Arturo del Villar : Liras para un libro de Perico Sánchez

Arturo del Villar*

Descubierto que la tesis doctoral del socialisto Perico Sánchez se la habían escrito unos secuaces, en vez de retirarse al monte propuso a la sociatonta Irene Lozano que le escribiera un libro, y a cambio la nombraría secretaria de Estado de un invento absurdo que pensaba titular España Global.

Acaba de aparecer el esperpento este 19 de febrero de 2019, Manual de resistencia, publicado en Barcelona por Península, del Grupo Planeta, con 315 páginas, y un precio de 20,50 euros. El mismo autor explica en la página 13 que la Lozano transcribió al castellano las grabaciones, lo que califica de “ayuda decisiva”.

Lo malo es que el título es plagio de un ensayo editado en 2016 por Luis Martín Arias, profesor de la Universidad de Valladolid y director del Centro Regional de Farmacovigilancia de Castilla y León. Se titula Contrapolítica. Manual de resistencia, y lo publicó Castilla Ediciones, también de Valladolid, hace tres años ya.

Pero lo que más ha divertido al reino es la metedura de patas de los dos interfectos, que en la página 48 escriben “Me acordé de San Juan de la Cruz en Salamanca: ‘Como decíamos ayer…’” Un lío de frailes que arrebata a fray Luis de León una frase que probablemente no pronunció al reintegrarse a su cátedra, pero que de todos modos se cita como “Decíamos ayer” simplemente.

Un fraile agustino perteneciente a la comunidad del monasterio de El Escorial, que oculta su nombre para evitar represalias, ha compuesto unas liras como desagravio a su antecesor en la orden agustiniana, y dicen así:

Docto en egolatría

y en todo lo demás un ignorante,

puesto que él no sabía

para hacerse importante

mandó escribir un libro a una currante.

“Serás mi pregonera”,

engolando la voz así le dijo,

“verás a España entera

desde tu alto cobijo”:

y le creyó a pesar de que es un pijo.

Qué descansada vida

la que gozó el ocioso presidente,

mientras tuvo escondida

con sigilo indecente

a esa negra escritora diligente.

Ella en su noche oscura,

soñando con el globo prometido,

por dichosa ventura

redactó de corrido

cualquier tonto relato indefinido.

Y así la sociatonta

dispuso sus neuronas a destajo,

pero dejó su impronta

visible en el trabajo,

y al presidente lo mandó al carajo.

Le parecen iguales,

desde la estratosfera donde habita,

los usos conventuales,

por poner una cita,

del de san Agustín y el carmelita.

Descubierta su falta

Perico continúa irreductible

corriendo a la que salta

según su plan punible

de que es un estadista irrepetible.

Aunque es bobo de carrera

sabe obtener de todo un beneficio,

y de este libro espera

conseguir el servicio

de ser el presidente vitalicio.

Su gobierno aunque breve

sirvió para dejarle en evidencia,

pues fue un período aleve:

su libro en consecuencia

se titula Manual de incompetencia.

Puesto que se va al paro

y ésta fue su postrera triquiñuela,

que acuda sin reparo,

por si esto le consuela,

a aprender a escribir en una escuela.

Por la nota y transcripción:

Arturo del Villar, poeta republicano.

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