Jesús Pichel: Están entre nosotros

enCandela

 

 

 

 

Jesús Pichel* ||

Lo empecé a sospechar en enero de 1981, cuando aquel actor mediocre de Hollywood fue elegido Presidente de los Estados Unidos, pero ya no me cabe ninguna duda: están aquí, a nuestro lado, infiltrándose en todos los recovecos del poder.

Perfectamente mimetizados, a simple vista no se les puede reconocer, parecen tan humanos como cualquiera de nosotros. No son verdes, ni tienen el dedo menique tieso, ni la cabeza apepinada, ni son enanos de piel gris y enormes ojos, qué va.

Ya sabíamos de dictaduras y dictadores, de izquierda y de derecha; de iluminados salvapatrias que solo buscan perpetuarse y santones salva-almas mandando al matadero a sus fieles; de psicópatas variopintos con poder en cualquier tiempo y en cualquier lugar. La lista sería interminable. Pero esto es otra cosa.

Por eso insisto: ya están aquí, en cualquier país del mundo. No hay duda. En América, el Trump del America first, o el Bolsonaro del Brasil por encima de todo; en Europa los Salvini, Orbán, Le Pen, Nagel, Strache, Wilders, Kaczynski, Michaloliakos, Abascal… comandando a quién sabe cuántos otros alienígenas, apóstoles dispuestos a deshumanizar del todo lo poco de humanos que aún nos queda. No tienen superpoderes, pero cada día tienen más poder.

Y no han venido en platillos volantes, no, sino en volandas por los votos de quienes creen defender sus intereses inmediatos olvidando el pasado más tenebroso del siglo pasado. El método estos lo aprendieron de sus parientes ideológicos de la Italia de 1921 o de la Alemania de 1933, aupados por el sistema que pretendían destruir y destruyeron, como esas larvas que se incuban en un cuerpo ajeno del que se alimentan hasta consumirlo desde dentro.

La Europa democrática y solidaria del Estado Social, poco a poco se va convirtiendo en supremacista, perdiendo su identidad con la excusa de preservarla, institucionalizando todas las fobias de la demagogia ultranacionalista más primaria y del patriarcado más rancio y beligerante. Están aquí, sí, frotándose las manos.

*Profesor de Filosofía.

https://alomosdeunapantera.blogspot.com

El principio establecido en Crónica Popular exige que, para que los autores de un comentario a un artículo, firmado con nombre y apellidos, vean publicado su comentario, deben firmar de igual modo el textos que nos envíe. En caso contrario, no se publicarán.
Y eso lo haremos aunque el comentario sea favorable al artículo: no se publicará ningún comentario si no va acompañado por la identificación personal de su autor.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *