Juan Antonio Hormigón: teatro, cultura y compromiso político con mayúsculas

Rodrigo Vázquez de Prada y Grande||

Periodista. Director de Crónica Popular||

Sin avisar, traicioneramente, “un manotazo duro, un golpe heladol”, como escribió Miguel Hernández a su amigo Ramón Sijé, derribó el pasado día 15 de abril, en su casa de Madrid, al gran intelectual Juan Antonio Hormigón, cuya vida fue una expresión cabal, rica y plena del teatro, la cultura y el compromiso político. Todo ello, teatro, cultura y compromiso político con mayúsculas.

Juan Antonio HOrmigón ante la catedral de Oviedo, entre el director de teatro Etelvino Vázquez, Carlos Rodríguez, redactor-jefe de ADE y Rodrigo Vázquez de Prada (a la derecha de la foto)

Juan Antonio Hormigón cinceló una impresionante biografía, forjada con un incansable trabajo de todos los días, rigor y seriedad. Zaragozano de 1943, médico de formación y breve ejercicio de galeno, que abandonó pronto para zambullirse de lleno en el teatro, desde los tiempos universitarios del TEU, que le otorgó su Premio Nacional en 1963, fue, sin duda alguna, una de las principales personalidades de la Cultura española. Su amplísimo curriculum, que reproducimos completo al final de estas líneas, refleja la actividad fecunda y ejemplar de un intelectual que, hasta el final de sus días, no cesó de poner en práctica su capacidad creadora en los diversos órdenes de la Cultura en los que quiso intervenir.

Juan Antonio HOrmigón, con Santa María del Naranco al fondo, entre Etelvino García y Rodrigo Vázquez de Prada.

Nada del teatro le fue ajeno. Tras estudiar arte dramático en el Centre Universitaire International de Formation et Recherches Dramatiques, de la Universidad de Nancy, su completa dedicación al arte de Talía la supo ramificar en un amplísimo haz de creaciones. A él se deben un total de nueve obras dramáticas, entre ellas Judith contra Holofernes(1973), Excluida del Paraíso (1991), Esto es amor y lo demás…(1992) y La comida (2011); cinco adaptaciones, entre las que destacan La dama del olivar, de Tirso de Molina (1970), Julio César, de W. Shakespeare (1977) y La Mojigata, de Moratín (1982); ocho ensayos, entre ellos Ramón del Valle Inclán: La política, la cultura, el realismo y el pueblo (1972), Teatro, realismo y cultura de masas (1974), Brecht teórico (1979), Trabajo dramatúrgico y puesta en escena (1991; 2002 y 2008), El sentido actual del teatro (1995), y Valle Inclán: Biografía cronológica y epistolario (2006-2007); dos novelas, He conocido a Zaubrek (1994), y Un otoño en Venecia (2009); y dos poemarios, Ser Memoria de tí (1991) e Interludio Habanero. 

Al tiempo, y, como una vertiente decisiva de todo su quehacer en el teatro, sobresale asimismo su labor como docente: primero, en 1976, como profesor de Dramaturgia y Estética Teatral, y luego, desde 1989, como catedrático de Dirección de Escena en la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid, y director del Aula de Teatro de la Universidad Complutense de Madrid. Sin embargo, su quehacer por el teatro no se agotó ahí. En 1982, participó en la creación de la Asociación de Directores de Escena de España de la que ha sido desde entonces Secretario General. Y, desde 1985, dirigía la Revista ADE-Teatro.

Tuve la fortuna y el honor de gozar de su amistad desde los años setenta del pasado siglo. Sin que ello significara no centrar su actividad intelectual en el teatro, Juan Antonio Hormigón tuvo también una vertiente periodística de gran valor. En aquellas ya lejanas décadas, coincidimos en revistas tan emblemáticas como TRIUNFO, con José Ángel Ezcurra como director, Eduardo Haro Tecglen como subdirector y Víctor Márquez Reviriego y César Alonso de los Ríos como redactores- jefes, y ARGUMENTOS, una revista de pensamiento creada por otro imprescindible, Daniel Lacalle y, años después, dirigida por mí durante varios años. Y, finalmente, en este semanario, CRÓNICA POPULAR, a cuyos Consejos de Redacción y Editorial pertenecía y en cuyas páginas dejó escritos formidables artículos culturales y de gran valor como textos de intervención política. El último de ellos, La voladura del Maine, https://www.cronicapopular.es/2019/03/la-voladura-del-maine-origen-de-una-teatralidad-abyecta/, un texto en el que, con el rigor con el que abordó todo aquello sobre lo que trabajó y que nunca dejó de lado, analizaba el papel de los medios de comunicación en operaciones de guerra y de desestabilización política urdidas desde los EEUU.

Las coincidencias también fueron políticas. Militamos juntos desde la década de los sesenta en el Partido Comunista de España, a cuya Comisión de Cultura Juan Antonio Hormigón aportó su convicción de que la cultura tenía que operar como un auténtico motor en los procesos de transformación de las sociedades, en la mejor línea del pensamiento del fundador del PCI, Antonio Gramsci.

Pero el alejamiento de las siglas del partido que más luchó contra la dictadura franquista no impidió la continuidad de la praxis en ese mismo marco teórico. Así, hace todavía pocos años, y junto a otros amigos y compañeros de tantos y tantos años de lucha, como el economista Antonio Gallifa, la historiadora María Rosa de Madariaga, el pintor Ángel Aragonés y la actriz Amparo Climent, entre otros intelectuales, dedicamos muchas horas de reflexión y debate a la redacción de un amplio texto sobre la Cultura y la Comunicación para una sociedad democrática avanzada que publicamos en el suplemento de papel La hora de la III República.

Y, en fin, coincidíamos también en nuestro resuelto rechazo de los secesionismos catalán y vasco, en nuestra defensa de la Transición y de la Constitución de 1978, denostadas ambas por los partidos políticos que, a pesar de su verborrea aparentemente revolucionaria, no son más que una izquierda líquida y oportunista que, lamentablemente, está haciendo el papel de auténticos “palanganeros” del independentismo, tal como escribe el ex dirigente del PCE Paco Frutos en estas mismas páginas.

Todo ese bagaje de vivencias y coincidencias las recreábamos con mucha habitualidad en torno a una tabla de quesos españoles y unas copas de “bon vino”, como diría Gonzalo de Berceo, en una antigua tienda de ultramarinos de la calle de León, muy cercana al Ateneo de Madrid, cuyo propietario gozaba también de su amistad. Y, cada vez que nos veíamos, me daba cuenta de proyectos en los que, realmente infatigable, se había embarcado y, en particular, de los avances de su nueva novela.

Porque, en el marco de esa casi inabarcable actividad intelectual que desarrolló a lo largo de su vida, Juan Antonio Hormigón hizo también una muy interesante incursión en la narrativa, tal como señalamos líneas arriba. Y en esa vertiente sobresale su novela Otoño en Venecia, a la que, entre otros de sus libros dedicados, guardo una especial querencia: una obra en la que recrea la estancia de uno de sus autores dramáticos predilectos, Leandro Fernández de Moratín, en la capital de la república que fue conocida como la Serenísima y cuyas calles, palacios, iglesias y pinturas conocía al dedillo, fruto del exhaustivo estudio que realizó de la Venecia del siglo XVIII en que transcurre la novela para para adentrarse después en su escritura.

Sin embargo, la nueva novela que Juan Antonio Hormigón se traía entre manos tenía como centro de la narración a un personaje alejado por completo del teatro y de la literatura: el general liberal don Juan Prim, el presidente de Gobierno y ministro de la Guerra que convenció a Amadeo de Saboya para que aceptara la Corona española y que murió el 30 de diciembre de 1870, como consecuencia de las heridas causadas, tres días antes, en el atentado de que fue objeto en la entonces llamada calle del Turco, en Madrid.

Muy en la línea de todos sus trabajos, y para meterse en la harina novelesca, Juan Antonio había estudiado a fondo todo lo publicado sobre el militar de Reus y su magnicidio, y había dedicado muchas horas, en las madrugadas de tantos y tantos días, a ir componiendo su relato. Y lo cierto es que, cada vez que nos reuníamos para charlar largo y tendido, yo escuchaba los nuevos pormenores de aquella historia novelada con especial atención, tan fascinado como picado por la curiosidad, esa insaciable “hambre” que un periodista no pierde nunca, porque las novedades de que me hacía partícipe se hacían a cada paso más interesantes.

Y, así, hablando de Leandro Fernández de Moratín, del general al que acompañó a la guerra de Marruecos el pintor Mariano Fortuny y que fue llamado “héroe de Castillejos”, del dramaturgo republicano asturiano Francisco Martínez Allende, al que rescató del olvido, y cuya obra principal, Camino leal, presentamos a dúo en Oviedo y Gijón, años atrás, de Matilde Landa, la dirigente comunista sobre la que escribió un formidable estudio introductorio a la obra dramática de Agustín Iglesias Novillo (Matilde Landa no está en los cielos),de los delirios de los secesionistas catalanes y su golpe de Estado y de tantas otras cosas, pasábamos muchas horas enfrascados en conversaciones inolvidables. Conversaciones que también recalaban en el amor y la pasión a las tres mujeres de su vida, su esposa, la actriz Rosa Vicente, con la que había hecho algunas giras teatrales, él también como actor, su hija, Laura, cuya silueta erguida y bella había enseñoreado los ballets del mundo entero, como primera bailarina del Ballet Nacional de Cuba, y su nieta Vera, a la que dedicó un entrañable poemario cuando vino al mundo… Conversaciones, en fin, muy serias todas ellas pero en absoluto aburridas, porque Juan Antonio Hormigón las sabía adobar con anécdotas que a los dos nos hacían sonreir e, incluso, reírnos a carcajadas, eso sí, sin elevar nunca la voz…

Todas aquellas conversaciones, la última cuatro días antes de su fallecimiento, ensancharon, sin duda alguna, mis conocimientos. Pero, además, me ayudaron a valorar con el máximo respeto el trabajo serio y riguroso de un intelectual que deja tras de sí una impresionante obra y un ejemplo de compromiso político, coherente y firme hasta el final de sus días.

Hasta siempre, Juan Antonio. Nos veremos. Porque tenemos que hablar de tantas cosas compañero del alma, compañero…

JUAN ANTONIO HORMIGÓN

Nacido en Zaragoza en 1943.

Escritor, dramaturgo, pedagogo y director teatral.

Secretario General de la Asociación de Directores de Escena de España.

Director de la Revista ADE-Teatro y de las Publicaciones de la ADE

Miembro del Consejo Estatal de las Artes Escénicas y Musicales del Ministerio de Cultura y Deportes de España

Miembro del Consejo de Cultura de la Comunidad de Madrid

Hasta su jubilación en 2008, ha sido Catedrático de Dirección de Escena de la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid.

FORMACIÓN Y EXPERIENCIA PROFESIONAL

Se licencia en Medicina en 1965 en la Universidad de su ciudad natal. Dos años después abandona el ejercicio profesional para dedicarse por completo a su actividad como escritor, dramaturgo, pedagogo y director teatral.

De 1962 a 1965 dirige el teatro Universitario de Zaragoza. En 1963, obtiene el Premio Nacional de Dirección del T.U., con Los bandidos de Schiller. En 1964 realiza la primera puesta en escena conocida de Las galas del difunto y La hija del capitán (1964). En este periodo lleva a cabo los montajes de Volpone de Ben Jonson (1963), El Dragoncillo de Calderón (1963), el Diálogo del amargo, dos cuadros de El Público y Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín de García Lorca (1962), Coplas a la muerte de su padre de Jorge Manrique, La danza de la muerte según el códice anónimo del siglo XIV, El médico y el enfermo de Quiñones de Benavente, Entremés de un viejo, un moço y un pobre de Ioan de Timoneda, La mandrágora de Maquiavelo (1965), etc.

En el curso 1965-1966, realiza estudios teatrales en Francia, en el Centre Universitaire International de Formation et Recherches Dramatiques, de la Universidad de Nancy. Entre los profesores figuran Bernard Dort, Jack Lang, Mario Baratto, Jean Marie Villegier, Denis Bablet, Arthur Adamov, Antoine Vitez, Robert Marrast, Paolo Grassi, etc.

De 1966 a 1969 co-dirige el Teatro de Cámara de Zaragoza en el que realiza diferentes escenificaciones, entre ellas El barón de Moratín (1966), La dama del olivar de Tirso de Molina (1967), Andorra de Max Frich (1968), Bilora y Parlamento de Ruzante que vuelve de la guerra de Angelo Beolco (1968 y 1970), La excepción y la regla de Brecht (1970), etc.

En 1973 es nombrado director del Seminario de Teatro del Instituto Alemán de Madrid, labor que desarrolla hasta 1978.

En 1975 crea la Compañía de Acción Teatral con la que pone en escena entre otras en años sucesivos: Hombre por hombre de Brecha (1975); Los fabulosos negocios de Ivar Kreuger de Berquist y Bendrik (i979); Un día memorable en la vida del sabio Wu, obra popular de la antigua China en adaptación de Meter Palitzsch y Karl María Weber (1980); La Mojigata de Moratín (1981), La de San Quintín de B.P. Galdós (1983), La vengadora de las mujeres de Lope de Vega (1984) y La locandiera de Carlo Goldoni (1985).

En 1976, diseña la exposición La España de Larra para la Compañía Nacional.

En 1976 ingresa como profesor de Dramaturgia y Estética Teatral en la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid. Este mismo año realiza la adaptación de Julio César de Shakespeare para la Compañía Nacional.

De 1977 a 1985 es Director del Aula de Teatro de la Universidad Complutense de Madrid.

En 1978, por encargo del Ministerio de Cultura, crea la exposición Valle Inclán y su tiempo para la participación oficial de España en el Festival Mundial de Teatro de las Naciones celebrado en Caracas.

En 1978 y 79, colabora en el programa de TVE Encuentros con las letras.

En 1979, realiza en México la puesta en escena de Los veraneantes de Gorki. Obtiene con ella el Premio de la Crítica Mexicana al Mejor Director de la Temporada.

En 1981, participa con su puesta en escena de La Mojigata de Moratín en el Festival Mundial de Teatro de las Naciones celebrado en Venecia.

Este mismo año la Universidad Nacional Autónoma de México le encarga la realización de una Exposición Calderón y de dirigir las Jornadas Calderonianas que se celebran en dicha ciudad.

En 1982, participa en la creación de la Asociación de Directores de Escena de España de la que ha sido desde entonces Secretario General, excepto un breve lapso de algunos meses.

Este mismo año dirige las Jornadas de Teatro Clásico de Almagro con el tema genérico: La puesta en escena de los clásicos en el teatro contemporáneo.

En 1983, con la Compañía de Acción Teatral en coproducción con la Comunidad Autónima de Madrid y la Dirección General de Actividades Teatrales de la Universidad Nacional Autónoma de México, lleva a cabo una nueva puesta en escena de La Mojigata de Moratín, estrenada en el Festival Cervantino de Guanajuato y en el Teatro Jiménez Rueda de ciudad de México.

De 1983 a 1990, es miembro del Patronato del Festival de Teatro Clásico de Almagro. Durante tres años forma parte de la Comisión organizadora de las Jornadas de Estudio. Así mismo es colaborador teatral del programa Ateneo de Radio 3.

En 1984 es nombrado miembro del Consejo de Teatro de la Comunidad de Madrid. En 1985 preside una de las sesiones de trabajo del Congreso Internacional de Teatro celebrado en Barcelona. En diciembre es nombrado Comisario General del Cincuentenario Valle Inclán, promovido por el INAEM del Ministerio de Cultura.

Con la Compañía de Acción Teatral realiza la dramaturgia y puesta en escena de Hago cantando mi camino, espectáculo creado a partir de textos de Valle Inclán.

En 1985, crea y dirige la Revista ADE-Teatro.

A lo largo de 1986 coordina el conjunto de actividades entre las que destacan, la dirección y diseño de las exposiciones Valle Inclán y su tiempo y Montajes de Valle Inclán; publicación de catálogos; organización de un Simposio Internacional sobre Valle Inclán, etc.

En 1987, fue Secretario General de la parte española del Primer Congreso Luso-Español de Teatro, celebrado en Coimbra (Portugal).

En 1989 obtiene la Cátedra de Dirección de Escena en la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid. Comienza a dirigir las Publicaciones de la ADE .

En 1990 escribe y dirige el espectáculo de Homenaje a Bertolt Brecht, estrenado en el Centro Cultural Villa de Madrid.

En 1991 escribe Excluida del paraíso. Es nombrado miembro del Consejo de Teatro del Ministerio de Cultura.

Este mismo año interviene como actor en la escenificación de Los aprendices de brujo que dirige Josep Montanyés.

En 1992 escribe y publica Esto es amor y lo demás…, que se estrena un año después. Este mismo año escribe y dirige Batalla en la Residencia, trabajo dramatúrgico del que es autor, a partir de textos de Unamuno, Valle Inclán, Azorín, Azaña, Buñuel, Lorca, Max Aub, Gómez de la Serna, Araquistain, Rivas Cheriff, Margarita Xirgu, Sender, Ortega y Gasset, etc. También interviene como actor.

En 1993 es nombrado Coordinador General del Bicentenario Goldoni. En este año escribe con Fernando Doménech A la sombra de las luces, celebración en torno a Goldoni que él mismo pone en escena. También interviene como actor.

En 1994 publica su obra Comienzo de la era del hierro y el libro de aforismos y narraciones, He conocido a Zaubrek.

Asimismo forma parte del equipo de dramaturgia que escribe ¿Qué hizo Nora cuando se marchó? y realiza igualmente su puesta en escena. También interviene como actor.

En 1995 diseña y dirige el trabajo de investigación sobre Autoras en la Historia del Teatro Español (1500-1994), que a lo largo de seis años de trabajo desemboca en la publicación de cuatro volúmenes. Asimismo realiza la puesta en escena de Cocinando con Elisa, de Lucía Laragione, Premio María Teresa León para autoras dramáticas 1994.

Dirige y participa como ponente en el Encuentro Hispano-Cubano de Directores de Escena, celebrado en La Habana en el mes de septiembre.

Desde 1996 es vocal de la Junta Directiva de la Asociación de Revistas Culturales de España; ese mismo año pasó a formar parte, también como vocal, del Comité Ejecutivo de la Asociación Internacional de Críticos de Teatro (AICT)

Ha dirigido las dramatizaciones de La pecadora, habanera para piano de Adriana Genta (1997), ¡Libertad! de Santiago Rusiñol (1998), Playa azul de Victor Hugo Rascón (1999) y Albertina en cinco tiempos de Michel Tremblay (2001)

En octubre de 2000 fue coordinador de la Sección de Teatro del I Encuentro Mundial de las Artes celebrado en Valencia. Así mismo fue igualmente coordinador de la misma sección en el II Encuentro Mundial, celebrado en la misma ciudad en octubre de 2002

En 2002 diseña y dirige el trabajo de investigación sobre Directoras en la Historia del Teatro Español (1550-2002), que a lo largo de tres años de trabajo desemboca en la publicación de tres volúmenes.

En 2003 dirige la versión escénica de La historia de mi madre, de María Teresa León, estrenada en el Teatro María Guerrero de Madrid.

En 2005 dirige la dramatización de Eduardo III de W. Shakespeare en el Teatro Español de Madrid

En 2006 y 2007 publica la obra en tres volúmenes Valle-Inclán: Biografía cronológica y Epistolario.

En 2010, dirige la adaptación realizada por él mismo de El trueno dorado, de Valle-Inclán, con la Compañía Nacional de Teatro de México.

En 2011 realiza la versión y dramatización de La señorita malcriada de Tomás de Iriarte en la Compañía Nacional de Teatro Clásico.

Este mismo año pasa a formar parte del Consejo de redacción de la Revista Cuadrante.

En 2012, impartió un curso titulado La dirección teatral: del texto al espectáculo, en el Magíster de Dirección Teatral de la Universidad de Chile.

Ese mismo año publica El legado de Brecht, libro en el que reúne un conjunto de ensayos y artículos sobre la figura, la obra, el trabajo escénico y el pensamiento del gran creador alemán. El libro alcanza el premio “Leandro Fernández de Moratín” para estudios teatrales 2013.

En 2013 realiza la versión y dramatización de El egoísta de María Rosa Gálvez en la Compañía Nacional de Teatro Clásico.

En 2014 publica la edición y estudio de Camino leal, de Francisco Martínez Allende.

En 2015 recibe la “Orden del Guerrero Teatral” en el Festival Experimenta, otorgada por El Rayo Misterioso, de Rosario (Argentina)

En 2017 realiza la versión y dramatización de Inquisición de Francisco Antonio Cabello y Mesa en la Compañía Nacional de Teatro Clásico.

A lo largo de su extensa actividad pedagógica, ha dado cursos en universidades y centros docentes españoles (Institut del Teatre de Barcelona, Aulas de Teatro de las Universidades de Valladolid, Murcia, Granada y Málaga, Instituto del Teatro de Gijón, U. Menéndez Pelayo de Santander, U. de Valencia, U. Complutense de Madrid, U. de La Laguna, U. de Santiago, U. de Vigo, U. del País Vasco. U. de Extremadura. U. de Castilla-La Mancha, U. de Oviedo, U. de Salamanca etc.) y extranjeros (Milán, Venecia, Bérgamo, Buenos Aires, Montclaire, Washington, México, La Habana, Bogotá, Toulouse, Pontificia de Lima, Simón Bolívar de Caracas, Évora, etc). Así mismo ha intervenido en numerosos congresos en España, Francia, Yugoslavia, República Democrática Alemana, Venezuela, Portugal, Italia, Cuba, Colombia, Estados Unidos, Siria, México, Gran Bretaña, Canadá, etc.

Fue miembro fundador de la revista Andalán, miembro del Consejo de Redacción de la revista Argumentos y del Consejo Editorial de Comunicación.

Entre sus numerosas publicaciones señalaremos:

1) Obras teatrales:

– Judith contra Holofernes (1973)

Excluida del Paraíso (1991)

– Esto es amor y lo demás… (1992)

Batalla en la Residencia (1992)

– A la sombra de las luces (1992), en colaboración con Fernando Domenech

Comienzo de la era del hierro (1994)

-¿Qué hizo Nora cuando se marchó? (1994), con J. R. Fernández, C. Rodríguez y F. Domenech

Larga espera (2000), en colaboración con Laura Zubiarrain,

Una comida particular (2011).

2) Adaptaciones escénicas:

– La dama del olivar de Tirso de Molina (1970)

Julio César de W. Shakespeare (1977)

La Mojigata de Moratín (1982)

La vengadora de las mujeres de Lope de Vega (1986)

El trueno dorado de Valle-Inclán (2010 y 2016), etc.

3) Ensayos:

Ramón del Valle Inclán: La política, la cultura, el realismo y el pueblo (1972)

Teatro, realismo y cultura de masas (1974)

Brecht teórico (1979)

Trabajo dramatúrgico y puesta en escena (1991; 2ª ed. 2002, 3ª ed. 2008)

El sentido actual del teatro (1995)

Autoras en la Historia del Teatro Español (1500-2000), 4 volúmenes (1996, 1997 y 2000)

Directoras en la Historia del Teatro Español , 3 volúmenes, (2003-2005)

Valle Inclán: Biografía cronológica y epistolario, 3 volúmenes (2006-2007)

El legado de Brecht (2012)

4) Ediciones y recopilaciones:

– Investigaciones sobre el espacio escénico (1970)

Textos Teóricos de Meyerhold (1971-72, primera edición; segunda edición 1992; tercera edición 1998; cuarta edición, 2008)

– Brecht y el realismo dialéctico (1977)

– El trabajo con los clásicos en el teatro contemporáneo (1983)

– Valle Inclán: cronología, escritos dispersos, epistolario (1987)

– Quimera, cántico, busca y rebusca de Valle Inclán (1989)

Las personas decentes de Enrique Gaspar (1990)

– Comedias de Ruzante (1991)

La fonda de París y El Egoísta de Mor de Fuentes (1991)

Teatro de cada día (Recopilación de los escritos de José Luis Alonso, 1991)

Fabià Puigserver: hombre de teatro (1993), en colaboración con G. J. Graells

Goldoni: Mundo y Teatro (1993), elabora una teatrografía junto a Fernando Doménech

Circe y los cerdos y Cómo fue España encadenada, de Carlota O’Neill (1996)

Te sigo esperando y Antes de mí: el Sahara, de Héctor Quintero (1998)

Un teatro necesario: Escritos sobre el teatro de Adolfo Marsillach (2003)

Del personaje literariodramático al personaje escénico (2008)

La profesión del dramaturgista (2011)

El egoísta, de Maria Rosa Gálvez (2013)

Camino leal, de Francisco Martínez Allende (2014)

Inquisición, de Francisco Antonio Cabello y Mesa (2017)

5) Versiones teatrales:

El dragón de E. Schwartz (1975)

La política de restos de Arthur Adamov (1978)

6) Narrativa

He conocido a Zaubrek (1994), aforismos y relatos

Un otoño en Venecia (2009), novela

7) Poemarios

Ser Memoria de ti (1991) e Interludio Habanero (todavía inédito)

Dos luces en la espesura (2015)

8) Colaboración en enciclopedias

– Para la enciclopedia de la Rialp, redactó las voces Goldoni y Meyerhold.

– Para la enciclopedia Soviética la voz Teatro Español.

– Para la enciclopedia Teatro del Novecento (1981), las voces García Lorca, Valle Inclán, y Teatro español del siglo XX.

Ha sido colaborador habitual de Triunfo, Andalán, El País, Argumentos, La Calle, Tiempo de Historia, Informaciones, Tele-expres y El Día (de Tenerife), y ocasionalmente en Cuadernos para el Diálogo, El Independiente, Hispanística XX, Liberación, Cuadernos Hispanoamericanos, Arborio, El Mundo, Actores, La Tarasca, Cuadrante, Clij, Letra Internacional, Lápiz, Escénica (México), Action Théâtre (Francia), etc.

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Y eso lo haremos aunque el comentario sea favorable al artículo: no se publicará ningún comentario si no va acompañado por la identificación personal de su autor.

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