De las derechas españolas y de las izquierdas

Vicente Serrano*||

Miembro del Grupo Promotor del partido IZQUIERDA EN POSITIVO y de la Junta Directiva de la asociación Alternativa Ciudadana Progresista ||

Anda el personal muy soliviantado y ofendido por el pacto que ha permitido al PP hacerse con la Junta de Andalucía. Pareciera que se hubiera cometido un pecado laico contra los derechos humanos. A mi me parece de lo más natural que los partidos de derecha lleguen a pactos de gobernabilidad en una democracia. Más me preocupa cuando las izquierdas pactan con las derechas para hacer políticas de derechas.
Claro que, tal vez, sería necesario aclarar quién es quién en la derecha y en la izquierda. Y ahí es cuando seguramente entraríamos en debate.
Que Vox es un partido más a la derecha que el PP es de cajón y que podemos decir que son de extrema derecha… también. Luego podemos llegar matizar si es antieuropeo, inconstitucional, xenófobo y franquista.
No quieren declararse franquistas pero lo disimulan mal; sus dirigentes tienen muchos tics franquistas. Parece claramente xenófobo dada su prisa por expulsar a los 52.000 inmigrantes ilegales registrados en la sanidad andaluza: ya sabemos que la xenofobia tiene que ver con el dinero, con la clase social de dichos inmigrantes, aporofobia se llama, a tenor de los pocos ascos que le hicieron a la financiación por parte de opositores iraníes.
Hay quien afirma que es un partido inconstitucional ya que propone la desaparición de las autonomías, algo tan inconstitucional como pretender la secesión/independencia de cualquier autonomía. Ambas propuestas no son en sí mismas inconstitucionales; lo serán si tales cambios los quieren forzar de forma ilegal y, entonces, será delito, como es el caso de los políticos catalanes presos pendientes de juicio o huidos de la justicia.
No parece ser muy antieuropeo como otros partidos ultraderechistas, como la Agrupación Nacional, de Marine Le Pen, la Liga Norte, de Matteo Salvini o Alternativa por Alemania.
Que Vox es una costilla del PP parece evidente. También parece evidente que mientras el PP contuvo en su seno las posiciones más ultraderechistas y las más moderadas de esa derecha, fue hegemónico en su segmento, hecho que a su vez le impedía crecer en votos. Su desgajamiento por la ultraderecha (Vox) y por el centroderecha (C’s) están ampliando en estos momentos la posibilidad de que la derecha, aún separada, crezca y sea hegemónica en España.
Si a ello unimos que no solo existe una derecha nacional-española, sino que existen varias derechas nacionalistas… en Cataluña, en el País Vasco, Navarra… y más, el paisaje no puede ser más desolador.
Y ahí es cuando entra el tema de las izquierdas desnortadas (PSOE Y U.P.) que ven la paja (pacto de las derechas) en ojo ajeno, sin ver la viga (pacto con las derechas nacionalistas) en el propio.
La obsesión/mantra de la “unidad de la izquierda” siempre ha supuesto una cesión de planteamientos a muchos que ahí participábamos, teniendo que ceder en temas que dan cobertura al nacionalismo, como es el caso del supuesto derecho de autodeterminación de las llamadas “comunidades históricas”. Esta cesión supuso una subordinación de las izquierdas a los partidos nacionalistas, todos de derechas, aunque alguno se autodenomine de izquierda, “esquerra” en catalán, o “esquerda” en gallego.
En la revista de enero de 2019 de El Viejo Topo, Jon E. Illescas afirma: “Los trabajadores no tienen partido político al que votar. Al menos, no tienen ninguno que represente sus intereses y ello tiene consecuencias graves.” Illescas denuncia el abandono de la militancia de muchos izquierdistas por la diversificación de las luchas centrándolas en sectores minoritarios y olvidando la clave de la igualdad: la liberación de clase. Por suerte, El Viejo Topo nos permite leerlo directamente en su Web: “Frente a VOX, ¿habrá izquierda para la clase obrera?”. No se lo pierdan ¡levanta ampollas! entre dogmáticos de los “significantes vacíos”.
La realidad es que la izquierda pierde votos y militantes por todos lados. Las elecciones andaluzas son una advertencia, pero parecen no enterarse. En España, la izquierda volverá a crecer cuando se crea España. No hace falta que se haga españolista, tan solo que tenga un proyecto de igualdad para todos los españoles… lo que significa, inexorablemente, ponerse de frente contra todo nacionalismo, sea catalán, vasco, andaluz, gallego o español. Para empezar, que empiecen a decir en voz alta España, no Estado español.
Parecía que superar en estulticia a Zaparero era imposible, pero Sánchez lo hace. A cambio de su permanencia en la poltrona está dispuesto a entregar lo poco que del Estado queda en Cataluña o en Euskadi… Mientras el federalismo alemán retorna competencias a administración central, Sánchez ignora a la Constitución y a más de la mitad de los catalanes para la solución del “conflicto”, se pone orejeras para no ver el desprecio a la ley del secesionismo, cede las competencias sobre el castellano a la Generalitat de Catalunya, elimina el control previo a pagos de la Generalitat, mejora en los Presupuestos Generales del Estado las inversiones a Cataluña, para contentar a Torra, mientras sigue manteniendo a Extremadura con unas infraestructuras cuasi decimonónicas –con el silencio cómplice del presidente extremeño… y socialista–, etc.
Las izquierdas (PSOE y confluencias P’s) están pagando muy caro –concretamente, en votos– su complejo ante el nacionalismo, su miedo a España y su falta de proyecto emancipador y de clase. Algunos, hace tiempo que lo sabemos y por eso abandonamos barcos que hoy tienen la cuadernas podridas.
Nou Barris, Barcelona. 25 de enero de 2019
*Autor del ensayo EL VALOR rEAL DEL VOTO, Editorial El Viejo Topo, 2016.

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2 comentarios de “De las derechas españolas y de las izquierdas

  1. Esther Villar
    28 enero, 2019 at 7:17

    Exposición muy clara de lo que casi todos sabemos, pero que nos gusta leer en un artículo que expresa las ideas tan bien.

  2. Enrique José Amorin Rodriguez
    2 febrero, 2019 at 9:08

    Se de mas de uno que anhela el auge electoral de VOX,un tsunami que arrase y mande al basurero de la historia a tantos tingladillos ultrasectarios de tantos caraduras majaderos y cantamañanas, hombres y mujeres,que padan por ser la izquierda oficial española.A eso nos hace llegar la desesperacion.

    Haría falta un escritor de la talla de Valle-Inclan para redactar un nuevo Ruedo Ibérico y exprimir al máximo las cualidades grotescas e inmundas de tantos falsarios de la psedoemancipacion retórica. Sólo queda pedir que perseveren en la firmeza todos los colaboradores de Crónica Popular, un imprescindible oasis de sensatez en un estéril desierto de estulticia.

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