Hablando de fascismos, capitalismo y república

Francisco Frutos Gras||

Ex Secretario general del PCE||

Cuando un energúmeno cualquiera del nazional-secesionismo catalán denuncia a los “fascistas españoles” refiriéndose, claro está, a todos los que no comulgan con su visión identitaria racista de Catalunya, me entran dos sensaciones al mismo tiempo: la de una profunda vergüenza ante la total miseria moral, cultural y política de personas que dicen hablar en nombre de todo el pueblo catalán y la ira contenida al ver que estos fantoches circulan libremente insultando y amenazando a diestro y siniestro en Barcelona, en Vic, o en cualquier parte, y tienen cancha exclusiva en los medios de comunicación públicos pagados por todo el mundo, en especial en TV3. 

Ellos en conjunto, los activistas del caos callejero y sus dirigentes y medios de propaganda, derrochan el dinero de todos, fomentan el fascismo identitario, destruyen la convivencia entre los trabajadores y entre el pueblo en general creando situaciones gratuitas de violencia, usurpan y prostituyen el sentido democrático republicano, fundamentado en la justicia social y en la unidad popular, tal como se defendió en la IIª República Española por los partidos integrantes del Frente Popular, unos partidos democráticos y de izquierdas que nunca se avergonzaron de la España que luego tuvieron que defender, fraternalmente unidos con las Brigadas Internacionales, con las armas en la mano, frente al fascismo.

Muy diferente a como actúan  ahora los partidos de “izquierda” que pululan desde la ignorancia de la historia, la incoherencia, el oportunismo y el arribismo burocrático, y son incapaces de construir una perspectiva de futuro real para España desde la izquierda, alternativa a la derecha y a las políticas de derechas, a la cual han regalado el sentido de España.

En resumen, la vanguardia más reaccionaria de los secesionistas catalanes, además de fomentar que sus jefes derrochen nuestro dinero y de proteger a sus ladrones para que continúen robando, o disfrutando de lo robado, y de ser peligrosa para la paz y la convivencia, da muestras permanentes de su zafiedad, cómico infantilismo y cretinidad. 

(Jueves, 18 de abril de 2019).

La realidad de la política y las fantochadas

Mientras Mike Pompeo, Secretario de Estado de EEUU, se desplaza a Cúcuta, en la zona fronteriza entre Colombia y Venezuela por la cual los golpistas querían hacer pasar por la fuerza a los camiones llenos de porquería “humanitaria” y municiones para el “pueblo” venezolano del farsante e impostor Guaidó, y celebra allí una reunión con Iván Duque, el presidente de extrema derecha colombiano, para ver cómo continúan sus embargos, boicots, saqueos e intervenciones imperiales contra el Estado soberano de Venezuela. 

Mientras el sionismo neonazi del Estado de Israel, que continuará siendo gobernado por el criminal de guerra Netanyahu, sigue matando palestinos, robándoles sus tierras y derribando sus viviendas, sin que el mundo que tanto se ha rasgado las vestiduras contra Siria, Venezuela o Cuba, diga nada.

Mientras Europa duerme su largo letargo acunada por las canciones de la derecha y los gemidos quejumbrosos de la prácticamente desaparecida izquierda. Mientras todo ello y mucho más sucede, los caminos de la política en España, para no ser menos y coincidir con este mundo de quincalla oxidada, se vuelven cada vez más planos, chatos, patéticos, egocéntricos y de culto a caudillitos de tres al cuarto. 

Lo normal, sin pensar en lo ideal, inexistente siempre, sería el enfrentamiento político y contradictorio desde las diferencias ideológicas y programáticas, defendidas sin complejos por cada organización política para que la ciudadanía analizara, pensara y decidiera. Lo peor de la actual situación es cuando a la demagogia barata de citas y lugares comunes y a la falta de nervio cultural y social para defender de forma consistente, convencida, rigurosa y honesta cada propuesta diferente, se unen la escasez de dirigentes de talla moral y política para hacerlo posible, la estupidez, la falta elemental de ética y la ignorancia, todo ello revestido de una falsa sabiduría que solo engatusa a los más crédulos y diluye o corrompe el sentido democrático colectivo de la política. 

Y, mientras el neoliberalismo y el belicismo impuestos por los poderes financieros y políticos que actúan como los amos del mundo se imponen por doquier, nos encontramos en España con un crecimiento espectacular de las diversas extremas derechas del nazionalismo identitario, las periféricas separatistas centradas en Catalunya y Euzkadi, y las centralistas españolistas que, independientemente de sus ardientes palabras sobre la libertad y la democracia, los derechos  humanos y las sagradas unidades de pueblos uniformes y entregados, tienen la misma base bastarda  que en el siglo pasado produjo odios, humillaciones, opresiones y guerras devastadoras por el dominio económico y geopolítico.

Y escuchas a los profetas de esta corte de los milagros que se dirige a la derrota final, previo enfrentamiento de todos contra todos, algo que no tiene nada que ver con la lógica social de la lucha de clases, reiterar las frases de tan nefasto recuerdo en la Europa del siglo XX. Y parece como si España no hubiese tenido también una guerra civil con consecuencias trágicas para millones de personas y no fuera suficiente defender y luchar sólida y serenamente sin pausa para construir una España más justa socialmente, basada en los valores de la igualdad, la paz, el internacionalismo. Para concretar, una España con un horizonte republicano de orientación socialista. Todo lo contrario de lo que defienden los nazionalismos identitarios y reaccionarios, tanto los separatistas como los españolistas, todos envueltos en las banderas del enfrentamiento.

Y, para rematar el panorama, me encuentro con unas declaraciones de un tal Jaume Asens, actual tercer teniente de alcalde del ayuntamiento de Barcelona, candidato de Catalunya en Comú y miembro del tinglado cultural-separatista Omnium Cultural, creado en 1961 por Lluís Carulla, dueño de Gallina Blanca, Félix Millet, padre del encarcelado Millet por robo en el Palau de la Música, y Joan Baptista Cendrós, entre otros próceres adinerados de Catalunya. Dice Asens que va a proponer la ilegalización del PP por, entre otras cosas, su corrupción.

Y he pensado que por el mismo precio podría proponer también la ilegalización de los Pujol, de CDC y sus sucesores y de todos los que durante los largos años que duró una de las corrupciones más grandes de España amasaron fortunas y vivieron del cuento utilizando las más altas instituciones catalanas. Y obligar a unos y otros que devuelvan el dinero robado. Ah, pero parece que de esto no dirá nada Asens ya que se trata de “sus ladrones” y todo queda en casa.

Quedo perplejo que un personaje de esta talla moral y política, notorio palanganero oficial de los nazional-secesionistas, esté inmerso en y sea representante de una izquierda de la que yo antes había estado tan próximo, al militar en una de sus partes. Pero le agradezco que sea tan claro ya que así no tendré nunca la tentación de votar y acercarme a un engendro político como Catalunya en Comú. 

(Martes, 16 de abril de 2019).  

La campaña electoral invade la cocina

Ese título tan doméstico viene a cuento de que me acaban de llegar los dos primeros sobres con propaganda electoral partidaria. Son del PSOE y del PP por aquello, digo yo, de que a quién madruga Dios ayuda. 

El PP se compromete, o promete, a actuar sin complejos para solucionar prácticamente todos los problemas económicos y sociales y el futuro de todos nosotros, el de nuestras familias y el de nuestra Nación. Para ello, actuará sin complejos para garantizar la continuidad histórica de nuestra patria, su desarrollo económico y el Estado del bienestar.

O sea, resumiendo y sintetizando: Bajada general de impuestos para promover empresas y crear puestos de trabajo en la línea de crecimiento económico en una economía saneada que proteja las pensiones y las prestaciones sociales y mejore la sanidad; una educación en libertad, que debe entenderse, añado, en la línea de potenciar la privada y concertada a costa de la pública, tal como está haciendo el PP donde gobierna; seguridad ciudadana, lucha contra la inmigración irregular y el terrorismo; y como guinda, compromiso con el medioambiente.

O sea, en conjunto, una relacción de propuestas para aumentar la felicidad de la población, en contraste con la perversidad de los planes del PSOE que se carga la economía, pacta con “rojos”(¿¿¿), terroristas y separatistas. Unas propuestas sociales decentes envueltas en un lenguaje amable, conciliador y fraternal, desmentidas luego por su concepción neoliberal integral y por los exabruptos que suelta Casado cada vez que destapa el tarro de las esencias del PP que dirige.

La otra propuesta que me ha asaltado hoy es la del PSOE, con 300 páginas de programa y una primera observación general dirigida a que la “juventud no se pierde” mientras siga creyendo y luchando por el futuro. Una juventud que lleva “toda la vida ayudando a mejorar España” y a la que pide que no deje de hacerlo. Una juventud, que conoce la España que quiere, en la que las pensiones estén garantizadas por ley y sean dignas y en la que los mayores tengan una atención social prioritaria en la sanidad, la dependencia y el ocio. Una España que reconozca el trabajo bien hecho y el esfuerzo de toda una vida. Una España que esta juventud ya ha conocido y que protege a quien lo necesita y da oportunidades a quienes buscan el porvenir.

La propuesta del PSOE culmina con un “Hay un proyecto que avanza y otro que retrocede”, un país que protege y otro que abandona, Una España que apuesta por la sanidad, la educación, la innovación, el futuro y otra que se resigna al pasado. Esta es la España que está en juego el día 28: la del Estado del Bienestar y la estabilidad; la de la “sanidad y educación públicas de calidad”; la de “los derechos”; la de “las mujeres vivas e iguales”, la que “lucha contra la pobreza infantil”; la de la “esperanza” frente al miedo. La España que no teme, la de la ilusión, la España en la que cabemos todos. 

Si quieren que les diga la verdad de lo que pienso y por qué, es que  tantos lugares comunes, tanta felicidad, bienestar y alegrías prometidas, me escaman y agreden mi sentido común y mis experiencias vividas. Del PP ya sé qué puedo esperar, si además, liquidado políticamente Mariano Rajoy y lo que representaba, el programa real de Casado y compañía, al alimón con VOX y Cs, tuviera posibilidad de ejecutarse en economía, política y buenas costumbres. Y del PSOE, con su lenguaje social y benefactor, que además de parecerme tan cercano a las buenas intenciones de Cáritas, me pregunto, ¿por qué no habrán hecho una aproximación importante a lo que ahora prometen en 300 páginas, en los 23 años que han gobernado durante los 40 años de democracia parlamentaria. Especialmente en los derechos sociales y laborales, en vez de aprobar leyes y medidas contra el empleo estable e indefinido con “reformas laborales” que los han ido reduciendo .

O bien, ¿por qué ni una sola palabra sobre guerras y paz, sobre la OTAN y las bases? Del PP no espero nada, y mucho menos después de la purga de sus dirigentes, no diré pacifistas, pero algunos algo más civilizados que los actuales en los asuntos de la guerra y la paz. Y es que son lacayos de EEUU y la OTAN y no pueden remediarlo. Pero, ¿y el PSOE? Ha participado de forma destacada en las guerras y agresiones a países soberanos, acepta la OTAN y las bases igual que el PP, tiene una actitud con Venezuela parecida  a la del PP y Cs, o sea, lo que digan los EEUU.

¿No habrán creído los dirigentes del PSOE ni un solo momento que ahora podría ser el momento de hacer el moderado giro a la izquierda que dicen representar, cambiar de política y lavar en lo posible sus responsabilidades y culpas en la destrucción de países enteros, cual es el caso de Libia, para no ir más lejos, convirtiendo el país con unas condiciones de vida más altas en toda África en vivienda, educación, salud, integración de inmigrantes del Sahel, infraestructuras para aprovechar el agua y acción contra el terrorismo, en un Estado fragmentado, arruinado y mercado de esclavos controlado por las  mafias internacionales del crimen. 


Y ahí lo dejo al recibir las dos cartas de propaganda de PP y PSOE. A lo mejor llegarán otras. Supongo. 


Al terminar el artículo contemplo el incendio de la catedral de Notre Dame y siento pena por la destrucción parcial de un referente histórico y cultural tan importante para Francia, Europa y el mundo.

(Lunes, 17 de abril de 2019).

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