Argelia: las mujeres reclaman una democracia feminista

César Jara||

Periodista||

Desde el pasado mes de febrero, semana tras semana, las calles de Argel y de todas las principales ciudades argelinas se están llenando de millones de ciudadanos que claman por una nueva etapa de verdadera democracia en ese país vecino.

El detonante inicial de las protestas masivas fue la intención del entonces anciano presidente Abdelaziz Bouteflika de postularse, de nuevo, para un periodo adicional de cinco años en el puesto.

La mayor parte de la población argelina, compuesta en gran parte por jóvenes que han nacido y vivido en estado de no democracia, se echó a las calles y finalmente, pocas semanas después, el pasado día 2 de abril, la propia dirección del decrépito y desprestigiado Frente de Liberación Nacional disuadió a su líder y éste renunció y se pospusieron las elecciones en el tiempo.

El poder real lo ejerce de hecho, como ha sido desde el año 1992, en que se inició una larvada guerra civil, el alto mando militar y el jefe de las fuerzas armadas, general Ahmed Gaid Salah, quien ya ha sido cuestionado y está a punto de ser sobrepasado por la protesta popular que no decrece y que nadie en este momento puede predecir cuál será su futuro.

En una región como es el Magreb, junto a una Libia desintegrada en mil facciones, tras la desaparición del régimen de Muamar Gadafi, derrocado por la intervención imperialista de la OTAN, un Túnez que avanza lentamente por la senda de una incipiente democracia y u Marruecos que sigue bajo el dominio de una monarquía absolutista, Argelia se debate entre el riesgo de involución perpetuado por los militares, un avance peligroso de organizaciones islamistas integristas y el camino hacia una joven democracia homologable a los ojos de los países occidentales.

Y, en medio de esta situación y de las protestas, cobra cada día más fuerza el clamor de cientos de miles de mujeres, más o menos organizadas, que no están dispuestas a dejar que su país sea una pseudo democracia en la cual no exista verdadera libertad, igualdad y derechos para la mitad femenina de la población.

Exigen una democracia feminista y laica, en un país en el que no desean que por ser mayoritariamente musulmán se ignoren y pisoteen sus legítimas aspiraciones como mujeres libres.

Wassyla Tamzali, veterana luchadora del movimiento feminista en Argelia, es la cabeza más visible y conocida y respetada hoy de la imparable corriente reivindicativa de millones de mujeres en su país.

En España, más en concreto, en la ciudad de Alacant, hay y ha habido desde hace décadas un importante colectivo de ciudadanos argelinos y como si si se tratase de una réplica espontánea de las protestas en Argelia, también hay un creciente grupo de jóvenes mujeres, estudiantes universitarias, con ideas claramente progresistas, de izquierda, que se está movilizando en apoyo de sus compatriotas desde su participación en la gran manifestación del pasado día 8 de marzo en esa ciudad valenciana, en la cual salieron con banderas argelinas, pancartas contra Bouteflika y a favor de una plena democracia.

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