José-Tomás Cruz Varela: De Cospedal García, soberbia y ambición

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Todo parecía indicar que, tras descubrirse la petición de Dolores Cospedal García al comisario José Manuel Villarejo para que espiara a su compañero de dirección  en el PP, Javier Arenas, sus días en el partido estarían contados, en función de sus declaraciones en la COPE.

Realmente, la crisis generada en el PP adquirió tal envergadura, que ya no solo afectaba a la ex Secretaria General, sino que también  cuestionaba si el propio presidente, Pablo Casado, sería capaz de lograr la dimisión de la citada política. Sin embargo, manifestar que, con sus estúpidas declaraciones, estaba cumpliendo con su obligación, al tratarse de un tema relacionado con Gürtel y la percepción de comisiones, provocó la petición unánime de su salida del partido.

Como era de esperar, la antaño poderosa Cospedal fue víctima de su propio espionaje, al igual que lo fueron sus intenciones de abandonar el partido con la cabeza bien alta, para terminar saliendo por la puerta falsa, merecidamente criticada y con el regocijo de todos aquellos compañeros que tuvieron que aguantar su soberbia.

Desde su inesperado nombramiento como Secretaria General, nunca ocultó su rígido talante para dirigir y que los demás obedeciesen, haciéndose respetar por las bravas, un comportamiento que, para otros muchos, representó la base de su injustificado éxito.

Como número dos del PP durante diez años, al presidente le gustó el carácter y decisión de esta mujer, amén de solucionarle cantidad de problemas de distinta naturaleza. De ahí que se le permitiese compatibilizar los cargos de Secretaria General, Presidenta de Comunidad Autónoma y Ministra de Defensa. Algo que nunca debió suceder. Lo cierto es que tampoco el ex presidente  era partidario de discutir ni con Cospedal ni con su Vicepresidenta, adoptando una postura cómoda pero rotundamente equivocada como quedó demostrado posteriormente.

Pero parte de sus incuestionables defensores provocaron que Cospedal contemplase la posibilidad de ser Presidenta del PP e incluso soñase con la Presidencia del Gobierno, algo que es mejor ni imaginarlo.

En sus últimos días en el PP, la ex multicargos, única en su especie, jamás reconoció las críticas recibidas ni por parte de la oposición ni de sus compañeros de partido. Solo admitió que su única equivocación consistió en pedir ayuda a su marido, López del Hierro, en la interlocución con el comisario de Policía. Aunque nadie entiende tampoco a que obedecían las andanzas y gestiones de su marido, hablando en nombre del PP. Máxime cuando, para algunos, el problema de Cospedal radicaba en su marido. Para quienes así argumentan, lo peor no son las conversaciones de Cospedal con Villarejo, sino los negocios y enredos de su cónyuge

No obstante, para otros, la caída de Cospedal García se produjo cuando perdió las primarias. Su final quedó confirmado tras abordarse el tema con Pablo Casado y el Secretario General Teodoro García Egea. De ahí que, en dos días, Cospedal pasara de negar su marcha a redactar un comunicado anunciándola. No obstante, siempre habrá corazones agradecidos afines a los modos de esta dictatorial política, si bien lo cierto es que, transcurridas dos semanas, ya nadie recordará a esta ambiciosa y desdichada persona políticamente hablando a no ser que aparezcan nuevas noticias que puedan dañarle todavía más.

Próximamente, el meollo de la cuestión se centrará en el debate sobre las listas para las elecciones europeas y municipales, con lo cual el affair del matrimonio perderá todo protagonismo….¡¡Tiempo al tiempo!!

Atentamente.

*Ex Director de RR.HH.

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