Jesús Pichel: La legítima expresión de la voluntad general

enCandela

Jesús Pichel||Profesor de Filosofía||

Tras las elecciones generales del próximo 28 de abril se constituirá un nuevo Parlamento. Sean quienes sean los y las elegidos, todos ellos serán los legítimos representantes de la soberanía popular. Ninguno de ellos, sean del partido que sean, estará ni más ni menos legitimado que los demás.

Si hay una mayoría suficiente y a propuesta del Jefe del Estado, del Congreso de los Diputados saldrá elegido un Presidente del Gobierno. Si acaso ningún partido obtuviera la mayoría absoluta, para alcanzarla en primera votación o para conseguir una mayoría suficiente en segunda, los distintos grupos políticos deberán negociar, bien para votar afirmativamente la investidura del candidato, bien para abstenerse y permitirla. Si en el plazo legal no fuera posible alcanzar esas mayorías, se convocarían nuevas elecciones.

En ese hipotético caso de negociaciones nada hay legalmente que excluya a ningún grupo político, ni que dé más legitimidad a unos partidos que a otros: todos ellos están exactamente igual de legitimados, porque su legitimidad no proviene de sus ideas y objetivos políticos, sino de los votos por los que han sido elegidos: todos los electores tienen el mismo derecho a ser representados.

Políticamente, nos podrá gustar mucho, poco o nada que se negocie con la ultraderecha o con los ultranacionalismos secesionistas, pero, si así ocurriera, nada habría que objetar democráticamente, aunque sus objetivos políticos fueran presumiblemente antidemocráticos o anticonstitucionales. Desde el punto de vista de la legitimidad, los cordones sanitarios son estrictamente antidemocráticos.

Las afinidades políticas, las coincidencias de los programas electorales, los intereses mutuos y las líneas rojas de cada partido marcarán las alianzas, si acaso las haya. Igual que las líneas rojas y las afinidades políticas de cada quien determinarán el voto de los ciudadanos. Pero sea cual sea el resultado, todos deberíamos tener claro que será ese y no otro la legítima expresión de la voluntad general.

https://alomosdeunapantera.blogspot.com

El principio establecido en Crónica Popular exige que, para que los autores de un comentario a un artículo, firmado con nombre y apellidos, vean publicado su comentario, deben firmar de igual modo el textos que nos envíe. En caso contrario, no se publicarán.
Y eso lo haremos aunque el comentario sea favorable al artículo: no se publicará ningún comentario si no va acompañado por la identificación personal de su autor.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *