Desacatos, presos políticos y presidentes de Tribunales

Juan José del Águila Torres||

Ex magistrado juez e investigador||

justiciaydictadura.com

Me acaba de remitir Yenia Camacho Samper un librito, de 90 páginas, editado por Atrapasueños en 2016,  con el título De Orán y del Regreso, que dedica a sus padres Marcelino y Josefina, a los seis biznietos y nietas, a su tía Vicenta y a todos los que  han dedicado su vida a alcanzar la libertad y la justicia social, en el  que describe vivas estampas de algunos de  sus recuerdos personales, que marcaron el viaje de la familia desde Argelia a Madrid el 18 de julio de 1957, el posterior acoplamiento del líder obrero y su familia, primero en Lavapiés y después ya definitivamente en el barrio popular de Carabanchel, donde además se encontraba la célebre Prisión, que, desgraciadamente, hubieron de visitar toda la familia  con demasiada frecuencia, para llevarles a los presos políticos asistencia  material y solidaria.

Portada del libro de Yenia Camacho De Oran y del regreso, con la fotografía de sus padres.

La visión de la hija de un preso político en un juicio manifiestamente político

Me permito  con la expresa autorización de Yenia y  la editorial  Atrapasueños reproducir literalmente, uno de ellos,  denominado

Del que fue el último de los Presidentes del TOP

Ni que decir tiene, que el Magistrado del Tribunal de Orden Publico al que se refiere Yenia, sin nombrarlo, era José Francisco Mateu Cánoves, quien más tiempo ejerció las funciones represivas en el TOP.

Fue de los primeros “servidores judiciales” designados por decreto firmado por Franco y el Ministro de Justicia, en enero de 1964, y, desde 1969, ya  como Presidente continuó hasta la extinción legal de dicha Jurisdicción Especial de Orden Público, acordada en el último Consejo de Ministros celebrado en diciembre de 1976 , bajo la presidencia de Adolfo Suárez y que se publicó el Real-Decreto Ley 2/1977, en el  Boletín Oficial del Estado de 5 de enero de 1977, junto a la denominada Ley para la Reforma Política  y otros dos importantes Reales Decretos- Leyes 1 y 3 de Creación de la Audiencia Nacional y el traspaso de la  competencia jurisdiccional en materia de terrorismo desde la jurisdicción militar a dicho nuevo órgano.

Mateu  Cánoves, a raíz de esa extinción legal, fue nombrado Magistrado suplente de la Sala Sexta de lo Social del Tribunal Supremo. El 16 de noviembre de 1978, cuando se dirigía a pie y sin escolta desde su casa, sita en María de Molina, a dicha sede, un comando de ETA dirigido por Henri Parot lo asesinó, en la calle Claudio Coello 130, de varios tiros y huyó en dos motocicletas robadas.

En la entonces todavía políticamente activa Agrupación de Abogados del PCE de Madrid  se  acordó asistir al velatorio del cadáver, en el Salón de Plenos del Tribunal Supremo-estos días de permanente actualidad  por la retransmisión televisada del llamado procés- y yo mismo, le di personalmente el pésame a la viuda, manifestándole que, además de haber ejercido como defensor en muchas ocasiones ante el TOP, también había sido doblemente condenado por ese Tribunal a penas de un año- por propaganda ilegal- y a un mes –por una supuesta  desobediencia-, pero que  en esos tristes momentos, quería hacerle llegar mi más profundo rechazo a la violencia practicada contra su marido, lo que ella me agradeció, sollozando y emocionada.

En el ambiente de alta  tensión que había allí en aquellos momentos, se me acercó el abogado carlista Juan Francisco Martín de Aguilera, conocido como El Conde, ya que tenía ese título nobiliario, y, con su voz cavernosa  y las gesticulaciones que le eran propias, me dijo en tono muy bajo: “Juanjo, por qué no pedimos que le metan la campanilla en el féretro…”

Por un momento, pensé, que si algunos de los exaltados presentes lo hubiesen escuchado, no habríamos podido salir indemnes del salón de plenos del Tribunal Supremo, reconvertido ese día en cámara mortuoria.

Mateu Cánoves, en su etapa última  como Presidente del TOP, hacía un uso muy frecuente de esa campanilla de bronce en las vistas, tanto es así, que, cuando intervenían determinados Letrados, entre los que se encontraba el autor de este  blog, bien interrogando a los procesados o a los testigos y en los Informes finales, instintiva y preventivamente la cogía para agitarla de inmediato.

De ahí que, en el relato de Yenia se transcriba magistralmente la utilización de dicho artefacto sonoro con fines puramente intimidatorios: era una clara prolongación dentro de la Sala del ambiente que reinaba en todo el país de imponerse  y manifestarse a través del  miedo.

Convendría para las jóvenes generaciones que, después de leer El Desacato lo comparasen con el  buen saber dirigir los debates hasta ahora del Magistrado Marchena y el exquisito trato con todas las partes personadas en el denominado “Proces”, con los letrados, partes acusadoras y procesados, no perdiendo la autoridad ni la compostura con las manifestaciones, opiniones libremente vertidas, por los defensores  incluso con la auto calificación  por algunos de los procesados de considerarse  presos políticos y la fina ironía de otros al  hacer expresa mención de correos comprometedores.

El régimen franquista no reconoció tener presos políticos

La dictadura franquista NUNCA, en sus cuarenta años de existencia, reconoció la existencia de presos políticos en sus cárceles. Tema este, al que probablemente dedicaré una futura entrada, en la que, entro otros materiales deberé revisar la documentación, cartas y escritos de Marcelino desde las distintas cárceles donde estuvo – Madrid, Soria, Segovia – y que acaban de ser donados por Yenia y Marcel al Centro Documental de la Memoria Histórica (CDMH), tras el acuerdo logrado con los responsables.

Nota para  la próxima entrada al blog “Desacatos, Presidentes de Tribunales y Presos políticos”

Queremos dar cuenta a los lectores del blog justiciaydictadura.com que la relación de Boletines Informativos de la Brigada Político Social se amplía y enriquece con la incorporación de cinco ejemplares más, que se encontraban en diversas carpetas de mi archivo privado, que en su día se utilizaron para trabajos e investigaciones y luego no fueron devueltos a la  originaria, de ahí que, no figurasen en la relación inicial de los que  ya se subieron.

Son los cinco  siguientes:

De 17 de enero de 1963, Nº III/1963, Nº 515. (Comunismo).18 Folios.

De 22 de abril de 1963, Nº XXII/1963, nº 4294 (Comunismo y Terrorismo). Actividades terroristas en Barcelona, Valencia, y Madrid. 13 folios.

De 27 de febrero de 1964. Nº 13.Registro salida Nº 2071/1963 (Los servicios policiales en el orden político social durante 1963). 13 Folios.

De 31 de diciembre de 1964, Nº 68/1964. Registro Salida Nº 13.545 (Resumen de los servicios en el orden político-social).7 Folios.

Y, por último,

Del Nº 62 de 7 de octubre de 1971(Registro salida 13.091) (Huelga de la construcción, Sepelio de Pedro Patiño, Incidentes en la calle Atocha, ampliaciones…). 14 folios .

Varios investigadores e historiadores me prometieron enviarme diversos Boletines Informativos de la Brigada Político Social, que, en el momento de recibirlos, serán subidos inmediatamente al blog para incorporarlos a la relación cronológica de los mismos.

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