ERC: el noúmeno, el fenómeno, lo real, las simulaciones…
y los despistes y confusiones de la izquierda

Salvador López Arnal||

Profesor de la UNED||

Por el espíritu rebelde, insumiso e indignado del 15M. Ocho años después.

Para Juan Antonio Hormigón Hormigón (1943-2019), por sus enseñanzas brechtianas. In memorian et ad honorem.

Para Mario Benedetti (1920-2009), diez años después: “[…] cómo voy a creer, dijo el fulano /que la utopía ya no existe/ si vos, mengana dulce, osada, eterna/ si vos, sos mi utopía”.

Para Gabriel Sanz, por su solidez, amabilidad y bonhomía socialistas.

Por el Día das Letras Galegas, en honor a Rosalía de Castro, que tal día como ayer [17 de mayo] de 1863, publicó “Cantares Galegos”, obra fundamental del Rexurdimento galego (como me recuerda el amigo Alfredo Iglesias Diéguez)

Antifascismo y antifranquismo son dos piezas del arnés dialéctico de una parte del nacionalismo. Su utilización es producto de dos motivaciones convergentes: deformación e instrumentalización de la historia, por un lado; victimismo reivindicativo, por otro. El historiador Luis Castells ha denunciado el canon interpretativo que relata la Guerra Civil como un enfrentamiento España-Euskadi; desde Cataluña se ha operado la misma maniobra discursiva. En ambos casos se ha invocado un supuesto genocidio. En la órbita de Josep Benet, Albert Manent resumía su posición en el título de un artículo “La República, Catalunya i Euskadi van perdre la guerra civil” [(…) La República, Cataluña y Euskadi perdieron la guerra civil]. En la lógica de esta percepción hay una implicatura profunda: Cataluña y Euskadi son la República y España es el franquismo. Nadie expresó mejor que Josep Benet, muy influyente en Jordi Pujol que le nombró director del Centro de Historia Contemporánea de Cataluña, esta posición: “Tots els catalans, vençuts” [Todos los catalanes, vencidos], por encima de su adscripción social, creencia religiosa o el lado que ocuparan en la guerra. Tal cual. El tercio de Montserrat y los del requeté del País Vasco y Navarra, pasaron así al lado de los vencidos”.

Martín Alonso (2019)

Es muy posible. Esto [Pasqual Maragall quería crear una bandera y un himno para el Área Metropolitana de Barcelona] tiene unas razones mucho más políticas que personales, porque confronta la gran Barcelona, como gran ciudad del Mediterráneo, y el proyecto pujolista de la Catalunya ciudad, en el cual se supone que toda Catalunya es una ciudad y Barcelona es un problema de macrocefalia. Pujol crea los consejos comarcales para acabar con esta gran Barcelona que siempre, desde el siglo VIII, se ha contrapuesto a la Catalunya Vieja, a la Catalunya carolingia frente a la Catalunya de hombres libres. Cuando algún alocado dice que los catalanes somos hombres libres, y los castellanos son feudales me fascina. Es exactamente lo contrario, excepto en Barcelona. Somos un modelo carolingio feudal, mientras que Castilla no lo es”.

J.M. Martí Font (2019)

La impugnación radical del orden democrático existente en España que planteó en su momento el independentismo está claro que no ha alcanzado su objetivo. Baste con constatar, como certificación apresurada de su derrota, el giro que pasó a dar a sus planteamientos en la inminencia de las elecciones del 28-A. Los hubo en su seno que empezaron a proponer, bien es cierto que con la boca pequeña, el regreso a la vieja estrategia gradualista del ‘peix al cove pujolista’, con Oriol Junqueras en el papel del exhonorable. Más vale eso, ciertamente, que la ‘performance’ permanente a la que es tan proclive Carles Puigdemont. Pero resulta imposible no sospechar, sobre todo habida cuenta del protagonismo del líder de ERC a la hora de persuadir al entonces ‘president’ de la Generalitat para que no convocara elecciones autonómicas en octubre de 2017, si su moderada actitud de ahora responde a un cálculo meramente táctico más que al convencimiento profundo del que ha llevado a cabo la necesaria autocrítica. O, por decirlo con los términos del inicio: no deja de ser inquietante constatar que quienes declaran haberse moderado en sus reivindicaciones no son, como parecería razonable esperar a la vista del fracaso político del ‘procés’, los independentistas sobrevenidos, sino los pata negra. Curioso, desde luego. Cómo no pensar que tal vez la templada actitud actual de estos últimos lo que constituye realmente es una forma de intentar mantener en la práctica la cronificación del conflicto. Una cronificación de baja intensidad, pero cronificación al fin. La actitud de ERC ante la propuesta de que Miquel Iceta presida el Senado tal vez esté constituyendo un test clarificador de las auténticas intenciones del independentismo”.

Manuel Cruz (2019)

No se pierdan el texto que un amigo barcelonés me ha hecho llegar sobre las elecciones municipales en Barcelona y asuntos afines. Al final de todo.

Me ha tentado iniciar esta sabatina con estas palabras: “Ningún ciudadano catalán, incluidos los secesionistas (de todas sus familias ideológicas), se merece un presidente como Torra. Repasen por ejemplo, una ilustración entre diez mil posibles, sus declaraciones de esta semana [“Nos hemos cargado a Iceta”]. Del mismo modo, ningún ciudadano de Barcelona, la ciudad de Joan Salvat Papasseit, Teresa Pàmies, Ernest Lluch y Gregorio López Raimundo, se merece que sean alcaldables políticos profesionales, con una ilimitada ambición de poder (e infinitos deseos de liarla por liarla y de excluir al que no se ajuste), como Ernest Maragall y Elsa Artadi (hay más nombres). ¡Qué tropa que nos puede caer encima!”. Pero igual me he excedido, como si no lo hubiera escrito.

La cita de Martín Alonso está extraída de un artículo que les recomiendo (con entusiasmo y admiración): “La intoxicación de la memoria”. Lo mismo en el caso del senador Cruz: “Las derrotas de los vencedores (¿cuántos somos o qué podemos?)”. https://blogs.elconfidencial.com/espana/filosofo-de-guardia/2019-05-11/derrotas-vencedores-cuantos-podemos-cataluna-independencia_1993598/. La cita de Martí Font es de una entrevista (también recomendable, por su heterodoxia y claridad): “El proceso acelerará la decadencia de Barcelona” (https://cultura.e-noticies.es/el-proceso-acelera-la-decadencia-de-barcelona-124005.html)

El texto del profesor Alonso sugiere recordar esta carta de Jean Ocaña, Montpellier, 14 de mayo de 2019 (El País,”Cartas al Director”, p. 15). La han titulado: “Una visita a Mauthausen”

El 5 de mayo estuve en Mauthausen con mis hijas y nietos para andar sobre las huellas de mi padre. Hasta ese día la ignorancia podría haberles inducido a la pasividad como si el hecho de no saber impidiera que las cosas hubieran sido. Hoy, frente a los hornos crematorios, la cámara de gas y las salas de tortura, y después de ascender por los mismos 186 escalones de la cantera que subían a diario los prisioneros con una piedra de unos 30 kilos a la espalda y en todo tipo de situaciones (hambre, sed, golpes y miedo), observé en la cara de mis hijas y mis nietos una aflicción extrema y un gran esfuerzo para contener las lágrimas, como si se sintieran huérfanos de todas las víctimas de la barbarie nazi. No hay un pasado muerto que no sirva como ejemplo para combatir la negación del Holocausto en este mundo donde nada es seguro”.

Las observaciones previas:

1. Los socios de la ANC aprobaron en su 7ª asamblea general la actualización de la hoja de ruta de la entidad: la unilateralidad es la vía “más probable” para alcanzar la secesión de Cataluña desde su punto de vista. Si en las próximas elecciones catalanas, las autonómicas (probablemente en otoño, tras la sentencia del juicio), los partidos independentistas suman más del 50% de los votos emitidos (no hablan de porcentajes de participación y mucho menos de mayorías cualificadas), se proclama y ya está. En esas están. Conviene tomar nota, conviene no olvidarlo.

2. Sobre la cosmovisión del nuevo Presidente de la Cámara de Comercio .Cat (las candidaturas de la ANC han vencido en las últimas elecciones con un 4,5 % de participación), puede ser suficiente con este tuit antiobrero y de mando en plaza, altamente significativo de este personal:

[Alguien debería hacer una base de datos con los que hoy insultan a los catalanes. No sea que cuando seamos independientes algunos de ellos vengan a buscar trabajo]

¿Está claro quién manda y cómo quieren seguir mandando? Un segundo tuit por si hiciera falta (que me da que no):

[Cada día llevo conmigo en el coche nuestro Presidente. Recomiendo que lo haga más gente, sobre todo ahora que Barcelona se llenará de turistas. También sería necesario hacer presentes a los Jordis y a Junqueras. Demostremos que no los olvidamos, que siguen con nosotros todos los días.]

3. Una información (significativa) de Berta López: “En uno de cada tres municipios de Girona solo se podrá votar a candidaturas independentistas. En 78 de las 221 localidades de la provincia solo se han presentado listas de ERC, JxCat y la CUP” (https://www.elperiodico.com/es/politica/20190512/elecciones-municipales-girona-candidaturas-independentistas-7445943). Uno de los párrafos:

El bloque independentista es el único que que presenta listas para el 26-M en 78 de las 221 localidades de la demarcación. Es decir, en uno de cada tres (35,29%) municipios gerundenses los vecinos solo tendrán la opción de votar a candidaturas de fuerzas partidarias de la secesión. La mayoría de los pueblos que solo cuentan con una, dos o tres listas tienen menos de 2.000 habitantes, pero el tándem ERC-JxCat -y en algunas ocasiones también la CUP– ya puede cantar victoria en poblaciones de más peso, como Ribes de Freser, Sant Joan de les Abadesses, Alp, Llívia, Sant Joan les Fonts, la Vall d’en Bas, Bescanó, Porqueres, Portbou y Port de la Selva…

Ciudadanos, para poner un ejemplo, se presenta en 25 localidades (11,31% del total). Los ‘comuns’ también retroceden respecto al número de candidaturas que presentó en el 2015 el partido predecesor, Iniciativa per Catalunya-Verds: 17 candidaturas -con el nombre de ‘En Comú Guanyem‘- respecto a las 30 de los anteriores comicios (13 menos, un -40%).

La duda y pregunta: ¿Y, esa situación, por qué? ¿Cómo digerimos-explicamos estas ausencias? ¿Qué pensar de la no presencia de fuerzas no secesionistas en más del 35% de los municipios gerundeses? ¿No hay nadie ahí? ¿Simple casualidad? ¿Temor a defender posiciones que no encajan en la “ideología dominante excluyente” en la circunscripción gerundense? ¿Uniformismo político-cultural? Pero, ¿no éramos un país diverso o muy diverso, nada que ver con el “uniformismo español y olé”?

4. Tal vez se les haya pasado por alto (seguramente no) este artículo de Joaquim Coll y Mercè Vilarrubias (en mi opinión lleno de verdades y buena crítica, tocando el rovell de l’ou): “La izquierda y el tótem lingüístico” (https://elpais.com/ccaa/2019/05/07/catalunya/1557245659_094756.html). Un apretado resumen:

En Cataluña, señalan los autores con enorme generosidad, tenemos la suerte de poder seguir a varios analistas de izquierdas que con valentía e inteligencia han desmontado las trampas del independentismo unilateralista. Sin embargo, “hay una cuestión sorprendente en todos sus análisis: la práctica mayoría considera la inmersión lingüística un tabú que no puede ser cuestionado”. O se está a favor de la inmersión o se pasa a ser sospechoso de aznarismo-fachismo. No cabe en este nudo la crítica razonada.

Esta posición de intelectuales y periodistas de izquierdas, prosiguen Coll y Vilarrubias, se ha vuelto a constatar en las reacciones a la reciente sentencia del TC referida (mayoritariamente) a aspectos organizativos del cuerpo docente de la Generalitat incluidos en la LEC de 2009, una sentencia que

Nada dice sobre el régimen lingüístico de uso del catalán como única lengua vehicular. Sobre este tema en concreto, la jurisprudencia es ya amplia y consolidada. Toda ella, desde 1984, va en la misma línea: el catalán debe ser el centro de gravedad del sistema educativo, pero ello no excluye que algunas asignaturas vehiculares pueden darse en castellano. La reciente sentencia nada dice sobre el preceptivo uso de ambas lenguas en el sistema educativo porque no es acerca de ello sobre lo que versaba el recurso que se dirimía.

Sin embargo, comentan, ha habido una reacción a esta sentencia que traspasa toda lógica. Una gran parte de los intelectuales y académicos que más lucen su condición de izquierdas se han lanzado a comentarla para hacerle decir lo que no dice.

Esta reacción es un síntoma. Indica claramente el deseo de esta élite progresista de cerrar el tema y subir victoriosos al podio exclamando: ¿lo veis cómo la inmersión es intachable? ¿Veis cómo el TC zanja la cuestión avalándola plenamente? ¿Veis qué equivocados están CS y PP? En definitiva, la izquierda mediática tiene prisa por poner punto final al tema con una sentencia que no avala nada. A fin de cuentas, son pocos los que leen la sentencia completa. Es muy curioso que personas capaces de analizar y criticar con agudeza las acciones de los dirigentes independentistas en su alocada carrera, cuando se trata de las lenguas de Cataluña, abandonan su capacidad para vislumbrar detrás del escenario. ¿Cómo pueden creer que las lenguas quedan fuera del maniobrar independentista a favor de sus intereses (que no son necesariamente los de la sociedad en su conjunto)?

De la misma manera que los dirigentes separatistas hacen y deshacen prácticamente a su antojo en todos los ámbitos de la sociedad, por qué deberíamos creer, nos preguntan, que en política lingüística “sus intereses de construcción nacional se diluyen y todas sus actuaciones están enfocadas al bien ciudadano, la convivencia y los derechos lingüísticos de todos”. Si Laura Borràs, la actual diputada, la ex de Cultura, la firmante del manifiesto de los “colonizadores lingüísticos”, ha declarado recientemente (y no es la primera vez) que la inmersión y TV3 no se toca, será por algo. Efectivamente, es por algo; a ese algo se le puede y debe llamar adoctrinamiento.

Lo que en realidad nos pide una gran parte de la izquierda intelectual y periodística respecto a la inmersión, afirman Coll y Vilarrubias, es que hagamos un acto de fe identitaria.

Si no hay espacio para hablar del bilingüismo, si no puede haber un debate constructivo, si no se acepta el pluralismo de opiniones respecto al sistema escolar, si una o dos asignaturas en castellano equivale a un ataque al catalán y al sistema escolar, entonces hablamos de algo que no es de este mundo. Hablamos de un tótem y no de una práctica escolar que tendrá sus más y sus menos, como todo. Una práctica de la que podríamos sospechar con fundamento que, ya que es una línea roja del independentismo, como antes lo fue del nacionalismo, algún inconveniente tendrá para los no nacionalistas. Pero si todo esto no se puede decir, concluimos entonces que la inmersión ha devenido una cuestión identitaria, tanto como pueden serlo el Caga Tió o las montañas de Montserrat. Y aquí radica la razón por la que no podemos debatir constructivamente sobre la inmersión.

Ya no se habla de una praxis educativa y su adecuación o no al siglo XXI “sino de algo que ha llegado a formar parte del ser de la catalanidad”. Esencias, identidades, malos caminos, peores senderos. Muy posiblemente, concluyen, sin tener plena consciencia de ello, “la izquierda intelectual catalana ha contribuido a hacer de la inmersión un auténtico tótem identitario que, como tal, es intocable.” Peor aún: ¿y si algunos sectores de la izquierda tuvieran plena consciencia de ello porque comparten, entre otras cosas, valores y cosmovisiones de fondo? ¿Y si ese sector de la izquierda estuviera abducido por la ideología del nacional-secesionismo?

Cambiemos de coordenadas. Vayamos a nuestro tema de hoy.

No ando muy puesto en la teoría kantiana del conocimiento pero así, de entrada, no me parece un disparate pensar que los seres humanos (en general, hablando con trazo muy grueso), sentimos y pensamos a partir de determinadas condiciones epistémicas (de sensibilidad y entendimiento) que condicionan nuestra aprehensión y comprensión de la realidad, del “mundo en sí”, del noúmeno, o como queramos llamarle. De “lo real” diría probablemente Belén Gopegui.

De ahí no se infiere que ese “mundo en sí” sea una entidad desconocida por nosotros en sus reales dimensiones. Simplemente: conocemos -en la medida en que nos es posible y con mucho esfuerzo- tal como podemos conocer. No siempre erróneamente por supuesto. Si fuera así, si nuestro conocimiento no valiese ni un grano de sal, no hubiéramos provocado las hecatombes criminales de Hiroshima y Nagasaki (hay muy buena física detrás, perversamente usada ciertamente), ni seríamos conscientes de que, tal como éramos y tal como seguimos siendo, nuestra forma de vivir (la forma de vivir que se nos impone y de la que a veces participamos gustosos) conduce casi inexorablemente a un colapso civilizatorio (algunos hablan de hecatombe) de consecuencias incalculables, para todos nosotros y para muchas otras especies vivas.

Esas condiciones epistémicas a las que aludía seguramente no andan ni actúan solas. No tienen la exclusiva. Podemos y debemos sumarles nuestras ideas generales (más o menos perfiladas, a veces inconscientes o poco conscientes), nuestra cosmovisión (en construcción pero en determinadas aristas muy fijada), nuestras perspectivas de análisis (diversas pero no en todos los casos) y, en ocasiones, nuestros prejuicios, nuestras concepciones petrificadas, nuestros dogmas y dogmatismos, nuestra tozudez gnoseológica (si cabe expresarse en estos términos).

El caso de ERC y su análisis y comprensión por parte de la izquierda española (que incluye y debe incluir a la catalana) es, en mi opinión, una buena ilustración de lo último que se señalado: por mucho que se diga, escriba, informe, ejemplifique, muestre, ilustre, razone y argumente, un sector de esa izquierda española (la que a veces se llama transformadora y toma -no digo erróneamente- los aspectos sociales de la Constitución de 1978 como eje político central de su intervención y de sus finalidades próximas) piensa (y actúa políticamente en consecuencia) como si el partido secesionista catalán fuera una fuerza política progresista y bastante o muy de izquierdas. Para entendernos, una organización con la que podemos tomarnos un café, cenar juntos, salir un fin de semana y construir, con alguna contradicción secundaria, “alianzas de progreso y avance social”.

Pero no hay que desfallecer. Podemos intentarlo de nuevo (sin ninguna garantía de éxito), podemos aproximarnos al “caso ERC”, mediante un experimento mental, de esos que tanto gustaban a Albert Einstein y a uno de sus grandes estudiosos y conocedores, Francisco Fernández Buey.

No hablo, pues, de ERC, hablo de CRE y no me ubico en Cataluña sino, pongamos por caso, en Madrid, Sevilla, Zaragoza o Valencia, en cualquier de estas ciudades o en poblaciones próximas.

Supongamos que CRE, en las primeras elecciones legislativas de 1977, consciente de su debilidad y de su escasa militancia (sin negar ni olvidar la persecución por ellos sufrida durante una parte del franquismo), hubiera convencido (engañado, engatusado) a una organización trabajadora militante (tan militante que algunos de sus activistas vendieron su casa u otros bienes para pagar la campaña) para unirse en una lista electoral que solo a ellos les beneficia, haciendo de este modo diputado al líder de la formación (de nombre, pongamos por caso, Barra Heriberto). La fuerza trabajadora, como resultado de la operación, quedose a dos velas, sin representación alguna, con muchas deudas a pagar obligatoriamente y con océanos de desesperación y frustración. ¡Habían trabajado activa y muy generosamente para… CRE! ¡No para ellos ni “para la clase obrera”!

Supongamos también que CRE, pocos años después, a finales de los setenta del siglo pasado, hubiera podido optar entre un gobierno PCE-PSOE y un gobierno de la derecha españolista (ya no solo española), y hubiera decidido, sin ningún disenso interior, dar el gobierno a esta última. Con compensaciones políticas (y monetarias): la presidencia del Congreso por ejemplo.

Supongamos también que el presidente de CRE, su figura más relevante en aquellos momentos, hubiesen hecho declaraciones sobre la supremacía de la etnia española y asuntos próximos con un lenguaje que echaba para atrás al más pintado y más confiado. Los genes y memes solían aparecer en su discurso (y en el de algunos de sus compañeros).

Añadamos que ese partido CRE hubiera estado subordinado al nacionalismo español (corrupto hasta el ADN con operaciones del 3 o ++%) durante años y años. Durante décadas y sin decir ni pío ni pía. Sin levantar queja ni ceja. Haciendo oídos sordos, ojos cerrados. Cualquier crítica era un montaje de los “enemigos del país”. A continuación, la bicolor ondeando, ¡el viva España! y el himno.

Supongamos también que CRE, pretendiendo un giro de perspectiva, hubiera formado parte, en un determinado momento, de un gobierno tripartito que se decía de “izquierdas y nacional” y hubiera aprovechado el momento para hacerse con la cartera de Educación y con TVE para reforzar posiciones y aumentar aún más el adoctrinamiento cultural nacionalista, dimensión uniforme-uniformista.

Supongamos también que con la vicepresidencia del gobierno en sus manos en ese gobierno de coalición hubieran concertado una cita con ETA para acordar, de colegas a colegas, que dejara de intervenir criminalmente en Sevilla o Madrid, pero que no importaba lo que ETA pudiera hacer en Cataluña. Esos posibles crímenes no eran asunto suyo. CRE se debía a Madrid o a Sevilla y punto.

Añadamos que, tras una cacicada de muy señor mío, tras haber elegido las bases del partido a un candidato para optar a la alcaldía de Madrid o Sevilla, el gran jefe -nunca discutido, para eso es Jefe- hubiera elegido a otro candidato con más nombre y apellido con solera: “Ragall” por ejemplo, estando el otro titular del apellido enfermo y sin posibilidad de controlar el uso de su nombre, mal usado ya en repetidas ocasiones por el hermano-candidato ahora dirigente del CRE.

Supongamos también que el tal candidato fuera un político profesional oportunista, neoliberal confeso, destructor, sin ningún miramiento, de los estudios de nocturno en barrios y ciudades obreras de Madrid o Sevilla y alrededores. ¡Que les den!, llegó a gritar, ¡que estudien a distancia!

Sigamos suponiendo que ese mismo candidato, cuando fue consejero de Educación, prometiera, en unas jornadas sobre el software libre, la apuesta de la Administración española por ese software no privativo, para firmar, ocho días después y sin despeinarse y dar razones, un acuerdo con la multinacional Microsoft.

Supongamos también que, desde posiciones fanatizadas y en primer puesto de salida, CRE llevara desde hace años intentando levantar un muro entre Madrid-capital-de-riqueza y territorios como Lloret, Santa Coloma de Gramanet o l’Hospitalet de Llobregat porque son más pobres y porque, según piensan y dicen, Cataluña les roba impuestos que van a parar a esos ciudadanos y no a ellos que los necesitan muchos más. Algo así como Salvini y la Lega, pero con relato de aquí.

Añadamos también que CRE forma ahora parte de un gobierno presidido por un político teledirigido desde Amsterdam (o desde muy cerca), que ha llamado bestias a los catalanes y cuya ex consejera de Cultura por él elegida (ahora diputada por su decisión), navegando por el mismo río, hubiera llamado a los padres y madres catalanes de muchos ciudadanos de Madrid “colonizadores lingüísticos”.

Supongamos también que en un momento delicado hubieran forzado al gobierno del que forman parte a declarar la independencia del resto de ciudadanos españoles, apelando a Judas, a las 155 monedas de plata, a la expresión “traidor, asqueroso traidor”, botifler dicen a veces, para, pocos meses después, dárselas de prudentes, no unilateralistas y pragmáticos pero, eso sí, haciendo todo lo posible e imposible para evitar que fuera presidente de alguna institución catalana alguien que hubiera llegado a hablar de consultas e incluso de indultos, siempre, en todo caso, con diálogo y no con imposiciones.

Supongamos-recordemos que CRE, que se las da de partido republicano todos los días de la semana y del año, no hubiera participado en ningún acto celebrado en recuerdo y conmemoración de la II República y en defensa de la III República federal española (y, más allá, ibérica). Nunca, sin excepciones; esa herencia, dicen y repiten, no es la suya. Si en algo hay huella catalana, huyen a velocidad lumínica.

Supongamos por último que CRE criticara mucho la hispanofobia (adjetivando como tal cosas que nada tienen que ver) pero que practicara, día sí, noche también, una profunda y no disimulada catalanofobia.

Y así siguiendo, podemos continuar hasta el infinito y más allá. Pero tal vez no sea necesario. Paremos ya, dejemos de suponer.

Alguien, que no desvirtúe las palabras ni los conceptos, ¿consideraría o llamaría a ese partido, a CRE, un partido republicano y de izquierdas? ¿Qué pensaríamos si alguien lo hiciera? ¿Qué había perdido el juicio político? ¿Que estaba confundido y quería, sobre todo, confundir a los demás? ¿Alguien podría defender y recomendar alianzas con un partido de esa naturaleza y decir que, en el fondo, era un partido hermano con alguna singularidad?

Por si hubiera alguna duda a estas alturas del experimento mental (que no creo), supongamos complementariamente que dos de los políticos profesionales más oportunistas y con más ambición poder y de vivir del cuento durante años y años del panorama político español (Nue T., Ala Emany) ya estuvieran enchufados en las listas CRE con el propósito, consciente e inconsciente, de destrozar a la izquierda española y aproximarla al españolismo rancio. ¿Tendrían alguna duda del papel y significado de CRE? ¿Qué duda tendrían, qué duda podrían tener?

Entonces, si es así, si no cabe ninguna duda, ¿cómo podemos seguir pensando que ERC es una fuerza republicana y de izquierdas con la cual podemos conseguir “grandes conquistas sociales” cogidos a su mano? ¿Es el PP una fuerza popular porque su nombre incorpore la palabra? ¿ERC es de izquierdas porque es un poco mejor o más presentable que los de PDCat Puigdemont? ¿Nos aliamos entonces con Ciudadanos porque no son tan brutos como el PP o VOX?

No me extiendo más. Ustedes ya han cogido la idea. No parece que nuestro experimento mental nos lleve a conclusiones muy difíciles. En todo caso, conviene tomar nota y actuar en consecuencia.

Un chiste para distraernos un poco (que igual se ha inventado, eso sí, alguien próximo a ERC):

Sobre el juicio: en torno a las declaraciones del portavoz de la USTEC, Ramon Font, en el juicio del procés (quina vergonya!), les dejo esta referencia: https://cronicaglobal.elespanol.com/politica/maestro-admite-ocuparon-colegios-votar_244770_102.html. Por si tuvieran alguna duda (que seguro que no) sobre los motivos reales de las actividades escolares previas al 1-O. Observen, como ha señalado un catedrático de matemáticas recientemente jubilado de Vic, en qué términos habla de la “comunidad educativa” (toda suya, sin disensiones, sin posiciones opuestas).

Un enlace complementario: https://www.elconfidencial.com/espana/2019-05-14/juicio-proces-marchena-broncas-testigos_1999602/?utm_campaign=BotoneraWebapp

Tres cosas más: 1. Mauthausen. 2. El texto amigo del que les hablé sobre las elecciones municipales en Barcelona. 3. Mario Benedetti, diez años después.

Un decreto sobre homenajes y este campo de esclavitud y muerte:

I. DISPOSICIONES GENERALES. MINISTERIO DE JUSTICIA

El Consejo de Ministros, en su reunión del día 26 de abril de 2019, acordó aprobar, a propuesta de la Ministra de Justicia, el Acuerdo sobre la instauración del día de homenaje a los españoles deportados y fallecidos en Mauthausen y en otros campos y a todas las víctimas del nazismo de España.

Para general conocimiento, se procede a la publicación del citado Acuerdo, que se inserta a continuación.

Madrid, 29 de abril de 2019.–La Subsecretaria de Justicia, Cristina Latorre Sancho.

Acuerdo sobre la instauración del día de homenaje a los españoles deportados y fallecidos en Mauthausen y en otros campos y a todas las víctimas del nazismo de España

El 5 de mayo se conmemora la liberación en el año 1945 por parte de las tropas aliadas del campo de concentración de Mauthausen, donde fueron internados alrededor de siete mil quinientos españoles, del total de diez mil españoles que estuvieron en todos los campos de concentración nazis. Desprovistos de su nacionalidad española por decisión del gobierno franquista, declarados apátridas, los españoles en campos de concentración nazis padecieron innumerables atrocidades, perdiendo la vida cinco mil ciento diecisiete.

Estos españoles, en su mayoría exiliados republicanos que abandonaron nuestro país al final de la Guerra de España, representan una parte fundamental de la memoria democrática de España y enlazan la historia de nuestro país con la historia de Europa. Su padecimiento y muerte constituyen un ejemplo insuperable del sacrificio mostrado como luchadores por la democracia y la libertad y se merecen un reconocimiento público al más alto nivel.

Esa finalidad de agradecimiento y reparación es la que lleva al Gobierno de España a tomar la decisión de instaurar en España, al igual que existe ya en otros países europeos, un día de homenaje, con carácter anual, que sirva para honrar su memoria.

En su virtud, a propuesta de la Ministra de Justicia, el Consejo de Ministros, en su reunión del día 26 de abril de 2019,

ACUERDA

Primero. Instaurar el «Día de Homenaje a los españoles deportados y fallecidos en Mauthausen y en otros campos y a todas las víctimas del nazismo de España», con objeto de honrar y servir de acto de reconocimiento de la injusticia que supuso el exilio de muchos españoles y su internamiento en campos de concentración nazis.

Segundo. Este Día se celebrará el 5 de mayo, coincidiendo con la conmemoración de la liberación del campo de concentración de Mauthausen.

Tercero. En el acto que a tal efecto se desarrolle, se honrará y recordará a los españoles internados y fallecidos en Mauthausen y en otros campos y a todas las víctimas del nazismo de España.

El escrito de nuestro amigo barcelonés:

Evidentemente que el gobierno Colau, que fue en su primera parte (la de la programación) un gobierno Colau (Comunes)-Collboni (PSC) ha hecho cosas; faltaría más. Todos los gobiernos municipales han hecho cosas. Algunos además han tenido un proyecto general -que lo compartamos o no es otra cosa- y en otros el proyecto general de campaña ha quedado diluido y sometido a contradicciones, quizás porque se partía de un proyecto que tenía una excesiva carga de propaganda. A la enumeración del compañero que ha escrito antes le faltaría el punto de cuál es ahora el proyecto global BCN de los Comunes. Pero dejo eso ahora y voy a lo que comentábamos sobre la cuestión de la vivienda pública.

Tema vivienda. Hay que distinguir entre proyecto, plan y ejecución. En el Plan Estratégico de Vivienda se incluyó esa construcción de 4.000 pisos nuevos; a esos habría que sumar los que ya se habían decidido por ayuntamiento anterior, de lo que no tengo los datos. Pero, ¿cuál ha sido la realidad de la ejecución? En estos finales de mandato se han acabado unos 730/750. Josep Maria Muntaner, el actual concejal de vivienda, eludiendo la pregunta directa y dando una respuesta con base diferente, decía que el Ayuntamiento habría entregado 2.600 llaves; eso no quiere decir 2.600 pisos construidos, porque incluye la entrega de pisos ya existentes adquiridos por el ayuntamiento, que han sido, desde 2015, unos 700, más la entrega de pisos construidos acordados por gobierno anterior. En otra manifestación reciente, Muntaner decía que el parque de vivienda pública había pasado, durante la gestión actual, de 7.000 a casi 9.000 Sea como sea, estamos muy lejos de la promesa de campaña y de las cuentas del Plan Estratégico. En el mejor de los casos estaríamos en un 20% de ejecución. Las 4.600 viviendas públicas que se citan, sin más, son esas 4.600 que Colau dice que están en proceso de construcción, aunque no sabemos cuántas están en la fase final de poner las puertas para entrar (el proceso incluye la decisión sobre los solares, licitación de obras, etc. etc.). Colau se ha defendido diciendo que el proceso de construcción es lento; eso no es ninguna novedad, tendría que saberlo y quizás tendría que haber reaccionado antes compensando esa lentitud con la compra de vivienda construida, cuestión en la que se ha despertado al final del mandato, con alguna medida que parece estar muy pensada de cara a las elecciones municipales como el bloque de las 114 de La Caixa, en la Marina de Prat Vermell, que os invito a comprobar dónde está y qué es. Es esto:

Queda muchísimo por hacer. Es mejor reconocerlo y hacer autocrítica; por ejemplo de la falta de respuesta real a la ocupación para uso público de vivienda privada permanentemente desocupada, que la CUP planteó en términos poco realistas de “expropiación”. Lo que no se puede hacer es pretender pasar promesas y previsiones sobre el papel por realizaciones. Y, hablando de todo, lo que no se puede hacer tampoco es mentir, como hizo Elsa Artadi, acusando de haber incumplido una promesa de construcción de 8.000 viviendas, que nunca fue la que se hizo sino la mitad. Los de JxCat no habrían de hacer demagogia en esos temas.

Dicho eso. Lo malo es que las elecciones municipales de Barcelona no se están planteando en términos de modelo de ciudad, sino en términos políticos del control de la capital de Cataluña. Si ERC y Comunes suman 22 concejales, harán un gobierno bipartito (y más después del choque sobre la cuestión del Senado entre ERC y PSC/PSOE). Para mí, lo ideal es un ayuntamiento de “izquierda”, en los términos más tradicionales y sin profundizar, que vuelva a la coalición Comunes-PSC, pero lo veo lejos, demasiado lejos. El bipartito ERC-Comunes asimilará todavía más a los Comunes a la estrategia de ERC. La experiencia del tripartito de Pascual Maragall me parece diáfana.

Dicho queda. La fotografía del edificio que ha incluido oportunamente nuestro amigo, ¿no les parece una especie de deshecho de La Caixa, vendida de algún modo a la Administración para sacársela de encima (la pela es la pela en cualquier circunstancia), un edificio pensado y construido para desfavorecidos, que allá se las apañen como puedan en barrios que apenas existen?

A mí me ha recordado la casa de 45 metros cuadrados donde viví con mis padres hasta los 20 años, entre 1954 y 1974. Calle Agricultura cruce con Pere IV, en Barcelona: calles sin asfaltar y encharcadas, ausencia de tiendas, fábricas contaminantes de azufre, escaso transporte público, ninguna escuela ni instituto en las cercanías, tampoco centros de salud, terrenos abandonados, todo dejado,… Casas, espacios y cosas para pobres. Desolación, mucha desolación.

Les dejo con uno de los poemas de Benedetti (¡diez años ya desde su fallecimiento!) que nos recordaban los amigos del TopoExpress ayer viernes:

Utopías

Cómo voy a creer / dijo el fulano
que el mundo se quedó sin utopías

cómo voy a creer
que la esperanza es un olvido
o que el placer una tristeza

cómo voy a creer / dijo el fulano
que el universo es una ruina
aunque lo sea
o que la muerte es el silencio
aunque lo sea

cómo voy a creer
que el horizonte es la frontera
que el mar es nadie
que la noche es nada

cómo voy a creer / dijo el fulano
que tu cuerpo / mengana
no es algo más de lo que palpo
o que tu amor
ese remoto amor que me destinas
no es el desnudo de tus ojos
la parsimonia de tus manos
cómo voy a creer / mengana austral
que sos tan sólo lo que miro
acaricio o penetro

cómo voy a creer / dijo el fulano
que la utopía ya no existe
si vos / mengana dulce
osada / eterna
si vos / sos mi utopía.

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