Torra es el procés

Pedro Fernández Herrero ||

Vicepresidente de Alternativa Ciudadana Progresista ||

En 2014, Karra Elejalde ganó el premio de la Unión de Actores al mejor actor secundario por su papel en Ocho apellidos vascos. Su personaje, Koldo, sin ser en ningún momento el protagonista ó protagonistas que todos veíamos sí era quien sintetizaba a un colectivo amplio y real cuyo rechazo a lo ajeno daba sostén a la historia de la película.

El procés, en sus 7 años de vida constatable, ha tenido ya varios protagonistas pero quienes han dado sostén a la historia siguen siendo sus actores secundarios. Un buen actor secundario es el que sigue siendo secundario aunque temporalmente sea protagonista. Rechaza tener la vida propia que tiene todo protagonista y se sacrifica por seguir siendo sostén de la historia.

Si existiera un premio al político secundario lo ganaría de calle Quim Torra. Ser votado como presidente y aún así reconocer a otro como tal tiene su qué.

El verdadero valor de Quim Torra es que personifica bastante bien el procés, un movimiento político supremacista, guiado por gente con pureza étnica, creador de un enemigo que no existe en la realidad, de constante lamento por un infortunio inexistente, negador de la lucha de clases y de bondad religiosa que todos sabemos significa no dar oportunidad al discrepante. Como todo movimiento supremacista, en él anida la perfección, la historia que lo contradiga directamente se niega ó tergiversa y el mal existe porque no manda en exclusiva.

Joaquim Torra i Pla es el espejo de esas clases bienestantes y autosatisfechas, cercanas a trabajos del sector público y sus subvenciones, que sienten envidia y odio hacia las élites pero, sobre todo, sienten un gran y repugnante desprecio por las clases menos acomodadas en las que sólo ven defectos. Ahí está el grueso de los fieles al procés.

La gran virtud de este político secundario (ojo, que fue director de Born Centre Cultural, presidente de Ómnium anterior a Jordi Cuixart y cuarto candidato más votado a presidir la ANC) es que sus escritos, tweets y manifestaciones verbales le retratan con claridad, y, de paso, retrata a todos los que le han convertido en presidente de la Generalitat.

De sus últimas frases vale la pena destacar, al menos, dos:

1) El pasado 15 de octubre emitía un tweet que contenía la siguiente expresión, en referencia al fusilamiento de Lluís Companys: “va ser assassinat per l’Estat Espanyol“. El consenso era que a Lluís Companys le asesinó el régimen franquista. De hecho, Lluís Companys fue presidente de la Generalitat con el reconocimiento y soporte legal del Estado Español durante la 2ª República. Ya es habitual que los guías espirituales del procés retuerzan la historia en busca del mensaje que quieren insertar en sus fieles, en este caso, que el Estado sigue siendo franquista y sólo ellos HAN SIDO antifranquistas, negando de paso al movimiento obrero y partidos de izquierda de ámbito español.

El franquismo hizo todo lo posible para negar la existencia misma de la II República. En la misma dinámica, los activistas del procés están volcados en ocultar cualquier apoyo católico-catalanista al régimen franquista.

En el caso Lluís Companys, cabe recordarles que uno de los acusadores fue Carlos Trias, jefe provincial de Falange y tío de Xavier Trias, que, siendo alcalde de Barcelona, nombró a Torra director de Born Centre Cultural. Vaya con el pasado franquista de quienes hoy tienen la cretinidad de afirmar que, tras 40 años de restaurada la Generalitat, en el Estado Español sigue imperando el franquismo más rancio.

De la familia de Torra no se sabe mucho pero, dado que su padre era ingeniero químico y que él y sus hermanos estudiaron en los Jesuitas de Sarrià a principios de los 70, no se puede esperar mucha oposición al régimen franquista. A quien sí conocemos es al abuelo de Puigdemont que, en vez de luchar por la República, huyó para ser el cocinero franquista de la cárcel de Burgos. De Pujol, Mas, Turull, Rull, Junqueras, Rahola, Llach y tantos otros podemos decir casi lo mismo. Respecto a Pere Aragonés y los hoteles que construía su abuelo al estilo Jesús Gil hablaremos otro día.

2) El pasado 25 de octubre El Periódico titulaba con la siguiente frase de Torra: “Es una infamia. El Supremo abre juicio oral contra más de 2,3 millones de catalanes“. Aunque en realidad no dijo literalmente esa frase sí dijo palabra por palabra: “los catalanes no vamos a aceptar en absoluto ninguna sentencia que no sea la libre absolución“.

El Sr. Torra y todos los partidarios del procés olvidan malintencionadamente las manifestaciones de catalanes el 8 y 29 de octubre de 2017. El Sr. Torra y todos los partidarios del procés olvidan malintencionadamente que si el voto de cada catalán valiera lo mismo ellos no tendrían mayoría absoluta en el Parlament, al igual que en junio de 2016 los independentistas sólo consiguieron 17 de los 47 diputados catalanes en el Congreso.

Ignorar los datos que no te favorecen y no reconocer como ciudadanos propios a aquellos que no comulgan con tus deseos es la línea del American First de Donald Trump, de lo que predican Bolsonaro, Salvini y tantos otros. Es la misma extrema derecha que lleva ya años dirigiendo la Generalitat, una extrema derecha que ya se ve tan segura que no tiene ningún problema en apoyar como presidente a un político secundario como Quim Torra, incapaz de ocultar sus fobias y su mediocridad.

Y es que Quim Torra se merece ser presidente de una Generalitat que ha puesto todo su empeño y crédito en el procés. Él es, en sí mismo, la personificación del procés. Varios periodistas catalanes le han dedicado a Torra adjetivos tales como intransigente, hispanófobo, reliquia de un independentismo de raíz étnica, esencialista, ultranacionalista, católico. De momento, han conseguido que a la Generalitat, la institución, ya no la consideren todos los catalanes como suya. Todo un éxito.

Pero vayámonos al inicio del procés, cuando en el Parlament se querían aprobar los recortes más duros de toda España y los diputados se vieron sorprendidos por una numerosa y coordinada masa de gente que les impedía entrar en el parque de la Ciudadela en cuyo interior está el Parlament.

Al día siguiente, el entonces editor subvencionado Quim Torra, publicó en Elmatí.cat el artículo titulado Un dia de fúria i vergonya. Sólo destacaré tres de las muchas señales para el futuro que contiene el artículo:

1 ) “Avui la indignació s’ha tornat pur lerrouxisme“. Así es como ve este personaje a los movimientos de reivindicación social y que se oponían a los recortes a los menos acaudalados. Califica a los indignados como lerrouxistas, el peor insulto político que te puede lanzar un catalanista.

2 ) “Miro el documental de Sense Ficció i em ric de qué Carrillo, 60 anys després, encara no vulgui donar la seva explicación dels fets”. (Miro el documental de Sense Ficció y me río de que Carrillo, 60 años después, aún no quiera dar su explicación de los hechos).

Esa es su visión de la II República y de la izquierda, gente salvaje y sin escrúpulos capaz de las mayores atrocidades pero incapaz de admitirlos. Normal en quien procede de una familia acomodada, que estudió en Sarrià, de fuertes convicciones católicas y que admira a quienes ansiaban implantar en Cataluña un régimen en la línea de Mussolini.

3) “López Tena manifesta que només va ser insultat en castellà”. (El diputado independentista López Tena manifiesta que SOLO le insultaron en castellano).

Si las otras frases ya eran antiobreras y antiizquierda ésta es asquerosamente supremacista, sólo le ha faltado decir “els catalans de veritat no fem això” (los catalanes de verdad no hacemos ese tipo de cosas).

Para López Tena, para Quim Torra y para tantísimos miles eso fue la espoleta. Vieron que si ponían toda su maquinaria mediática a máximo rendimiento poniendo en el centro del debate una confrontación Cataluña-España conseguirían frenar un movimiento obrerista creciente que padecía casi en exclusiva, y a diferencia de la gran masa catalanista, el paro y la precariedad.

¿Qué hace la Izquierda defendiendo un movimiento con esos mimbres? La respuesta sólo puede ser : ¡Ah! ¿usted considera de izquierdas a erC, a Nuet, a los encapuchados de la CUP, etc.? Pues hágaselo mirar que lo suyo pinta grave.

La izquierda está tan desorientada que, a la vez que dice ser internacionalista, defiende la creación de nuevos Estados cuando eso es contrario al internacionalismo y a los intereses de los trabajadores. La propuesta de Unidos Podemos de un Estado plurinacional cuando hay comunidades con más de un 20 % de las familias originarias de fuera de España es extemporáneo, totalmente anacrónico y bastante ridículo.

Necesitamos una IZQUIERDA EN POSITIVO, que no le haga el juego ni al Vox de Abascal ni al CataVox de Puigdemont, Junqueras y Torra, aunque puntualmente se pueda coincidir en voto con cualquiera de ellos. Necesitamos proponer sin miedo, pensando en personas y en sociedad en lugar de en pueblos y naciones. Necesitamos una izquierda que trabaje para tener trabajo, estabilidad en el trabajo y mejor remuneración del trabajo. Necesitamos una izquierda que afronte de cara los problemas de seguridad porque quienes más padecen la inseguridad son los vecinos, también desfavorecidos, de quienes la generan.

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