Estados Unidos moviliza miles de soldados para enfrentarlos a ciudadanos desarmados de la caravana migrante”.

Sin alternativa al Estado, por el momento

“Mientras la derecha se une, la resistencia se presenta desunida y fragmentada”. Por todo ello, Sousa preconiza la necesidad de tres medidas alternativas: “Necesitamos una ruptura epistemológica. Si bien Karl Marx  en su 11ª tesis sobre Feuerbach proclamaba que la filosofía se ha preocupado de interpretar el mundo y lo que hay que hacer es transformarlo”, para Sousa, “hoy necesitamos otra forma de comprender el mundo desde la lucha de los vencidos coloniales; hay que descolonizar las universidades y comprender el mundo de una manera nueva”.

Hay que refundar los partidos y los movimientos, volver al contacto directo y hablar cara a cara con la gente de a pie de las periferias, que es donde se encuentra la mayoría de la sociedad

En segundo lugar, establece que “hay que refundar los partidos y los movimientos, así como la opinión pública, volver al contacto directo y hablar cara a cara con la gente de a pie de las periferias, que es donde se encuentra la mayoría de la sociedad”. Preconiza la democracia participativa porque a su entender, “la democracia representativa a secas no puede cambiar el mundo. El sociólogo postula igualmente “los liderazgos rotatorios, acordes con un cambio de época en el que con la unidad de las izquierdas contemple además, la unidad de los demócratas, admitiendo que puede haber demócratas de derechas. La gente insegura se sintió abandonada por la socialdemocracia, por su idilio con la clase media”. Empero, “en Brasil no se vislumbra una derecha democrática”, dice. Sousa subraya que a veces, “a la izquierda le ha sido más fácil aliarse con la derecha que con la izquierda en sí misma, culpándose mutuamente. La alianza de la izquierda consigo misma”, precisa, “no parece estar en nuestro ADN. Mientras algunos dicen de volver a la lucha armada otros se aprestan a crear diques que defiendan la democracia del fascismo. La izquierda es la única capaz de defender la democracia liberal, pero ha de hacerlo articulando una democracia participativa, porque la democracia representativa a solas no vale”.

Como colofón, Boaventura de Sousa Santos explica que “la nueva epistemología del Sur está compuesta por saberes de responsabilidad, de equilibrio con la naturaleza y de armonía.  Debemos pasar de ser rebeldes incompetentes a rebeldes competentes. Les animo a ello”, dirigió a los estudiantes. En cuanto a qué hacer con el Estado, Boaventura de Sousa Santos, preguntado al respecto, responde: “Por ahora, no tenemos alternativa al Estado”.

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