En el inicio del juicio al “procés”, en España y en el mundo  continúan  los problemas

Francisco Frutos Gras||

Ex Secretario General del PCE||

Mientras Junqueras declaraba que nada de lo que habían hecho era delito, que todo era legal y legítimo, que el delito no era votar, sino impedir que se votara, que él amaba mucho a España y a los españoles, a su lengua y cultura, que era hombre de paz, y que él era un preso político juzgado en un juicio político, Puigdemont, además de aplaudir hipócritamente lo que decía Junqueras, pregonaba otras cosas.

Por ejemplo, afirmaba que él era un exiliado igual que los miles de hombres, mujeres y niños que atravesaban la frontera con Francia  después de terribles y agotadoras jornadas, huyendo de las tropas franquistas, una perogrullada indecente pronunciada por un individuo que huyó cómodamente a las primeras de cambio y vive como un rico en Bruselas, mientras que aquellos verdaderos exiliados sufrían todas las calamidades en el camino, calamidades que luego continuarían al ser internados en verdaderos campos de concentración en Francia. 

Yendo por partes. Primero, Junqueras y el resto de personas que le acompañan en el banco de los acusados no están siendo juzgados por sus ideas, sino por pisotear y vulnerar todas las leyes democráticas: la Constitución Española, el Estatut d´Autonomía de Catalunya y los más elementales comportamientos de respeto a los derechos de participación y opinión, expresados libremente en las instituciones por parte de los adversarios políticos, convertidos en enemigos y parias que no tienen derecho a defender sus ideas.

Segundo, afirmar que se puede pasar de las leyes, saltándoselas a conveniencia, pero no de votar cómo sea y cuándo se quiera, es una falacia. Las leyes en un Estado democrático no son el trágala impuesto por una dictadura, como fueron las franquistas durante 40 años, sino las normas y formas acordadas para garantizar y  defender los derechos colectivos y la expresión libre de ideas y posiciones plurales que hay en la sociedad, sin impedir a nadie que defienda las suyas, mientras éstas no pretendan la liquidación de la libertad o impedir la expresión de las contrarias o no coincidentes. Votar es, pues, el acto democrático que se desprende de la libertad de expresión y decisión consagrada en leyes que se deben respetar, y, en todo caso, cambiar cuando corresponda por métodos democráticos. 

He dedicado gran parte del escrito a hablar sobre un asunto que debería estar en el cajón del olvido, o no haber existido nunca, si realmente la sociedad y, especialmente, la mayoría de políticos y creadores de opinión se dedicaran a hablar sobre los verdaderos problemas de la Humanidad, de Europa, de Catalunya y de toda España, y a razonar y proponer las alternativas a cada uno de ellos.

Por ejemplo, y sin ser exhaustivo, mientras las derechas nacionalistas catalanas y las derechas nacionalistas españolas, ambas populistas y defensoras del mismo sistema económico y social neoliberal, tensan la cuerda, en el conjunto de España siguen agudizándose los problemas laborales, económicos y sociales de muchas personas y en el Mediterráneo continúan muriendo miles de personas que huyen de las guerras, del hambre y del campo de concentración de la UE en que se ha convertido Libia.

Y la izquierda real, democrática, anticapitalista, internacionalista y no auxiliar del nacionalismo, no está, aunque sea imprescindible y se la espere.

(Jueves, 14 de febrero de 2019)

 

Ayuda de EEUU a Venezuela: ¿Crimen y cinismo o cinismo criminal? Qué más da

La “ayuda humanitaria” de EEUU a Venezuela es una burla al más elemental sentido de la vergüenza, algo que no tienen los matarifes de EEUU ni el coro de ladronzuelos cómplices de América y de Europa que pululan como las moscas olfateando cadáveres.

Es de un cínico criminal que los mismos mandamases norteamericanos que, desde hace años, están saboteando, bloqueando y embargando la economía de Venezuela, y cuyo objetivo expresamente declarado por ellos, que nadie pretenda decir lo contrario, es quedarse con las reservas de petróleo y de todo lo que tenga valor, vengan ahora con la ayuda humanitaria del generoso régimen democrático al pueblo oprimido por una horrorosa dictadura, como califica Carmena al Estado venezolano. 

O sea, y resumiendo en palabras lo que los hechos han dejado ya meridianamente claro, quieren hacer con Venezuela lo mismo que han hecho con Iraq y Libia, para no citar más realidades: matar a los insumisos con la participación de los golpistas a  sueldo, tal como actuaron en aquellos países impulsando y armando a los terroristas, destruirla materialmente y llevarla a la edad de piedra donde están ahora Libia e Iraq y saquear sus riquezas materiales en función de sus necesidades imperiales. 

Esta es la perspectiva real de lo que pretenden hacer los EEUU y socios de la intervención, aunque pueda parecer inverosímil desde una concepción cívica, democrática, verdaderamente respetuosa con los derechos humanos, con la libertad, la independencia y la soberanía de los pueblos, y con algo tan elemental como la paz, la convivencia, el diálogo y el acuerdo político, en el marco de las leyes internacionales.

Los ladrones dan limosna. Dejar claro que nunca debe aceptarse la limosna de los ladrones cuando con ella estos quieran cerrar la boca de los que no quieren limosnas sino defender sus derechos. 

Y, aquí en España, todas las televisiones y radios repiten la misma cantinela que les dictan diariamente Trump, Bolton, Pompeo…, y la madre que los parió a todos.

(Martes, 12 de febrero de 2019)

Venezuela, EEUU y gobiernos del mundo, Pedro Sánchez Y España*

Las grandes crisis económicas, políticas, de disputa territorial entre Estados diferentes, sean reales por la gravedad de los problemas, o provocadas manipulando los problemas, son convertidas en motivo de intervención imperial, neocolonial, de dominio geopolítico y/o de saqueo de recursos ambicionados por los que en cada momento se sienten y creen dueños de los destinos del mundo porque hace mucho tiempo que ejercen este papel.

Quede claro, pues, que el ansia de dominio económico y político autoritario y egoísta está en el origen de muchas de las crisis y que la actitud ante ellas de cada persona y país delata el carácter democrático que se defiende o el imperial al que se está subordinado, por intereses, inercias o indigencia moral y política, o por todo a la vez.

Esto que acabo de decir y la posición de cada persona, grupo o gobierno es lo que pone de relieve el verdadero sentido ideológico, moral y político de las personas, de las organizaciones, de los medios de comunicación, o de los sectores intelectuales que, en cada país o en general, predominan e imponen sus ideas, propuestas y dictados. Esto es así desde siempre y retrata muy bien a cada cual y explica a la perfección los procesos.

Como opinión general en relación a los hechos históricos que desembocan en la situación actual en el mundo, remarcar que, en términos generales, la derecha liberal siempre ha defendido lo que ha considerado más adecuado al mantenimiento de sus intereses, vinculados a la propiedad privada sobre los medios de producción y servicios y contrarios al sentido colectivo y socialista que la izquierda ha intentado imprimir, con más o menos fuerza y convencimiento a su acción.

En algún caso, esta derecha liberal se ha posicionado claramente al lado de los comunistas y la izquierda contra la extrema derecha, el fascismo y, en el caso de la Alemania nazi, contra Hitler y lo que representó. De la misma manera que, en general, esta derecha liberal, salvo honrosas excepciones, se ha puesto al lado de las acciones imperialistas, neocoloniales y fascistizantes cuando han sido practicadas por los afines en nombre de la libertad y los derechos humanos.

De la guerra de Corea a la liquidación de una democracia fuerte y social en Guatemala con Jacobo Arbenz de presidente; del golpe contra el Irán de Mohammad Mosaddeq y la nacionalización de los recursos petrolíferos del país en manos de los grandes oligopolios internacionales; de la guerra de Vietnam a la agresión militar y el bloqueo contra Cuba; de armar a los terroristas en Afganistán contra la URSS a impulsar la fragmentación y la guerra en Yugoslavia; y de allí a Iraq y Libia, destruyendo ambos países, y continuando con Siria; de Chile a Uruguay y Argentina hace unas décadas y de Brasil a Venezuela, pasando por Nicaragua, ahora. 

¿Y la izquierda? Empezando por la izquierda socialdemócrata, en la cual a principios del siglo XX había socialistas, socialdemócratas y comunistas, en 1914 se produjo la total ruptura cuando la socialdemocracia alemana, seguida de la francesa y la británica, traicionando los acuerdos tomados en la asamblea de Londres de no votar los presupuestos de guerra en ningún país ya que esto era la guerra entre los obreros de todos los países, los votó, en nombre de la defensa de los intereses nacionales de la patria. Las consecuencias de la Iª Guerra Mundial, 1914-1918, en muertos, destrucción, crueldad, odios, germinación de las bases del nazismo y el fascismo y preparación de la IIª Gran Guerra, son bien conocidas.

Y, desde entonces, ya que estábamos hablando de las organizaciones de la izquierda en su conjunto, la ruptura y la participación de la izquierda socialdemócrata en gran parte de las guerras que se han producido. Y, para no ir más lejos, aquí tenemos la actitud del conjunto de la socialdemocracia en Libia, Siria y, ahora, en Venezuela. En la agresión y destrucción de Libia por la OTAN y el apoyo a los movimientos terroristas, con la excusa de la defensa de la vida de los libios, participó España, con un Presidente, una ministra de Defensa y otra de Exteriores y un gobierno al completo del PSOE, y un general de la OTAN siguiendo sus órdenes.

Sin pretensión de alargar más el memorial, nos encontramos ahora que EEUU y todos sus socios de intereses se posicionan contra el gobierno bolivariano de Venezuela, contra sus políticas, y practican el golpismo después de alabar por todo lo alto a los golpistas como una especie de salvadores de la patria. Todo ello en vez de reunirse con el gobierno venezolano e intervenir conjuntamente como propone éste reiteradamente, para un diálogo y unos acuerdos que permitan en paz y respeto mutuo mejorar la situación del pueblo, llamando a la convivencia, sin necesidad de compartir todas las políticas del gobierno ni dejar de defender en la sociedad las propias con métodos democráticos.

Y en España, de nuevo, el gobierno del PSOE disfrazado de caperucita de la paz se posiciona al lado del amo Trump y sus verdugos en Europa y en el mundo, exigiendo a Maduro la convocatoria de elecciones en el plazo de 8 días o apoya al verdugo y a su títere Guaidó. Pedro Sánchez, el presidente ful cuyo único objetivo es mantenerse en el gobierno a costa de lo que sea sin convocar elecciones, hace de palanganero auxiliar de EEUU con patéticas y miserables declaraciones de subordinación tanto de él como de sus ministras/os.

Y, mientras, en la escena política española, Sánchez continúa bailoteando alrededor de Torra y los secesionistas. Tarea en la que la izquierda que se autodefine alternativa, léase Unidos Podemos, los Comuns de Catalunya, las Mareas, más los partidos que componen estas siglas, les siguen el ritmo, a pesar del evidente fracaso reciente de esas posiciones en Andalucía.

No sé por qué me huelo y temo que la izquierda, la social liberal y la auto convencida de ser alternativa, están haciendo el trabajo sucio para el crecimiento y fortalecimiento de las derechas  y extremas derechas en España. Sería una muy mala noticia, aquí y en toda Europa, que se repitiera en toda España lo de Andalucía. 

*Publicado en La República.es, el 7 de febrero 2019.

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