Las Fundaciones (II). El mejor negocio del mundo o la gran maraña de la industria de la educación

Ana María Valencia Herrera||

Profesora de IES de Murcia||

Eduardo Luque Guerrero||

Periodista y analista||

Si algún campo cubre las expectativas del filantrocapitalismo, es la educación. Considerada hasta hace poco como un derecho y un bien social, en la actualidad ha pasado a convertirse en un derecho individual, una forma de caridad y una preparación para el mercado del empleo. Debajo de ello se esconde uno de los negocios más importantes del mundo en todos los sentidos: ofrece oportunidades de beneficio por la privatización, favorece el control social, y actualmente promete ser la única esperanza para encontrar un empleo en el futuro. El crecimiento de la llamada industria de la educación ha ido en paralelo al desarrollo de las fundaciones en el primer mundo, y de éstas y las ONGs en los países en desarrollo. De hecho, la “industria de la educación” ya supera en volumen a la segunda industria mundial, la del armamento en USA, sobrepasando los tres billones de dólares en 2015.

En esta época de post-verdades, las palabras y los términos son reinterpretados. El modelo neoliberal altera los significados y su sentido para hacernos creer que lo blanco es negro y lo negro, blanco. Es preciso edulcorar la realidad para hacerla aceptable: por ello en los ambientes empresariales no se suele hablar del “negocio de la educación”, utilizando en cambio la expresión “Industria de la educación”. Este concepto está inevitablemente ligado a la realidad que lo soporta. La “Industria de la educación” es, en realidad, la “industria de la privatización de la educación”

La OCDE, promotora del concepto, es en verdad una entidad privada dedicada al análisis económico. Paradójicamente, su publicidad ha conseguido convencer al mundo de que es una especie de institución pública neutral y científica dedicada a la educación. Es llamativo que quienes elaboran sus informes y dirigen sus políticas en este campo, no son pedagogos, ni psicólogos, ni educadores, sino economistas formados en las universidades de élite del neoliberalismo y financiados generosamente por fondos de inversión y fundaciones “filantrópicas”.

A partir de la década de los 90 el Banco Mundial comenzó a utilizar dicha institución como referente educativo. En 2015, la OCDE celebró una cumbre mundial de esta nueva Industria de la educación, en la que su negocio estrella, los informes PISA1, ocuparon naturalmente un papel central.

Conviene insistir en que las conexiones entre los think tank, las fundaciones que se definen como filantrópicas y las que no, los institutos, las ONG, y los organismos de la llamada sociedad civil financiados por los grupos de poder económico, son de tal complejidad que muy bien los podríamos definir como una auténtica maraña. Consecuentes con su presupuesto ideológico de apropiarse de los bienes públicos privatizándolos, el filantrocapitalismo ha puesto sus ojos en los servicios públicos, especialmente en todo lo relacionado con la educación, formando parte de esta industria emergente. El desarrollo de este negocio también pretende configurar el futuro mercado laboral a la medida de las necesidades de las empresas, ya que las inversiones de arranque, la preparación de la fuerza de trabajo, o los costos en infraestructuras básicas ya han sido cubiertos con fondos públicos, o bien se ha promovido un endeudamiento masivo en beneficio de las corporaciones privadas.

Aunque son muchos los actores a título “filantrópico” en este negocio, destacan dos de los hombres más ricos del mundo, Bill Gates y Georges Soros. Un ejemplo ilustra sus métodos: en enero de este año se celebró el Fórum Educativo Mundial, un encuentro en el que están representados algunos países y al que el adjetivo mundial pretende camuflar como un organismo internacional. En realidad, no es más que un encuentro privado para hacer negocios con la educación, protagonizado por los altos ejecutivos de las multinacionales educativas acompañados por las representaciones oficiales de los países en desarrollo, cuya imagen multiétnica es utilizada para dar color en la televisión y hacer pasar por “internacional y humanitario” el encuentro. En la última edición, fueron Microsoft y Amazon quienes llevaron la voz cantante: el foro estuvo envuelto en tal velo de obscuridad, pese a la difusión de fotos simpáticas, que nadie sabe cuáles fueron las deliberaciones ni cuales las conclusiones y acuerdos adoptados.

Uno de los personajes más relevantes del proceso de privatización educativa es el omnipresente Andreas Schleicher, que evidentemente asistió a esa reunión. Director educativo de la OCDE y ex coordinador de los informes PISA, es uno de los personajes más influyente y controvertido a nivel internacional. Presente en todos los foros, el neoliberalismo lo considera un referente en toda cuestión relacionada con la educación. Como podemos observar en el cuadro, este personaje está en el centro del entramado enorme de organizaciones cuyo interés es la privatización educativa.

Elaboración propia: Interrelaciones internacionales de los principales grupos de presión para la privatización educativa. Véase la posición central de Andreas Schleider.

Global Partnership for Education y otras alianzas privatizadoras

La mayoría de estas “fundaciones filantrópicas” pertenecen a un complejo entramado mundial, la Global Partnership for Education, un organismo privado del que forman parte como supuestos beneficiarios multitud de países en vías de desarrollo. Los donantes son, evidentemente, los países desarrollados y un grupo de fundaciones como la Rockefeller, la Open Society Soros o Dubai Care (dirigida por un emir de Dubai). Al margen y en la sombra, existen otros tantos actores, empresa privadas, y por supuesto instituciones económicas como el Banco Mundial, o la OCDE. Es un ejemplo de la espesa y densa red tejida en torno a la educación.

La Global Partnership for Education está, a su vez, estrechamente vinculada al principal conglomerado empresarial educativo de reciente creación denominado Global Business Coalition for Education, alianza estrechamente relacionada, asimismo, con más de un centenar de empresas que han puesto sus ojos en el lucrativo negocio de la educación. En este momento, unas 150 empresas líderes en el mundo, de la Chevrolet a la Gucci, de la Pearson a Deloitte, pasando por Microsoft, forman parte de este entramado. En realidad, no hay una multinacional relevante que no esté presente, de una forma u otra, lo que evidencia las dimensiones que está tomando el negocio.

Sin duda, uno de los actores presentes, pero, sobre todo, futuros del proceso de privatización educativa, es la Fundación Gates. Extendida en una amplia red internacional y con gran cantidad de subdivisiones y denominaciones, ha multiplicado frenéticamente su actividad en los últimos años. Los trabajos de Lubienski y Layton 2 la consideran la más influyente entre los grandes actores de la denominada “Revolución Educativa”. Su participación en la reforma y privatización del sistema educativo norteamericano ha sido decisiva.

Igualmente, su participación fue crucial a la hora de definir y extender masivamente un currículum común a todos los centros, para poder hacer general y uniformar el negocio de la evaluación a través de los test: las pruebas o test o reválidas son una gran industria en USA y en todo el globo, gracias a la inestimable colaboración de la OCDE y de la fundación/empresa Pearson. Pearson ha sido la encargada de vender gran parte de los materiales escolares así como de evaluar las pruebas, tanto las conocidas como PISA, como las internas en Estados Unidos.

En una línea parecida trabaja la fundación de otra de las grandes empresas, el fundador de Facebook, Marc Zuckerman. A través de la fundación a nombre de su esposa, Chan Zuckerman, ha conseguido establecer en más de 380 escuelas el programa denominado Summit Education (educación cumbre): un sistema de autoaprendizaje por ordenador en el que el alumnado trabaja con ordenadores sin auxilio de un profesor. Esto significa aulas con muchos alumnos y pocos profesores donde el gasto educativo se destina a la compra de ordenadores y programas. Poco importa que incluso los informes de la OCDE sobre la enseñanza por ordenador en Reino Unido muestren que el alumnado sabe cada vez menos.

El programa de Zuckerman está motivando ya manifestaciones de miles de estudiantes denunciando el fracaso y las enormes deficiencias del mismo: en una carta escrita por algunos alumnos y alumnas participantes en este programa y sus padres y madres, dirigida también a la opinión pública y que pretendieron hacer llegar al propio Zuckerman , señalaban con claridad las claves ocultas de lo que se hace pasar por innovación educativa 3.

Entre las críticas, se señala lo aburrido del programa, la imposibilidad de adquirir conocimientos mediante el mismo y la futilidad de las evaluaciones, etc. Inocentemente, se le insta finalmente, a que arregle él mismo el desastre antes de textualmente: “arrastrar al mismo a miles de estudiantes de la educación pública en contra de su voluntad”. Surge en la carta de protesta otra consideración importante: “Desafortunadamente, no tuvimos una buena experiencia con el programa, que requiere horas de clase sentado frente a las computadoras. No todos los estudiantes dispondrán de computadoras, las tareas son aburridas y es muy fácil aprobar e incluso hacer trampa en las evaluaciones. Los estudiantes sienten que no están aprendiendo nada y que el programa no los está preparando para los exámenes Regents que deben aprobar para graduarse. Lo más importante es que todo el programa elimina gran parte de la interacción humana, el apoyo de los maestros, la discusión y el debate con nuestros compañeros que necesitamos para mejorar nuestro pensamiento crítico”.

Por último la carta señala: “Como dijo recientemente el New York Times, hay una gran división de clases, ya que los niños de los ricos tienen clases pequeñas y un aprendizaje realmente personalizado en las escuelas, que minimiza el tiempo frente a la pantalla, mientras que los estudiantes de escuelas públicas como nosotros, aprendemos con una computadora enfrente de nuestras caras durante horas y con educadores que solo están allí para “facilitar””. La carta terminaba concluyendo: “estamos sometiendo a nuestros hijos a uno de los mayores experimentos sociales que hemos visto en mucho tiempo. Nos negamos a permitir que se experimente de esta manera”

Incluso los defensores del método Zuckerman, como el Dr. Noel Enyedy (uno de los teóricos del aprendizaje cooperativo y profesor asociado de la UCLA), se plantean que, antes de extender el método a otras escuelas, es preciso realizar una investigación rigurosa sobre las evidencias de lo que funciona y de lo que no. Este análisis no se ha hecho y cuando se ha iniciado la investigación ha estado a cargo de las mismas fundaciones investigadas, lo que no resulta extraño ya que son estas en casi todo el mundo las que controlan la investigación a través de su financiación.

Entre las grandes alianzas privatizadoras que actúan en el mundo, destaca por la magnitud de la red que ha tejido, la latinoamericana REDUCA .De esta alianza gigante forma parte la Open Society Foundation, la fundación del multimillonario George Soros. (Su influencia política es notoria gracias a sus fundaciones dedicadas, entre otras muchas cosas, a la política exterior).

Esta plataforma es el nodo central de la reforma educativa, o sea de la privatización educativa en Latinoamérica, que avanzará inexorable dado el cambio de orientación política en el continente, con la caída de los gobiernos progresistas en Brasil, Ecuador y Argentina, más las actuales presiones sobre Venezuela.

En México el proceso de privatización se inició en 2005. La encargada fue la poderosa fundación “Mexicanos Primero“, creada en 2005 por Emilio Azcárraga Jean, dueño de Televisa y hombre denunciado por sus presuntas vinculaciones con el Cartel de Sinaloa. El proceso de privatización en México afrontó una importante resistencia por parte de los sindicatos de profesores y estudiantes de Magisterio (la “desaparición” de los 43 estudiantes de Iguala es una de las consecuencias).

El presidente de “Mexicanos primero” es el empresario Claudio X. González Guajardo, integrante de la lista de los 33 multimillonarios mexicanos según la lista de Forbes. Este multimillonario recibió en 2006 la Medalla Anáhuac en Educación y el Premio Impulsa 2012. La condecoración había sido promovida por la Congregación “Legionarios de Cristo” dirigida por el ex-sacerdote Marcial Maciel, condenado por delitos de pederastia, que actuaba como consejero de diversas asociaciones educativas de corte conservador. Entre estas asociaciones estaba la Fundación Carolina, apoyada por el Partido Popular español y dedicada a formar a las élites de la derecha de América Latina.

España: el asalto de las fundaciones educativas

Si Andreas Schleicher es, como hemos indicado, una de las personalidades clave de los procesos de privatización educativa a nivel internacional, su organización de referencia no puede ser otra que la poderosa y ultra liberal, Teach for All (aquí traducida como Empieza por Educar). Esta poderosa organización está muy relacionada con las de Robert Murdoch y Bill Gates.

Fue el Banco de Santander quién introdujo en España, además de Teach for all, a una de las mayores empresas consultoras del mundo, la polémica Mckinsey and Company. Sus informes sobre educación recomiendan “evidentemente” potenciar el trabajo de fundaciones como Teach for all /Empieza por educar, mientras que propone desinvertir en educación porque, según las conclusiones interesadas de sus economistas, una mayor inversión en educación no mejora los resultados. Son los ejecutivos del Banco de Santander, llegados desde otra consultora internacional (Boston Consulting) quienes dirigen en España la fundación.

Esta organización, disfrazada convenientemente de ONG, intentó en 2011, bajo la égida de Esperanza Aguirre, colocar a supuestos profesores en la enseñanza madrileña, con la excusa de reforzar a los escolares con dificultades de aprendizaje. Estos “profesores”, que no habían pasado ningún proceso de selección previo, tampoco poseían al parecer las titulaciones correspondientes. Su formación iba a cargo de la propia “ONG”. La respuesta popular de la comunidad educativa paralizó el proyecto en 2015.

España es un campo por explotar; sólo es cuestión de tiempo. Hay varias empresas/fundaciones que se están posicionando. Manpower es una de estas empresas. Presente en España desde 1988, está especializada en proveer trabajadores en el tercer mundo, y ha alcanzado mayor importancia en nuestro país de la mano del “filósofo y pedagogo” Juan Antonio Marina, quien desarrolló su visión neoliberal del mundo educativo en el “Libro blanco”, con la colaboración de Teresa Pellicer. Los autores también forman parte de la Fundación Trilema4 con la que colaboran las editoriales más importantes del país (Anaya, Santillana, Planeta) y a través de su escuela de padres, Edelvives.

La fundación Trilema va construyendo poco a poco un auténtico emporio de propiedades y asociaciones. Situados por una amplia y hábil propaganda como expertos educativos independientes, intentan disimular que son, en realidad, fundaciones y propagandistas religiosos. Tienen en estos momentos no menos de seis colegios religiosos–fundacionales. Esta fundación se ha asociado con otro de los gigantes planetarios: la fundación Ashoka5.

Las escuelas Ashoka se extienden por todo el mundo y se autodefinen como “escuelas del cambio”: de origen hindú, vienen apoyadas por fundaciones como la Ford Foundation o empresas como CEMEX, sin contar a Danone, Disney y otras tantas, en un abanico que va desde las empresas químicas a las de entretenimiento, y constituyen un importante ariete privatizador. Trilema, además, colabora estrechamente con otras fundaciones religiosas, como la fundación de los jesuitas.

En Cataluña, Escola Nova 16

En Cataluña, este conglomerado de fundaciones y empresas privadas ha escogido a la fundación Escola Nova 216 para convertir a las escuelas catalanas en “escuelas del cambio”. La fundación Escola Nova 21 quiere aparecer como una fundación específicamente catalana y por ello no recoge su relación con este holding internacional, no así la fundación Ashoka que publicita en su página web a la susodicha fundación. Detrás de Escola Nova 21 se hallan, cómo no, las órdenes religiosas, especialmente las fundaciones de los jesuitas a través de la fundación Bofill. Tenemos así un conglomerado inquietante donde se funden el interés privatizador de la Generalitat de Cataluña, el interés de las órdenes religiosas de ampliar el negocio educativo del que vienen disfrutando desde hace siglos, y las aspiraciones de las nuevas fundaciones y think tanks del pensamiento conservador.

El proyecto de Escola Nova 21 persigue como objetivo una cosa tan etérea como “innovación”. Como sabemos, es un término polisémico: nadie sabe qué quiere decir y qué es, en realidad, innovación educativa. En pedagogía, muchos de estos términos ocultan viejas ideas (el trabajo cooperativo puesto de moda en las “summit education” de la fundación Chan Zuckerman se puede rastrear en manuales pedagógicos del siglo XIX).

La innovación se debe contextualizar. La herencia intelectual y social es un valor que no puede soslayarse. El modelo propuesto en Cataluña recoge la posibilidad de generar rankings de centros “innovadores”, que potencien los liderazgos directivos fuertes y compitan por los hijos de las clases medias (porque el alumnado se entiende como un producto de mercado que es necesario conquistar).

En el modelo escolar (el catalán y el estatal) se ha introducido con fuerza un neo-concepto proveniente del ámbito publicitario, el denominado branding. Ya no será necesario generar estrategias para vender un producto, sino que la marca del producto consigue que sea su nombre el que acumule el “valor y genere deseo y voluntad de pertenencia”. Las escuelas “innovadoras” buscan esa señal identificadora. Escola Nova 21 presentó la marca de forma atractiva, acompañada de un fuerte empujón comunicativo. Su objetivo es camuflar aquellas políticas que podrían generar rechazo social y que quedarían condicionadas al producto.

El modelo escolar catalán se ve empujado a crear no ya una segunda red escolar, sino una tercera de centros públicos con gestión privada. El Síndic de Greuges ya alertó contra esa tipología de centro público que apuesta por crear otra división, sectores de clase media/alta no religiosos que pueden llevar a sus hijos a centros diferenciados bajo el marchamo de la “innovación educativa”. Se pretende generar el deseo de pertenencia a esa comunidad de escuelas “especiales” sin especificar en qué consisten, ni de qué recursos se contará ni cómo se invertirán. De hecho, varias de las escuelas participantes desde el inicio han abandonado el proyecto por falta de objetivos, recursos y definiciones.

La experiencia anglosajona nos enseña que la caída y el hundimiento de las escuelas públicas, es campo abonado para el negocio privado. Los centros públicos pasan a ser gestionados por entidades vinculadas al mundo bancario y financiero. Controlan su gestión gracias a fundaciones, ONG y programas para la mejora del rendimiento escolar como Magnet Schools o Teach for America; por eso, entre los impulsores del programa Escola Nova 21 se encuentran la Caixa y la UOC, dos entidades con ánimo de lucro. Éstas, unidas a la fundación Bofill y otras órdenes religiosas, aspiran a convertirse en los “renovadores del sistema educativo catalán”. Una renovación que no es neutra que plantea dejar atrás el viejo debate de la pública o la concertada y pasar a clasificar los centros como “innovadores” y “no innovadores”. La Escola Nova 21 es uno de los principales instrumentos de la privatización en Cataluña que cuenta con el amparo de las grandes fundaciones neoliberales catalanas. El protocolo firmado a finales de año para introducir este modelo en todas las escuelas de Cataluña a partir del 2019 muestra la premura con la que se quiere desarrollar el proyecto.

Mientras en los países donde se ha llevado a cabo la reforma-privatización educativa arrecian las protestas y crece el descontento, aquí aún no se acaba de comprender lo que está sucediendo; ojalá aún estemos a tiempo de detener el implacable proceso, nos va el futuro en ello.

Notas:

 http://www.oecd.org/education-industry-summit/documentation

2 Au, Wayne and Lubienski ,Christopher en The global education industry. Verger,A. Lubienski, C.and Steiner-Khansi G.Routledge, New York. 2016.

3 https://www.edsurge.com/news/2018-11-15-dear-mr-zuckerberg-students-take-summit-learning-protests-directly-to-facebook-chief.

4 https://www.fundaciontrilema.org/

5 https://spain.ashoka.org/educacion-changemaker/sumate/inicia-proceso-changemaker/

6 https://www.escolanova21.cat/

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