Antonio Machado, 80 años después. Nadie es más que nadie

Salvador López Arnal||

Profesor de la UNED||

Para don Antonio Machado (1875-1939), ligero de equipaje, “revolucionario tranquilo” y “en el buen sentido de la palabra, bueno”.

Para Wallace S. Broecker (1931-2019). Por su “Climate Change: Are We On The Brink of a Pronuenced Global Warning?” ¡De 1975! (Cambio climático: ¿Estamos al borde de un calentamiento global pronunciado?)

Recuerdo haberle oído hablar [a Pablo Iglesias] entonces –hacia 1889- en Madrid…, acaso en los jardines del Buen Retiro. No respondo de la exactitud de estos datos… de lo único que puedo responder es de la emoción que en mi alma iban despertando las palabras encendidas de P. I. Al escucharle, hacía yo la única honda reflexión que sobre la oratoria puede hacer un niño: “Parece que es verdad lo que ese hombre dice” […] De todo el discurso… sacaba yo esta ingenua conclusión infantil: “El mundo en que vivo está mucho peor de lo que yo creía. Mi propia existencia de señorito pobre reposa, al fin, sobre una injusticia. ¡Cuántas existencias más pobres que la mía hay en el mundo que ni siquiera pueden aspirar, como yo aspiro, a entreabrir algún día, por la propia mano, las puertas de la cultura, de la gloria, de la riqueza misma! Todo mi caudal, ciertamente, está en mi fantasía, mas no por ello deja de ser un privilegio que se debe a la suerte más que al mérito propio”.

Antonio Machado (1937)

El ayuntamiento de Sabadell llegó a plantearse retirar el nombre de Antonio Machado a la plaza que lleva su nombre, por “españolista”. Aunque la propuesta no se llevó a efecto por la alarma social que provocó, su solo planteamiento revela una catástrofe moral que desborda el hecho político.

Machado no es un cualquiera. No lo era para un catalán insigne, Joaquín Xirau, decano de filosofía en la Universidad de Barcelona en febrero de 1936 y ex director del “Consell d’Ensenyament” de la Generalitat de Companys. El fue quien sacó a Machado y su madre de Barcelona en vísperas de la entrada de las tropas franquistas, quien le acompañó durante tres días de huida, quien le sostuvo en los 600 últimos metros que tuvieron que hacer a pie hasta la frontera de Cervera, quien le libró de ingresar en un campo de concentración porque iba sin pasaporte ni dinero, y quien le dejó 300 francos que le había dado José Giral para comer y pagarse una pensión. Al conocer su muerte, acontecida dos días después, escribió una carta al Presidente en el exilio, Manuel Azaña, encareciéndole que “salvara en estos momentos angustiosos a la minoría selecta y representativa de nuestra espiritualidad que ha permanecido fiel y que ahora, fuera de la patria, se encuentra sola y desvalida”.

Reyes Mate (2017)

Casa Museo de Antonio Machado, Segovia

Quien, en importantes poemas de Campos de Castilla, de 1912, no tiene reparos en señalar la ruindad moral del pueblo campesino, ahora, años después y en Baeza (es decir, en la España andaluza), proclama la superioridad moral del pueblo ante una “burguesía algo beocia” y “una aristocracia demasiado rural”. En otro pasaje resalta las virtudes artísticas del pueblo, inexistentes, en 1912, en las gentes populares de determinadas tierras sorianas, las que le dictaron aquel contundente verso: “y atónitos palurdos sin danzas ni canciones”. Ahora está ante otro pueblo, éste: “Si vais para poetas cuidad de nuestro folclore. Porque la verdadera poesía la hace el pueblo. Entendámonos: la hace alguien que no sabemos quién es o que, en último término, podemos ignorar quién sea sin el menor detrimento de la poesía (IV, 2121).

Ya aquí, comenta dos coplas populares andaluzas y concluye: “A esto llamo yo poesía popular, para distinguirla de la erudita o poesía de tropos superfluos y eufemismos de negro catedrático”.

Xesús Alonso Montero (2015)

Antonio Machado: notas, apuntes, solo notas y apuntes.

No toca hablar hoy de la cosmovisión nacional-secesionista ni de sus acciones, andares y desencuentros. Tampoco del juicio ni de la huelga patriótico-gubernamental (53 heridos: 37 manifestantes, 16 Mossos. En Renfe, casi todos los maquinistas fueron a trabajar el pasado jueves. Pero no les dejaron sacar los trenes. El govern, convocante de la huelga, decretó servicios mínimos aunque fueran a trabajar). Toca hoy hablar, decía, del poeta ligero de equipaje, casi desnudo, como los hijos de la mar. La antítesis de lo otro (Al final de todo, una nota de José Luis López Bulla sobre la “huelga” del jueves 21.02, una huelga que, por cierto, ha apoyado también el (amarillo) Ayuntamiento barcelonés. Quina vergonya!).

Un comentario de Ian Gibson: “P: ¿Era Machado anticalanista? R: Es un espanto de ignorancia decir algo así. Pasó sus últimos meses leyendo a poetas catalanes, alabó explícitamente el idioma catalán diciendo que tenía sabor a mar, no tenía nada, absolutamente nada, en contra de Catalunya”. (https://www.publico.es/culturas/ian-gibson-franco-valle-caidos-machado-debe-seguir-collioure.html)

Una España que hubiera avergonzado y sublevado a Juan de Mairena: casi 2,4 millones de niños/as, el 28% de los menores españoles, viven en pobreza (con recursos por debajo del 60% de la media nacional de ingresos). De ellos, 630 mil se encuentran en situación de pobreza extrema. Todas las estadísticas de la UE y la OCDE sitúan a nuestro país en el vagón de cola.

De igual modo, el 26,6% de la población española está en riesgo de pobreza y exclusión social. El 5,1%, más de 2,3 millones de personas, padecen pobreza severa (subsisten con menos de 342 euros mensuales). La Fundación RAIS calcula que 31 mil personas viven en la calle (Véanse Sara Mesa, “Silencio administrativo”, El País, 19.02.2019, p. 11; Gonzalo Fanjul, “El valor de unos presupuestos”, Ibidem, p. 12).

En la tumba de Machado han podido verse (se siguen viendo aún) lazos amarillos estos últimos meses. O ideologismo llevado al extremo (todo vale) o incomprensión (y confusión) total y global de las ideas y valores del poeta de “Proverbios y cantares”.

De José Antonio Luna: “[…] Subiendo la mirada por la calle se atisba el refugio de la Casa T.H. Quintana, donde Machado se alojó cuando apenas tenía fuerza para sacudirse la ceniza que le caía de su tabaco. Sí las tenía, al menos, para abrir la ventana y sentir la brisa del mar. “Los cuidaron muy bien. Para mí es un sitio sagrado”, asegura el biógrafo [Ian Gibson]. Los grandes responsables de estos cuidados fueron la mercera Juliette Figuères, que les proporcionó ropa limpia y periódicos; Pauline Quintana, dueña del hotel y simpatizante de la República; y el ferroviario Jacques Baills. Este último ayudó a los Machado en su llegada Collioure, cuando la madre del poeta, al borde del delirio, empezó a preguntar si habían llegado a Sevilla. La capital andaluza quedaba bastante lejos, pero al menos allí encontraron cobijo cuando tener cama y comida era un lujo. La localización del albergue parecía una cruda ironía: enfrente, el Mediterráneo. Detrás, el cementerio donde Machado descansaría semanas más tarde”. (https://www.eldiario.es/cultura/libros/Antonio-Machado-Ian-Gibson_0_869663724.html)

Reverso de la fotografía del homenaje de 1939: “Grupo de poetas asistentes al homenaje a Machado en Collioure. De izquierda a derecha y de arriba abajo: Blas de Otero, J.A. Goytisolo, Ángel González Muñiz, J.A. Valente, Jaime Gil de Biedma, Alfonso Costafreda, Carlos Barral, J.M. Caballero Bonald”.

Una nota de Carlos Barral: “Era una casa de tres plantas con la fachada de color y las persianas muy verdes, versión un poco más mediterránea y alegre del Hotel de la Gare que uno encuentra a la entrada de casi todos los pueblos de Francia (…) En el pórtico esta madame Quintana, un poco asustada por tantas preguntas, un poco emocionada también, en medio de un grupo de gente que habla animadamente y saca fotografías”.

Jacques Issorel, autoridad mundial en la etapa final de Machado, autor de Últimos días en Collioure (Renacimiento), marsellés, 78 años, profesor emérito de Literatura en la Universidad de Perpiñán (conoció en 1972 a Jacques Baills, que tenía 27 años cuando se encontró con los Machado): “Imagínate, fue el encuentro de su vida. Baills no era un hombre de una gran cultura, pero tenía inquietudes: coleccionaba sellos y había estudiado español. Por eso reconoció a Machado. Cuando vio su nombre en el registro del hotel Quintana y al lado la palabra profesor, recordó unos versos que tenía copiados en su cuaderno de español. Le preguntó si era el poeta y él le dijo que sí. Desde entonces se vieron con frecuencia”.

Una iniciativa: “La Fundación Antonio Machado (FAM) solicitará al Congreso de los Diputados y al Gobierno de España que el poeta de Soledades, galerías y otros poemas sea declarado «héroe nacional de la democracia», una distinción para la que «no le faltan méritos», apuntó ayer el presidente de la entidad, Manuel Núñez Encabo, en los actos del 80º aniversario del fallecimiento del escritor que se celebraron en el instituto de la capital soriana que hoy lleva su nombre” http://www.heraldodiariodesoria.es/noticias/cultura/fundacion-antonio-machado-pide-declare-poeta-heroe-nacional-democracia_126819.html

Un texto de Antonio Machado, de 1937. Para el 1º de Mayo, en un encuentro de las Juventudes Socialistas Unificadas:

Desde un punto de vista teórico, yo no soy marxista, no lo he sido nunca, es muy posible que no lo sea jamás. Mi pensamiento no ha seguido la ruta que desciende de Hegel a Carlos Marx. Tal vez porque soy demasiado romántico, por el influjo, acaso de una educación demasiado idealista, me falta simpatía por la ideal central del marxismo, me resisto a creer que el factor económico, cuya enorme importancia no desconozco, sea el más esencial de la vida humana y el gran motor de la historia. Veo, sin embargo, con entera claridad, que el socialismo, en cuanto supone una manera de convivencia humana basada en el trabajo, en la igualdad de los medios concedidos a todos para realizarlo, y en la abolición de los privilegios de clase, es una etapa inexcusable en el camino de la justicia; veo claramente que es ésa la gran experiencia humana de nuestros días, a la que todos de algún modo debemos contribuir”.

Barcelona no es aún “ciudad machadiana”; tampoco Madrid. Para nuestra vergüenza, para la vergüenza de todos. ¿Hasta cuándo vamos a permitirlo? (¿Cuántos actos de están organizado en “la ciudad de los prodigios” recordando al poeta sevillano y universal?).

El 25 de abril de 1938, los Machado decidieron abandonar las dos habitaciones que ocupaban en el Majestic y se instalan en la Torre Castanyer. Los actuales dueños de la Torre Castanyer, la familia Güell, se negó a recordar la estancia de los Machado en su casa. Conviene recordar, que tanto los Güell –mecenas del arquitecto Gaudí- como los marqueses de Comillas, emparentados con los anteriores por matrimonio, deben su fortuna al tráfico de seres humanos, en el siglo XIX.

En 1989, cincuenta años después de la muerte de Antonio Machado Ruiz, la dirección del Hotel Majestic autorizó la colocación, en el hall, de una placa en homenaje al poeta, por parte de la Sociedad Cultural Andaluza Almenara.

Adiós, madre’ fueron las dos últimas palabras del poeta. Tras pronunciarlas, entró en coma y falleció a las tres y media de la tarde del 22 de febrero de 1939. Su madre, Ana Ruiz, que agonizaba en la misma habitación, fallecía tres días después. (Placa en el Hotel Quintana: “Antonio Machado, poète espagnol, est mort dans cette maison le 22 février, 1939”).

José Machado: “Lo hemos enterrado ayer en este sencillo pueblecito de pescadores en un sencillo cementerio cerca del mar. Allí esperará hasta que una humanidad menos bárbara y cruel le permita volver a sus tierras castellanas que tanto amó” (respondiendo a la oferta de un puesto como catedrático en Cambridge que llegó el mismo día de su muerte).

Ian Gibson: “[que su lecho esté en suelo extranjero] sirve para recordar cómo fue de terrible el exilio: cruzaron la frontera mientras aviones ametrallaban a gente inocente que huía, como la ambulancia en la que iba el poeta. Yo creo que está bien que Machado esté en Collioure. ¿Para qué traerlo? Y menos ahora“.

Del Babelia (16.02.2019): “En 2014 acudió a los actos un representante de la Junta de Andalucía que insinuó que su ilustre paisano debería descansar en Sevilla. “La propuesta fue discreta”, recuerda Jacques Issorel, “pero la reacción fue claramente hostil”. Él comparte esa reacción: “Esta tumba no es solo la de un gran poeta, es el símbolo del éxodo de la España republicana”.Lo mismo opina Joëlle Santa-García, nacida en Elche hace 56 años, emigrada con sus padres en los años sesenta, profesora de español en un instituto de Perpiñán y presidenta de la FAM desde hace seis años. “Antonio Machado es el portavoz de esos 500.000 españoles que, como él, tuvieron que dejar su país”, sostiene. “Desplazar su sepultura sería negársela simbólicamente a quienes no tienen su fama”. https://elpais.com/cultura/2019/02/15/babelia/1550257997_731560.html

De Javier Rodríguez Marcos: “Si Antonio Machado salió poco del Quintana, hoy su ruta en Collioure es un paseo de minutos: la estación, la mercería (convertida en tienda de “vinos de autor”), el hotel (cerrado), el castillo en el que estaban confinados los soldados españoles que portaron su ataúd y, por supuesto, el cementerio. Cinco banderas republicanas, varios ramos de flores, un bajorrelieve con la efigie del poeta, tres placas y dos folios con sendos poemas adornaban el martes pasado su tumba, la primera que se ve al entrar en el camposanto. No siempre estuvo ahí. Hasta julio de 1958 sus restos ocuparon un nicho cercano cedido por una amiga de la señora Quintana. Cuando la familia necesitó ese nicho, el poeta fue trasladado al lugar definitivo después de que el Ayuntamiento de Collioure regalara el terreno y un comité al que pertenecía Baills promoviera una colecta a la que contribuyeron, entre muchos otros, Albert Camus, René Char, André Malraux y Pau Casals. El músico, recuerda Issorel, estaba por entonces en Prades, a una hora de aquí, y se ofreció a tocar en el segundo sepelio: “Como la familia no quería actos públicos, Casals vino a las pocas semanas y tocó el violonchelo con el cementerio vacío”. Meses después, en el invierno de 1959, coincidiendo con el 20º aniversario de la muerte de Machado, serían los escritores de la generación de los cincuenta —de Gil de Biedma a Caballero Bonald, pasando por Ángel González— los que peregrinarían a Francia para rendir homenaje al maestro poético de la posguerra y, de paso, promocionarse como generación. Las fotos de aquel día se repiten en los libros de historia de la literatura, pero en Collioure nada hace sombra al homenajeado. “Casi nadie se acuerda aquí”, explica Issorel, “de la visita de los poetas del cincuenta”.

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El hispanista Ian Gibson ante la tumba de Machado.

Un poema de Jaime Gil de Biedma. De 1959:

A ti, compañero y padre,

reconocida presencia.

Por lo que de ti aprendimos,

por lo que olvidado queda.

Por lo que tras la palabra

breve, todavía enseñas.

Por tu tranquila alegría.

Y por su digna entereza.

Por ti. Gracias. Porque en ti

Conocimos nuestra fuerza”.

Les dejo con el recuerdo de una familia machadiana (también referente de muchos de nosotros) y con uno de los grandes poemas de la literatura universal.

El crimen fue en Granada: a Federico García Lorca

1. El crimen

Se le vio, caminando entre fusiles,
por una calle larga,
salir al campo frío,
aún con estrellas de la madrugada.
Mataron a Federico
cuando la luz asomaba.
El pelotón de verdugos
no osó mirarle la cara.
Todos cerraron los ojos;
rezaron: ¡ni Dios te salva!
Muerto cayó Federico
—sangre en la frente y plomo en las entrañas—
… Que fue en Granada el crimen
sabed —¡pobre Granada!—, en su Granada.

2. El poeta y la muerte

Se le vio caminar solo con Ella,
sin miedo a su guadaña.
—Ya el sol en torre y torre, los martillos
en yunque— yunque y yunque de las fraguas.
Hablaba Federico,
requebrando a la muerte. Ella escuchaba.
«Porque ayer en mi verso, compañera,
sonaba el golpe de tus secas palmas,
y diste el hielo a mi cantar, y el filo
a mi tragedia de tu hoz de plata,
te cantaré la carne que no tienes,
los ojos que te faltan,
tus cabellos que el viento sacudía,
los rojos labios donde te besaban…
Hoy como ayer, gitana, muerte mía,
qué bien contigo a solas,
por estos aires de Granada, ¡mi Granada!»

3.

Se le vio caminar…
Labrad, amigos,
de piedra y sueño en el Alhambra,
un túmulo al poeta,
sobre una fuente donde llore el agua,
y eternamente diga:
el crimen fue en Granada, ¡en su Granada!

PS: El artículo de José Luis López Bulla del que les ha hablado: “La huelga amarilla de mañana en Cataluña” (http://lopezbulla.blogspot.com/2019/02/la-huelga-amarilla-de-manana-en-cataluna.html)

Un sindicato -probeta de cuyo nombre no quiero acordarme- ha convocado para mañana la huelga general en Cataluña. Ahí es nada, la huelga general. Ni siquiera alcanza la representación del 0,1 por ciento, un hilarante Manolo Zaguirre, maestro de sindicalistas, la cifra en un 0,000 infinito. Estas cosas están pasando en Cataluña, cuyo sesgo a la decadencia empieza a ser alarmante. Ahora bien, no menos sorprendente es el apoyo que ha recibido esta convocatoria. Nada menos que del gobierno catalán. Es decir, de la terminal burocrática con sede en Waterloo. Mitad monjes, mitad soldados.

Fuera de Cataluña hay quien piensa que es una falsa noticia, eso que algunos llaman fake news. Ambas cosas son ciertas: la convocatoria y el apoyo gubernamental que ha recibido. La huelga es un elemento de presión contra el Tribunal Supremo que juzga a los dirigentes del procés. Así lo expresó el portavoz del Gobierno en rueda de prensa ayer mismo. Pongan atención: el portavoz fue el mismísimo consejero de Interior. Otra anomalía de la que sin duda habrán tomado nota las cancillerías europeas. Atención: no fue Elsa Artadiquien salió al estrado. Hay que preservarla para otras tareas de ‘respetabilidad’ institucional por lo que su relación con la huelga le hubiera restado enteros. Se sirvió la coartada: Artadi estará en Madrid acompañando a los procesados.

En todo caso, hay que señalar que este tipo de convocatoria –esto es, la probeta convocante- representa un fracaso del independentismo catalán. Presionaron ad nauseam al sindicalismo confederal, cuya respuesta fue una rotunda y castiza butifarra, expresión nacional popular de la gastronomía del país.

Esta huelga general, apoyada crematísticamente por el gobierno catalán, será una huelga furriel. No tendrá los entorchados de general y puede que tampoco los galones de cabo primero. Hablando en plata: huelga –lo que se dice huelga- estará sólo en la imaginación de los botarates de Waterloo. Eso sí, habrá cortes de carretera, manifestaciones en las calles, cuyo protagonismo será de la mesocracia catalana (sector irascible) que, de esta manera, intenta matar las moscas del Estado a cañonazos. Pero que ni siquiera llega a DDT.

Addenda. Ni siquiera el viejo carlismo catalán hizo tantos despropósitos”.

Un matiz: la huelga patriótico-gubernamental fue apoyada también por sindicatos supuestamente “no amarillos”: USTEC, CGT (un sector, si no ando errado) y el SEC de los
estudiantes.

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