No se ha repetido Andalucía

Francisco Frutos Gras||

Ex Secretario General del PCE||

Gana el PSOE con una subida importante y un margen de votos y escaños que le permiteN organizar bien su continuación en el gobierno, sin tener que suplicar apoyos.

Ha acertado en su táctica de mantenimiento en el gobierno con varias decisiones al mismo tiempo: campaña contra VOX porque es la extrema derecha política que reducirá derechos laborales y sociales, sobre todo las pensiones, privatizará servicios públicos, recuperará lo peor del nacional catolicismo franquista  activando la represión contra los hábitos de ejercer la libertad en todo lo que atañe a derechos y costumbres habituales en nuestra sociedad, como es el aborto,  entre otros, reducirá la lucha contra la violencia a las mujeres y, consecuentemente, sus derechos.

Ha acertado también porque, frente a la reiterada, persistente, cansina y reaccionaria acusación de PP-Casado, VOX, y parcialmente Cs, de que estaba entregado a los independentistas y de que quería pactar con ellos y con los herederos de los terroristas con vocación de ser casi su socio, ha reiterado una vez tras otra que de referéndum de autodeterminación y de independencia nada, y que fuera de la Constitución y de las leyes no habrá ningún acuerdo. Fruto de todo ello, se ha producido un importante despertar del voto de una “izquierda” moderada dormida, ante el peligro de que VOX tuviera fuerza y capacidad para poner en marcha gran parte de lo que anunciaba. 

El PP se ha hundido. Lo lógico, después del fracaso de Pablo Casado como presidente del partido, sería su dimisión inmediata, acompañado de todo el séquito de dirigente afines de su dirección. Seguramente no lo hará, ya que es difícil esperar un gesto de dignidad personal humana, o de inteligencia política de un personajillo de tres al cuarto, catapultado al frente del PP por los oscuros hilos conspirativos manejados por Aznar y sus socios. 

Ciudadanos ha crecido mucho, siendo, a mi entender, un referente del centro derecha más importante ya que el PP de Pablo Casado, sobre todo si éste se mantiene en la dirección y no hay ningún cambio de fondo en ese partido, pero Ciudadanos no se ha convertido ni mucho menos en un referente político al nivel del PSOE actual, para competir por la mayoría social de gobierno. 

Y VOX, frente a todas las informaciones, sondeos, y hasta temores, no ha dado el gran salto espectacular que se preveía. Está en el Congreso, y según su portavoz en la noche electoral esto representa la entrada en el foro de la “resistencia”. Nada más y nada menos. La extrema derecha adopta el lenguaje de los comunistas y de la izquierda en los negros tiempos del franquismo, que sí jugaba un verdadero papel, no solo de resistencia, sino de organización de la lucha en todos los terrenos, el social, el político y el cultural.

Dicen que Podemos, o Unidos Podemos, nunca se sabe, ha perdido 30 escaños de los 71 que tenía. Pero se relativiza la pérdida la misma noche electoral por aquello de que ahora le somos necesarios al PSOE para gobernar desde la izquierda. O sea, que perder casi la mitad de escaños no es lo sustancial, sino que el PSOE nos necesite. ¿Qué queda de aquel “asalto a los cielos”, o del célebre “sorpasso” de Anguita-Iglesias, cuando lo único que se hace es decir al PSOE “dame un ministerio” para que haya política de izquierdas? 

Bueno, ya veremos en qué desemboca todo esto. Tenemos una situación política compleja, con muchos problemas de todo tipo encima de la mesa, pero parece que con mejores posibilidades de hacerles frente a partir de la victoria del PSOE y de sus posibilidades de gobernar con políticas más adecuadas a su solución.

Todo ello entendiendo que la derecha económica, financiera, política y mediática española y extranjera no duerme y afilará sus armas contra cualquier intento de relativizar su inmenso poder para gobernarlo todo sin pasar por las urnas. 
(Lunes, 29 de abril de 2019)

 Final de campaña y de arengas tediosas

Miren si es importante para mí la política como básico instrumento para analizar la realidad, conocerla y tomar decisiones sobre todo lo que afecta a las personas y colectivos, que me duele ver cómo se ha ido degradando y prostituyendo, hasta el punto de que puede volver  y ser importante y decisivo el pensamiento más retrógrado y reaccionario.

O sea, que hasta VOX, el representante más genuino de este pensamiento, hasta hace poco con una ínfima  presencia pública, puede subir espectacularmente, algo no previsto hace solo unos meses. Cuando fue elegido presidente del PP Pablo Casado hace unos meses, apunté que era una fuerte involución política, cultural y moral de la derecha. La realidad me ha dado la razón, Casado supera hasta a Aznar en todo y en lo peor, que ya es decir. Y sube VOX en Andalucía y llena salones ahora.  

Y aquí viene el terror de las “izquierdas” sobre el peligro de la hidra de las tres cabezas, un peligro que esas izquierdas han contribuido mucho a crear, con sus silencios y pasteleos sobre cuestiones trascendentes en nuestra actual situación política, con sus balbuceos y actitudes oportunistas y con sus campañas del miedo.

En la campaña de las elecciones andaluzas pasadas ni una palabra sobre qué pasa con España y Catalunya, cuando era obvio que para muchos andaluces y andaluzas, y para los españoles en general, incluidos los catalanes, era algo muy serio e importante.  Y continúan insistiendo en lo mismo, con silencios o avalando referendos y diálogos tramposos.

Y VOX pega el salto, por la utilización de este silencio, acompañado de su manipulación sobre la inmigración y la demagogia con los casi 40 años de gobierno del Partido Socialista en Andalucía. Y al día siguiente de las elecciones, Podemos y socios, secundados por el PSOE, llaman a salir a la calle contra el fascismo, cuando VOX ni siquiera ha tomado posesión de sus escaños, en vez de hacer un análisis en profundidad sobre las causas de la gran pérdida de votos del PSOE y de Adelante Andalucía. Y así continúan, haciendo campaña gratis para VOX.

Y ahora nos encontramos, a solo tres días de abrir las urnas, con una situación en la que a mí me es difícil saber si los políticos de la “izquierda” son galgos o podencos. La extrema derecha que defiende por boca de Abascal la imposición de la homogeneidad cultural, moral y religiosa, que plantea una recentralización española de carácter franquista, que defiende políticas económicas con más recortes sociales, la privatización  de los servicios públicos básicos, medidas más neoliberales aún que las del PP y Cs, que ya es decir, en todo.

Este VOX, que es un peligro para cualquier sistema democrático que no tenga una izquierda sindical y política enraizada firmemente en la clase trabajadora, se convierte en una especie de árbitro de la situación. Mal asunto cuando las propuestas programáticas concretas que se hacen sobre cada aspecto fundamental de la vida colectiva, y que deberían defenderse un día tras otro en empresas, barrios, colegios y universidades por los representantes activos del sindicalismo y de la izquierda, no solo en la campaña electoral, es sustituido por el grito de “cuerpo a tierra” que viene el tripartito del fascismo y “yo o el caos”. 

Sin ver que en la derecha trifásica hay también una dialéctica contradictoria entre los más liberales y/o conservadores, que han tenido que aceptar reivindicaciones y derechos sociales conquistados por las luchas, y  los estrictamente reaccionarios, que  hacen que Garrido, el presidente de la Comunidad de Madrid, se pase a Cs y que el PP incorpore a la candidatura de las europeas al padre de Leopoldo López, el golpista venezolano. Un Leopoldo López y familia, y otros que no cito, que fueron recibidos y aplaudidos en su momento por los dirigentes del PP y de Cs, pero también por el PSOE y por la alcaldesa Carmena. Y Guaidó, el representante de un movimiento golpista venezolano impulsado por EEUU, es avalado y “elegido” presidente por todos,  incluido el PSOE.

O sea, que VOX es anticomunista, y el PP y Cs también, y son neoliberales y reaccionarios, y avalan y defienden a golpistas y guerras, las encabece en España el gobierno del PP o del PSOE. Pero, habiendo asumido que las cosas son así y que se deben y pueden cambiar si hay la inteligencia, la convicción y la voluntad políticas para hacerlo,  la pregunta que me asalta e inquieta es, ¿qué harán los verdaderos demócratas y representantes de la izquierda que muchas veces no están ni se les espera, ni hacen lo que deben hacer?

Y, de momento, salvo intentar contribuir a construir una izquierda operativa capaz de hacer lo que le compete, pregunto para intentar que otros pregunten y busquen respuestas como busco yo.

(Jueves, 25 de abril de 2019) 

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