Nuevo golpe fascistizante del neoliberalismo contra Venezuela. Veamos los impulsores,  autores y cómplices necesarios

Francisco Frutos Gras ||

Ex Secretario General del PCE ||

Todos a una al toque de pito final de EEUU, el Estado imperial que no quiere perder su estatus de gran criminal al servicio del capital en todas sus versiones.

Impulsores-responsables directos ante el mundo y la historia: EEUU, con Trump, Clinton o el que toque a la cabeza; Organización de Estados Americanos (OEA), con su presidente, el  renegado Luís Almagro, antes de la “izquierda”, ahora verdugo al servicio de EEUU y el capital. Ejecutivos auxiliares. 

Autores-ejecutores: los restos del derrotado golpismo venezolano que no ceja en su intento aunque ello represente un enfrentamiento civil violento. En los jefes de ese golpismo hay de todo: los residuos sociademócratas, demócrata cristianos, liberales… que fueron barridos en su momento por la revolución chavista, después de haber llevado el país a la bancarrota y que quieren recuperar el poder político, el económico  y el social a costa de lo que sea para continuar mangoneando el país y enriqueciéndose muchos de ellos a costa del pueblo venezolano. Los nuevos advenedizos que quieren compartir el botín. 

Cómplices auxiliares necesarios como mano de obra dispersa por el mundo: en España, los miles de venezolanos “patriotas”, que cuando se produjo la crisis de los precios del petróleo, inducidos o manipulados por el neoliberalismo para hundir a Venezuela, Irán, Rusia…, empezaron a poner en marcha las grandes protestas, muchas de ellas violentas y a largarse con el dinero a Miami, España, Colombia…, en busca de negocios fáciles. En España muchos de ellos han montado un tinglado inmobiliario especulativo. Esta chusma es la que se  manifestó ayer en la Puerta del Sol alentados por Pablo Casado, el nuevo dirigente ultra del PP. 

Cómplices impulsores y avaladores del golpe: todos los países que han reconocido ya al “gobierno” golpista: la Unión Europea, por boca de Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo, y por Antonio Tajani, presidente del parlamento Europeo, han pedido ya reconocer al autoproclamado nuevo presidente de Venezuela, Juan Guaidó. Nada extraño, en definitiva, conociendo el percal europeo.

Y aquí en España, ¿qué pasa?. Pues, lo previsible y conocido: Pablo Casado, Albert Rivera y Abascal, o sea derechas y extrema derecha de socio, en eso de Venezuela los tres extrema derecha, han pedido al gobierno que reconozca inmediatamente al golpista. Y el gobierno, primero dando largas al asunto para no mojarse, alegando que esperaban que la UE dijera exactamente qué hacer y luego pidiendo elecciones. Y algunos dirigentes del PSOE como Felipe González,  íntimo amigo y beneficiario del multimillonario venezolano Gustavo Cisneros, con una clara posición desde siempre, partidario de reconocer a los golpistas.

Que se sepa, de las personas con entidad dentro del PSOE, solo José Luís Rodríguez Zapatero ha jugado y está jugando un importante papel democrático insistiendo y trabajando incansablemente para que haya un acuerdo político de fondo en Venezuela entre el gobierno y la oposición que evite cualquier enfrentamiento violento. Zapatero ha aprendido la lección de Libia de cuando como presidente del gobierno apoyó militarmente una acción que mató a miles de personas y destruyó un país, como tienen que reconocer ahora hasta los agresores, y cuyas consecuencias trágicas sufrirá aquel pueblo largo tiempo.  

Como cosa a tener en cuenta para los que albergaban o albergan esperanzas políticas sobre el flamante candidato a alcalde de Barcelona, Manuel Valls, sepan que este señor ayer fue a manifestarse con los golpistas venezolanos en Barcelona. El que avisa no es traidor.  

Solidaridad con el pueblo de Venezuela  

 

El Foro de Davos y el neoliberalismo fascista

El discurso de Jair Bolsonaro en Davos pone de manifiesto que el populismo de extrema derecha ya se atreve a todo sin recato, con grosería, chulería facistoide y hasta faltas de ortografía en educación. El recién elegido presidente de Brasil actuó como un energúmeno, bien secundado en sus palabras residuales de sumidero político por la intervención en vídeo de Mike Pompeo, Secretario de Estado de EEUU. 

Bolsonaro dice “Invertiremos en seguridad, privatizaremos y reduciremos la presencia del estado. La izquierda no se impondrá en el continente. No queremos una América latina bolivariana. Nuestro lema: Dios está por encima de todo”. Mike Pompeo, el genuino defensor de la actual versión de “América, patio trasero de los EEUU”, remacha:“Desde Ohío pasando por Río de Janeiro hasta Roma, la gente se hace preguntas. Un viento nuevo sopla en el mundo”. 

En estas dos intervenciones se puede resumir y sintetizar el modelo económico y político conservador-populista del neoliberalismo en marcha en la flamante “4ª Revolución Industrial” de la actual fase de globalización capitalista. En la ciudad de Davos que dio vida a la “Montaña Mágica” de Thomas Mann y a su sanatorio para el tratamiento y curación de la tuberculosis, en aquella época que esta enfermedad no tenía curación, tiene lugar de nuevo la puesta al día para intentar la curación de la tuberculosis que afecta a la economía mundial en este momento de agravamiento disperso de su crisis crónica de sistema, después de creer que han derrotado ya los episodios de avance de las políticas de izquierdas puestas en marcha por gobiernos democráticos de orientación socializante en América Latina y en algunos países europeos. Los Bolsonaros convierten Davos en una plataforma para sus propuestas sobre políticas económicas, sociales y de forma de vida, desenterrando lo más viejo y reaccionario del populismo conservador y religioso clásico añadiéndolo nuevos elementos. Bolsonaro abre el fuego. 

Y mientras la derecha y la extrema derecha avanzan y van creando la conciencia de que no hay alternativa a sus políticas, hay que lamentar en toda Europa y en América Latina el retroceso, la drástica reducción, cuando no la desaparición, de una izquierda real operativa, capaz de organizar y movilizar a los trabajadores y proponer soluciones a los problemas más graves que en la actualidad les afectan y apuntar en el horizonte una alternativa de cambio social y político frente al neoliberalismo y al neofascismo.

No creo que la presencia en Davos del presidente  Pedro Sánchez como representante de la socialdemocracia española y europea marque la diferencia. Pedro Sánchez va a defender lo bien que va la economía española, algo que ya han dicho en el Foro que es gracias a la políticas aplicadas por los gobiernos de Mariano Rajoy,  y a animar a los grandes grupos económicos mundiales a que inviertan en España. Nada menos y poco más.

Por ello, difícilmente puede ser Pedro Sánchez el que plantee frente a los Bolsonaros y sus populismos neofascistas, lo elemental de una política de izquierdas en asuntos básicos elementales como la economía y las finanzas, las inversiones para un desarrollo solidario equilibrado y armónico y la lucha real contra el cambio climático, la defensa de la paz y el fin de las guerras, un internacionalismo solidario y de clase frente a los diversos nacionalismos y populismos que las diversas derechas imponen en el mundo, en Catalunya y en España.           

 

¿Drama a lo Shakespeare, esperpento a lo Valle Inclán o plaga política?

La verdad es que, después de ver someramente lo que pasa en la política española, con el último, de momento, episodio bufo de Errejón-Carmena-Iglesias-Podemos y pajes afínes de Unidos Podemos, IU y PCE, los residuos, en conjunto, de la izquierda,  e intentando evitar la caída permanente en una profunda melancolía, he mirado en el Hamlet de Shakespeare para intentar encontrar personajes maestros de la simulación, el engaño y la falsedad que fueran algo parecidos a nuestros actuales políticos y no los he encontrado con un nivel tan primario; me he dirigido también a nuestro Valle Inclán y he llegado a la misma conclusión.

A los políticos antes citados, a los que añadir la curia del PP-PSOE y nazional-secesionistas les pasa lo mismo que a los personajes de Inclán, que contemplaban la realidad española a través de los espejos cóncavos de El Callejón del Gato de Madrid, parcialmente existentes todavía. O sea, que nada de tragedia o drama de grandeza shakesperiana, más bien una plaga política que se aproxima a un esperpento de baja calidad.

Cuando la otrora izquierda abraza progresivamente las prácticas de una progresía que va y viene de la superficie de las cosas, con principios y valores cada vez más laxos, a la fragmentación de la realidad para congraciarse con los diversos grupúsculos que van surgiendo al impulso creativo de los nuevos aires del liberalismo social, el resultado no puede ser otro que su desaparición a plazos y el crecimiento y fortalecimiento de la extrema derecha y la derecha. Y los que durante  poco tiempo han pasado a la primera plana de la propaganda política, gracias en gran parte a su lanzamiento interesado en los grandes medios de comunicación de masas, poco a poco se van enfrentando y eliminando según sus intereses personales.

Lo que está ocurriendo con la maaama Carmena y el joven discípulo aventajado Errejón es solo una muestra de este proceso que ha venido precedido de otros episodios en el mismo sentido en este espacio político y humano que se tenía que comer el mundo. 

Y desapareciendo cual sombras huidizas por el horizonte van los  creadores y lanzadores intelectuales de esta nueva versión del sorpasso que, como las otras, ha terminado en fracaso, después de haber prácticamente hundido las expectativas positivas que Izquierda Unida tenía hace pocos años. Pueden estar contentos y subirse a las tribunas públicas y púlpitos afines a continuar dando lecciones.    

 

Palabras, hechos y conciencia selectiva

El título viene a cuento de oír a Pedro Sánchez, presidente del gobierno, declarar desde la tribuna del Parlamento Europeo que se tienen que rechazar las actitudes de la extrema derecha y de los que quieren romper la UE, citando asimismo la votación sobre el Brexit en el Reino Unido.

Se ha pronunciado contra los que esgrimen una“nostalgia inventada”, contra “la ultra derecha y los nacionalismos excluyentes” que amenazan a la UE. En resumen, contra un mensaje ya conocido en Europa que, dijo, “sembró de cenizas esta tierra hace décadas”. Días antes había declarado “Nosotros nunca pactaremos con la ultraderecha en nuestro país”.  

Estoy totalmente de acuerdo con todas esas declaraciones, pero tengo algunas dudas. Y pregunto para disiparlas: ¿No pactarán con la ultra derecha centralista y autoritaria españolista, ni tampoco con la ultra derecha nazional-independentista catalana, defendida por la ultra derecha europea de Salvini, de Alemania y de otros países? Las ultra derechas resucitan o se hacen, hablen el idioma que hablen y sin tener en cuenta nunca las tragedias de la historia. Y Puigdemont, Torra y equipo votan para que Pedro Sánchez sea presidente y les facilite lo suyo, mientras ellos se pasean por el mundo y chulean el dinero y empobrecen a todos los catalanes y españoles.

Y, a cuento de la derrota en Andalucía, después de gobernar esa región durante 36 años, en los cuales ha habido cosas socialmente positivas para los andaluces y otras menos positivas relacionadas con enriquecimientos ilegales, corrupciones y clientelismos, ahora el PSOE llama  a manifestarse contra el fascismo representado por la santísima trinidad: PP. Cs, VOX.

Estoy convencido de que algunas actitudes del PSOE, de Unidos-Podemos-Adelante Andalucía, de grupos del movimiento feminista, más proclives a las “manifestaciones de colorines” que a una verdadera, constante y organizada movilización de clase, en la cual se centren todas sus reivindicaciones socio-económicas, laborales, por la igualdad, contra  la violencia machista, contra la guerra y por la paz, lo que hacen con sus acciones es potenciar un nuevo salto social y electoral de VOX y la extrema derecha denostada.

No sé porqué me parece que el presidente del gobierno en vez de viajar tanto para no ir a ningún sitio y el conjunto del PSOE y sus socios menores deberían tener otras tareas más positivas para el conjunto de la población, con políticas coherentes y sin demagogia en la solución de sus problemas.     

Salvini, el ministro italiano de la Liga Norte.

 

Retrato parcial de la realidad política

Ausencia práctica de la lucha de clases con estrategia de cambio social, por parte del movimiento obrero, antaño sindical y políticamente organizado. Lucha de clases presente y activa en las diversas formas que consideran en cada momento los representantes económico-financieros y políticos del capital. Lucha de clases que remarcó ya hace tiempo el multimillonario George Buffet, afirmando ante una pregunta retórica: “Por supuesto que hay una guerra de clases, y la estamos ganando los ricos”. Ello, a  pesar de que la explotación del trabajo humano y la opresión son tan duras como siempre, aunque aplicando en algunos casos formas sociales más matizadas y, aparentemente, menos brutales.

La sustitución de las dialécticas de clase entre poseedores y trabajadores representa una fragmentación de la sociedad y la creación y manipulación de entes sectoriales y grupales más manipulables por el poder económico y sus instrumentos políticos y de comunicación. Y así, lo colectivo queda difuminado en lo personal y privado, abriéndose paso una especie de concepción y práctica de todos contra todos, quedando al margen la lucha contra los poderosos y todo lo fundamental en la reivindicación de los derechos económicos y sociales de la mayoría y en la defensa radical de la paz frente a las guerras imperialistas y neocoloniales del capitalismo neoliberal actual, que continúan formando parte de sus métodos violentos para recuperar la más alta tasa de beneficios,  de control geopolítico de países y rutas y de mantener la fabricación de armamentos como una de sus industrias más productivas, aún a costa de la muerte de miles de personas  y de la destrucción de países enteros.

Frente a esa realidad no hay otra alternativa de trabajo para los comunistas y para el conjunto de la izquierda que no abdica de sus principios y valores, que recuperar plenamente su mejor actitud histórica: lucha de clases desde la defensa de las conquistas sociales, solidaridad entre todos los trabajadores, internacionalismo, colaboración y fraternidad entre los  pueblos del mundo, erradicación de la guerra como instrumento de intervención.

O sea, combatir unidos y juntos, sin fragmentaciones artificiales de género o por orientaciones sexuales, ni por diferencias de lengua o identidades humanas o“nacionales” pretendidamente antagónicas. Luchar contra la desigualdad, la represión, la opresión y la utilización de sectores sociales populares para enfrentarlos a otros sectores asimismo populares. Combatir el machismo, no como una brutalidad y ansia de dominio que arranca de un núcleo perverso e ignoto del interior del hombre, sino como lo que es, un fenómeno social fruto del sistema patriarcal de explotación capitalista, que ha necesitado y necesita todavía de la sobreexplotación de la mujer en todos los órdenes de la vida: en el trabajo y el salario, en el hogar, en los derechos básicos de igualdad entre hombre y mujer. Castigo ejemplar a los comportamientos de violencia sexual y a los asesinatos.  

Para ir concluyendo este escrito y que sirva para activar un debate necesario, propongo también una reflexión a cuenta de algunas de las cosas que están ocurriendo en la actualidad y de las cuales somos escasamente conscientes. Una de ellas es la creación, según convenga en cada momento, de un movimiento progre y buenista; y, en otros casos, fomentar actitudes reaccionarias y neofascistas tipo VOX.

Y, en una y otra creación, los problemas más agudos de la lucha de clases y de la guerra y la paz desaparecen. Ejemplos: el lanzamiento del 15 M de 2011, a pesar de que en él participamos activamente desde el primer momento gentes honestas y convencidas de que era necesario, fue un lanzamiento artificial programado para agitarlo todo y no cambiar nada. Recordad el “No nos representan”, referente al conjunto de la realidad sindical y política, sin ningún matiz ni contenido de clase, ni de lucha contra la guerra y por la paz.

Pongo un ejemplo que viví directamente. Yo participaba diariamente en una de las comisiones que se organizaban en las diversas plazas alrededor de la Puerta del Sol del Madrid para tratar de los asuntos más variados. En la comisión  donde participaba se hablaba de la situación internacional, de la guerra y la paz…. Pues bien, en aquellos momentos se estaba produciendo lo que llamaban “Acción militar en defensa de la vida”, que era el bombardeo, la acción militar terrestre y el apoyo al terrorismo yihadista contra el gobierno y el pueblo de Libia, por parte de la OTAN y compañía, participando activamente España, gobernada entonces por el PSOE, con Zapatero de presidente del gobierno y las ministras Chacón de Defensa y Trinidad Jiménez de Exteriores. 

Un grupo de jóvenes me abordó en la puerta del Sol para que firmara un manifiesto oficial de los organizadores del 15 M. en referencia al “No nos representan”antes citado. Leí el manifiesto y ni una palabra de la guerra y de los bombardeos contra Libia, sino una vaga mención a la paz. Les dije que  porqué no se hablaba de la guerra y me contestaron que aquello era otra cosa. Toda una lección. Les dije que se guardaran el papel. Y mientras, en el centro de Sol, había quien todavía agitaba las manos en el aire en aquel gesto ridículo que habían inventado los adinerados promotores del 15 M. 

Y en que quedó aquello políticamente: en una especie de descalificación de la “casta” por parte de un partido recién formado, que dijo que el 15 M ya no existía porque ellos ya representaban directamente al movimiento y que ha actuado igual que la casta que decía combatir, balanceándose de un lado para otro, como bien se puede comprobar con solo tener un poco de sentido común y honestidad política.

Y ahora, al final de aquellas escapadas a la nada y a la disolución de un verdadero sentido de la lucha de clases y a una acción consecuente contra la guerra y por la paz, escapadas fomentadas, promocionadas y financiadas por una vertiente del capitalismo neoliberal pretendidamente social, nos encontramos en España con el vacío de una razonable y consistente actitud democrática de clase y con una guerra de banderas, agitadas desde todos los ángulos de los diversos capitalismos “patrios”. 

 Se crean reaccionarios independentismos periféricos que incluso apoyan y siguen muchos palanganeros de la “izquierda”, y correlativamente surgen, o salen de su insignificancia y se hacen grandes, los oponentes desde el centralismo nacionalista asimismo reaccionario. Y, mientras tanto, los unos y los otros que saben lo que quieren, hacen la misma política: engatusar todo lo que pueden para neutralizar la dinámica social de cambio real, robar todo lo que se pueda y vivir del cuento mientras dure. No sé porqué, pero me temo que hay políticas pretendidamente progres, que además de fragmentar la sociedad en divisiones de género artificiales y en grupúsculos, tienen la virtud de agitar las aguas del neofascismo. Es como una moneda de dos caras

 

En piedra, en agua, en verso 

Ordenando unos libros que tenía en mi mesa de trabajo, he ojeado el que me regaló con una sentida dedicatoria mi camarada y amigo Miguel Pastrana hace unos meses. Un libro de poemas que leí y que lleva por título En piedra, en agua, en verso.

 Muy hermoso y, sobre todo, en lo que a mí afecta y gusta, que habla en poesía de las cosas de la vida, de las personas, de los paisajes, de las casas y calles, de todo lo que yo veo en la cotidianidad, siento, gozo o sufro, e intento comprender para contribuir a que en mi relación humana, cultural y política, por escrito o directamente, sea útil para compartir amistades, solidaridades y fraternidades.

El mundo es uno, complejo, contradictorio, duro, canalla e injusto muchas veces, pero es nuestro mundo, el que debemos intentar hacer más habitable. Mi guel Pastrana lo hace. Gracias.

En piedra, en agua, en verso“. Miguel Pastrana, Ediciones Silente, Colección Poesía nº 4.

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