César Jara: Mujeres feministas, mujeres combativas

enCandela

 
 
 
César Jara ||

Con motivo de la presentación de mi novela Esclavas de la noche, un duro alegato en forma de género policíaco contra las mafias de la prostitución y la trata de mujeres en España, estuve el pasado fin de semana en Maracena y en Granada, en sendos actos organizados por sus respectivos ayuntamientos y arropado por colectivos feministas de esas dos ciudades andaluzas.

Me sentí muy orgulloso de poder aportar mi grano de arena a la lucha feminista, a la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres y a la causa de la defensa de la dignidad de las mujeres.

Volví satisfecho y contento a Gandía, mi actual ciudad de residencia, tras haber participado, incluso en la capital de Andalucía Oriental, en actividades relacionadas con la conmemoración, el día 25 de noviembre, de la Jornada mundial contra la violencia hacia la mujer.

Pude conocer a valientes mujeres que se juegan la vida, cada día, por dar la cara por otras mujeres que están en grave situación de riesgo y desamparo por arte de las autoridades judiciales, de algunos cuantos, demasiados quizás, jueces y fiscales reaccionarios, machistas y que dictan sentencias o autos no para proteger a esas pobres mujeres de sus maltratadores y asesinos, sino para satisfacer su ideología cavernícola.

Pude compartir muchas horas junto a mujeres que, cada día, deben dar coraje y ayudar a empoderarse, desde sus colectivos feministas, a mujeres que han sido golpeadas, casi asesinadas o que han sufrido la muerte violenta de sus hijas, hermanas  o familiares femeninos y que sacan fuerzas de sus dolores para salir adelante y unirse a esa lucha tremenda.

Me emocionó especialmente escuchar a Mar, una mujer granadina que vio cómo fue asesinada por un malnacido su joven hija, no hace mucho, y que fue designada para leer un manifiesto ante las autoridades locales y el público y los medios de comunicación social, ante las puertas del Ayuntamiento de Granada. En un momento determinado, Mar tuvo un lapsus mental y dijo justo lo contrario de lo que estaba escrito en el papel que le habían pasado.

Dijo que los poderes públicos no estaban haciendo todo lo que deberían hacer, realmente, para acabar con el terrorismo machista en su ciudad…Miradas del alcalde, sorpresa de muchas asistentes al acto… Luego pude hablar con ella un rato, conocer en persona su terrible drama de madre y mujer y comprendí que ella, como tantas otras miles de mujeres más, estaba hasta el moño de soportar discursos huecos, políticamente correctos, y de ver cómo cada día siguen siendo asesinadas mujeres como lo fue su hija, a quien en la Universidad de Granada, por cierto, se le rindió merecido y público homenaje por todo el colectivo académico de la misma.

Mi viaje me permitió conocer varios casos más de mujeres angustiadas, que ya no creen en los políticos ni en la justicia y que deben incluso auto organizarse para su propia defensa personal de los potenciales agresores y asesinos, tras verse desamparadas por habérseles retirado órdenes de protección y no tener ni siquiera la posibilidad de protocolos de ayuda inmediata por parte de las fuerzas de seguridad.

Gracias, Mar, gracias Magalys, gracias Victoria, gracias Rosa, gracias María, sois las actuales y bellas y combativas reencarnaciones, en el año 2018, de la heroína granadina del siglo XIX, Mariana de Pineda; sois mis amigas y compañeras de lucha para siempre.

Voy a llevar en mi solapa con orgullo la insignia de la Asociación “La Volaera“, cerca de mi corazón.

*Periodista.

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