¿Y a quién (y con qué criterios) podemos votar el 28A?

Salvador López Arnal||

Profesor de la UNED||

Para una luchadora comunista imprescindible, Neus Català. In memoriam et ad honorem.

Para el médico internacionalista cubano Carlos López Segrera. In memoriam et ad honorem.

Para César Vallejo, fallecido en París el 15 de abril de 1938, 81 años después.

[César Vallejo: “Hoy no ha venido nadie a preguntar, ni me han pedido en esta tarde nada”]

Y ahora, cuando la globalización ha difuminado la soberanía de los Estados, cuando el poder de las grandes corporaciones se ha tornado inmenso, cuando se han disparado las desigualdades sociales y arrecia el cambio climático… he aquí que nos convocan a una guerra de banderas e identidades. Los mismos que han propiciado esos estragos intentan desviar contra los más indefensos el enfado y el miedo de nuestras sociedades, prometiendo el retorno a una patria ancestral que nunca existió. Pobres contra pobres. Es la América blanca de Trump. Es el Brexit. Es la Italia de Salvini, que promete ayudas sociales… pero sólo “a los de casa”. Es el fantasma del nacionalismo y del populismo que recorre Europa. Pero es también el “procés”, marcado por la desazón de unas clases medias a las que se ha hecho creer que les iría mejor separándose del resto de España… y dando la espalda a la diversidad de la propia sociedad catalana. Y es el “proceso” de las derechas españolas, que toca a rebato contra las autonomías, contra la inmigración, contra la igualdad efectiva para las mujeres… Unas derechas que hoy cabalgan espoleadas por los nostálgicos desacomplejados del franquismo. Por eso es tan importante que nos inclinemos hoy ante la memoria de Manuel Fernández y recojamos el testigo de su lucha. Unos amenazan las conquistas democráticas alcanzadas. Otros las disminuyen y desprecian, insultando a quienes tanto dieron por ellas. Pretenden que todo sigue igual como en tiempos de la dictadura y que España es irreformable, porque el autoritarismo está en su ADN. Es un buen día y es un buen lugar para reivindicar a esa clase trabajadora, mestiza y solidaria, que hizo posible la Catalunya que tenemos”.

Lluís Rabell (2019)

La incapacidad para distinguir entre hacer historia y construir patria ha sumido, en la actualidad, a buena parte de la historiografía catalana, con lógicas excepciones individuales, en un pernicioso e improductivo ensimismamiento. Una historiografía contemporánea dinámica, seguida y admirada, como la catalana de la década de 1970 e inicios de la de 1980, ya no ejerce desde hace años casi ningún atractivo fuera de Cataluña. Mientras que la militancia, la connivencia o el silencio ante el nacionalismo erosionaron profundamente la profesión durante años, el proceso independentista ha acabado situando, en el siglo XXI, a los historiadores catalanes al borde del abismo. La mezcla de nacionalismo e historia resulta, aquí y siempre, nefasta. No se necesita ya más historia patriótica, nacional y nacionalista, sino, por encima de todo, historia crítica, ambiciosa, problemática y comparatista. Historia, al fin y al cabo, bien hecha”.

Jordi Canal (2019)

Viva España. Ahora seremos nosotros los primeros en gritárselo a todo aquel que se nos acerque: así le pediremos el santo y seña. No como antes, cuando muchos nos lo querían hacer gritar como un inri, porque España quería decir ellos. Ahora podemos demostrar lo que gritamos; porque ‘viva España’ ya no es el grito trágico, ya no es un eco en el vacío, ya no es un símbolo de políticas funestas; sino que nuestro ‘viva España’ quiere decir que España viva”.

Joan Maragall (1908)

No hace falta explicar las dedicatorias ni los tuits. Nunca estuvieron más justificados.

La primera cita está extraída de una intervención reciente de Lluís Rabell recordando el asesinado durante el franquismo del obrero de la construcción y ciudadano colomense Manuel Fernández Márquez. La segunda proviene de un artículo (que les recomiendo) de Jordi Canal: “Los historiadores, el nacionalismo y el proceso independentista en Cataluña” (Escripta. Revista de Historia. Vol.1, Núm. 1, enero-julio 2019. ISSN: 2594-2891). La tercera es un recuerdo, un oportuno recuerdo [1].

Unas observaciones previas:

1. Es inevitable comenzar con esta semblanza (justa crítica incluida) de López Bulla: “Neus Català, comunistahttp://lopezbulla.blogspot.com/2019/04/neus-catala-comunista.html

Ha muerto Neus Català, una de las madres nobles de la izquierda emancipadora. Fiel exponente del comunismo de los sueños, no del comunismo de las pesadillas. Neus era una parte relevante del siglo XX. Cien años de combate por la emancipación, contra el fascismo, por la democracia. De todo ello fue protagonista directa. Todo ello lo ha explicado en sus libros y en sus charlas con un lenguaje austero, sin efectos especiales. Con la sencillez de quien afirma que «nosotras éramos así». De ella se podría decir, al estilo de Thomas Mann, que era una mujer de gran formato.

Cuando Neus relataba en los colegios sus años de cautiverio en los campos de concentración nazis a los niños se les ponían los ojos como platos. Una niña, tras escucharla, explicó en su casa que había conocido a la mujer que derrotó a Hitler. Supo la jovencísima estudiante que Neus había organizado en el campo de concentración un grupo que hacía sabotaje a las armas alemanas contra los aliados.

Neus Català, comunista del PSUC. Y, sin embargo, los testimonios de pésame de altas personalidades de la política han señalado solamente su condición de republicana, antifascista y feminista. Cierto, lo era. Pero provoca perplejidad que se hayan descuidado a cosica hecha –o por negligencia- de su principal condición: ser comunista en tiempos dramáticos. Es como aquel maestrillo que explicaba lo gran prosista que era Dante, dejando al cabo de la calle la Divina Comedia” [la cursiva es mía]

[“El dolor por la muerte de Nues Català, luchadora por las libertades desde sus profundas convicciones comunistas y víctima de la barbarie nazi, se agrava al ver la grosera manipulación de su persona por algunos que durante años han combatido mucho de lo que ella representa”. El tuit de AHM: “Eres (JC) un miserable”].

Un artículo de Jacinto Antón sobre la ceremonia de despedida: “Un museo en su casa recordará a Neus Català” https://elpais.com/ccaa/2019/04/16/catalunya/1555447234_617580.html

2. De la Cataluña obrera y olvidada:

1. Accidentes laborales en Cataluña (en continuo aumento desde 2013) en 2018: 242.083 (1,66% más que en 2017)

2. Distribución sectorial: 64,72% en servicios, 22,82% en la industria, 11% en la construcción.

3. Muertes provocadas por esos accidentes: 82 (60 trabajadores perdieron su vida en el puesto del trabajo, 22 lo hicieron al ir o al volver del trabajo)

4. Argumentos y explicaciones sindicales: falta de prevención; la precariedad laboral mata y enferma a los trabajadores; expansión del comercio electrónico y los repartidores a domicilio (mayor exposición a riesgos laborales, especialmente los psicosociales: presión y permanente control de su trabajo).

¿Cuántas de esas muertes obreras han abierto los informativos de TV3… o de TV1, Anatena3 o Tele5 por ejemplo? ¿Cuántas muertes obreras en Cataluña en “accidentes laborales” en lo que llevamos de siglo? ¿Más de 1.000 tal vez?

3. Agustí Colomines es -o dicen que es- uno de los “grandes” intelectuales orgánicos del nacional-secesionismo (sector Puigdemont-me-lanzo-al-monte… con garantías y propiedades). Es el del procés y los muertos, y, uno de los cortesanos más próximo a Artur Mas (según dicen también). ¿De verdad que alguien cree, con verdad de la buena, que puede dialogarse con gentes como él? Si lo creen, lean uno de sus últimos artículos, igual cambian de opinión. AG, “Rufián, la reencarnación de Duran i Lleida” https://www.elnacional.cat/es/opinion/agusti-colomines-rufian-la-reencarnacion-duran-i-lleida_375049_102.html. Abre así:

La semana pasada fui a la conferencia de Gabriel Rufián en Tribuna Catalunya de Nueva Economía Fórum. Tengo por costumbre acudir a estos almuerzos informativos, cuando los organizadores me invitan, que no es siempre. En el barroquismo salón del antiguo Ritz de Barcelona, hoy Hotel Palace, he escuchado las intervenciones de Ernest Maragall, Laura Borràs, Cayetana Álvarez de Toledo y Gabriel Rufián. Los oradores se esfuerzan para quedar bien e invierten algo más de una hora para resumir las propuestas de su grupo, precedidos por un presentador cómplice, que aporta un plus de credibilidad. A Ernest Maragall lo presentó el ex conseller Antoni Castells, para remachar la idea de que los socialistas catalanistas son una piña alrededor de ERC. Ferran Mascarell, en cambio, puso su pasado socialista y catalanista a favor de Laura Borràs, la candidata independiente de Junts per Catalunya, próxima al presidente Quim Torra. El caso más singular, pero para mí más ejemplar, es el de Félix Ovejero, un profesor surgido de las faldas marxistas de Manuel Sacristán, que continúa reivindicándose de izquierdas a pesar de su vínculo con Ciudadanos, un profesor que no dudó en presentar a la candidata del PP porque comparte con Álvarez de Toledo un idéntico patriotismo español. Un patriotismo, sea dicho de paso, que piensa que está amenazado en Catalunya. Este sí que es un ejemplo de unidad y no los líos del mundo indepe. España, primero. Punto y final”.

Y así siguiendo. No es la primera vez, ni tampoco será la última, que, aprovechando que el Sena pasa por París, AC critique sin venir a cuento al amigo de Salvador Espriu y comentarista de Brossa o Raimon. Un abismo político-intelectual los separa. Nada nuevo bajo su sol por su parte. Lo sorprendente es su último comentario: “España, primero. Punto y final”. ¡Lo escribe y critica con sorna alguien que forma parte de un partido que se llama “Junts per Catalunya”, Juntos por Cataluña, alguien que seguramente ha comentado, en mil ocasiones y con voz engolada, que Cataluña, su patria, su único país, está por encima, muy encima de todo! ¿Los otros no pueden pero él sí? ¿La suya, su Patria, es la buena… y punto y final?

4. Sobre el papel de TV3 como medio ininterrumpido de cosmovisión nacionalista: Alejandro Tercero, “Los independentistas se refugian en TV3 tras el fracaso del ‘procés’. El porcentaje de partidarios de la secesión que se informa a través de la televisión autonómica aumenta tras el 1-O y los expertos lo atribuyen a que esta actúa de “bálsamo” para sus “frustraciones“”. https://cronicaglobal.elespanol.com/politica/independentistas-refugian-tv3-tras-fracaso-proces_235326_102.html. Una de las observaciones:

El exdiputado socialista Joan Ferran, uno de los analistas más críticos con el sesgo independentista de TV3 y Catalunya Ràdio -conocido por establecer el término “costra nacionalista” para definir la deriva secesionista de los medios de comunicación de la Generalitat-, no se muestra sorprendido con estos datos y considera que certifican que “TV3 es un bálsamo para los independentistas”. “Hay un procés que al principio les va muy bien a los independentistas, pero cuando empiezan los problemas, las frustraciones y los errores a la hora de hacer realidad lo que plantean -además de sus peleas internas, fragmentaciones y luchas por la poltrona-, el único lugar donde sigue el mundo irreal es TV3”, explica a CG. Ferran insiste en que “TV3 es una especie de placebo para el movimiento independentista, sobre todo en el momento en que empieza a hacer aguas”. “El seguimiento al juicio del procés en TV3 es escandaloso, parece que estén juzgando al juez y no a los que están sentados en el banquillo”, añade. En su opinión, es especialmente grave que esto ocurra en una televisión pública que debería mantener “la pluralidad y la objetividad”.

Un ejemplo de las “prácticas informativas” made in TV3 (hay más, muchos más):

 

 

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