Venezuela, objetivo imperial

Chema Sabadell||

Ex militante del PSUC||

Parece que el Departamento de Estado, en su tenaz esfuerzo por “llevar la democracia a Venezuela”, está teniendo dificultades para tronchar el espíritu patriótico, la espina dorsal, del ejército venezolano. Parece que aquí Chávez, bien colaborado por otros militares honestos, hizo un buen trabajo.

Al Departamento de Estado le costó menos en Chile cuando aquel fatídico 11/09 del 73 toda la maquinaria militar del país, inspirada y alimentada por la CIA, peón de brega del juego sucio del Pentágono, sorpresivamente, tras semanas “haciendo chirriar la economía del país” (en la frase que acuñaría ese campeón de la democracia que fue Richard Nixon), abocó todo el poderío militar de la nación contra la Moneda y se cebó sobre el desarmado pueblo chileno. El resultado es bien conocido. El presidente asesinado, los obreros más significados detenidos, y buena parte de ellos desaparecidos, los estadios llenos de sediciosos a los que masacrar, la cultura fusilada y las bandas criminales al servicio del estado asesino poniendo bombas en los coches de muchos de los que habían conseguido escapar a la barbarie. Orlando Letelier in memoriam.

No han conseguido, hasta el momento, como presumiblemente le gustaría a Guaidó, (y puede que incluso más a Leopoldo López y sus compinches) llevar al ejército venezolano, a las FANB, a la vía tenebrosa de la rueda de la muerte versión caribeña de un Plan Cóndor que mataba, torturaba y violaba a mansalva en los años lúgubres de los setenta y ochenta del Siglo pasado, cuando los cadetes fascistones formados en la Escuela de la Américas, cargaban a los presos (obreros, estudiantes, militantes políticos) en helicópteros y aviones, les rajaban el vientre – dicen que en vivo – y los arrojaban desde el aire a las tinieblas de la muerte de las aguas salobres y frías del Atlántico en el caso de Argentina o en el Pacífico si la “carga” venía de Chile.

Y no, de momento no parece ser este el caso del ejército de Venezuela, algo que sorprende, que no entiende la expoliadora oligarquía local, que no concibe un ejército con honor porque es para ella incomprensible que alguien a quien ha considerado (¡y tenido) como un pistolero a su servicio, como una banda de matones bien organizada, ¡vaya! gente sin honor, haya mutado en arma al servicio del pueblo, de las instituciones legales del país y, salvo el caso de alguno que otro, que siempre hay, que sucumbe a las “razones” del soborno y alguno que otro, que también debe haberlo, que sucumbe a las presiones y las amenazas del hermano americano, el ejército venezolano permanece firme. No se deja llevar a las trincheras de la democracia americana porque sabe que no hay trincheras democráticas en la democracia americana.

Porque saben que, en Venezuela, como por otra parte en toda nuestra América, en todo el mundo, los yankees van a apoderarse de los recursos de los pueblos que “liberan”. ¿Dónde están los ciento cincuenta mil millones de dólares robados a Libia tras su “liberación” a mano de las bombas de la OTAN y de los secuaces imperiales del imperio? No se le ocurre al gringo, por ejemplo, estimular una oposición que saque del hambre y la pobreza en la que la democracia de Macri está sumiendo a la mayoría de los argentinos.

Y no, no parece estar el ejército bolivariano por la labor de masacrar al pueblo y ponerse a las órdenes de marionetas como Guaidó, o a las de ese vástago de la oligarquía, tan fascista él, Leopoldo López, que en el momento que el Estado venezolano les obligó a repartir los beneficios de PDVSA con el resto de los venezolanos y venezolanas, con el pueblo llano, montó en cólera porque para ese ramillete de señoritos fascistones, que desprecian profundamente al venezolano corriente, tenían, y seguro que tienen, perfectamente asumido que los beneficios de PDVSA, por la gracia de Dios, eran cosa de ellos y para ellos, para ese pequeño círculo, de esa élite social, mientras que su generosidad para con el pueblo llano no es sino toneladas de platos de hambre, de mucha hambre.

No hay oposición democrática en Venezuela. Hay una oposición violenta liderada por el departamento de Estado y manejada por la CIA y afines (USAID) que pretende hacerse con los recursos ingentes que atesora el subsuelo venezolano, petróleo, gas, litio, oro y, entre ellos, el gran tesoro que representa el inmenso caudal de agua dulce de la cuenca del Orinoco y su lujuriosa biodiversidad.

Chávez, que tuvo la grandeza de poner en práctica su sueño de una Venezuela para los venezolanos, estuvo rápidamente señalado por el dedo imperial y el país sometido a una guerra que los entendidos llaman de quinta generación, expoliada de empresas y dinero que está fuera de sus fronteras donde vasallos y peones del imperio se aprestan a ser obedientes con el verdugo buscando unas migajas del botín que las voladoras y rapiñadoras garras imperiales se aprestan a apresar. Veinte años lleva Venezuela en el ojo del huracán yankee, veinte años resistiendo al acoso y derribo. Veinte años sacudida por el terrorismo con soporte imperial. Pero, de momento, Venezuela resiste. Resiste….y gana.

Los USA, el imperio, han conseguido revertir el empuje que para los pueblos de nuestra América supuso la acción vigorosa y decidida de Hugo Chávez, un militar honesto al servicio del pueblo. A base de golpes de Estado de nuevo tipo (Fernando Lugo, Zelaya, Dilma Russet y Lula) y de la ayuda de vasallos sobornados y estimulados por medios de comunicación fraudulentos, han llevado una operación de acoso y derribo de todo lo conseguido en las dos últimas décadas y entregado los países al neoliberalismo más voraz.

Los USA, un poder imperial en reflujo a escala planetaria se refugia en la perniciosa doctrina Monroe, que tanto dolor causó en nuestra América y, amparándose en el mesianismo del “destino manifiesto”, se siente llamado por lo más divino a expandirse y actuar como le venga en gana en América Latina (y en todo el mundo) su patio trasero. No puede haber mayor desprecio, ¿o sí? Porque ¿no es más depreciable el servilismo de esas oligarquías que el propio hacer imperial de los USA? Sí, sin ninguna duda.

El objetivo no es otro que el de apoderarse de las ingentes riquezas que atesora el continente que las consigue sobornando a las élites, con la amenaza militar y con el manejo de marionetas a su servicio de las cuales Guaidó sería la más representativa pero que no lo son menos los Duque, Piñera, Macri o el más despreciable de todos ellos Lenin Moreno.

Macri está hundiendo a Argentina en la miseria y pone el país nuevamente bajo las horcas caudinas del FMI creando una dinámica que en un pasado reciente llevó a las argentinas y los argentinos a echar a la carrera a cinco presidentes de la nación consecutivamente. Hoy el país arroja un balance pavoroso:

  • El 7% de los niños argentinos se acuesta sin cenar
  • La pobreza alcanza, en el primer trimestre de 2018, al 33.6% de los argentinos, creciendo 5 puntos sobre el año anterior que registró un 28,2% de ese índice
  • Esto es; 13.6 millones de argentinos sumidos en la pobreza
  • 6.1%, esto es 2’147 millones de argentinos están en la indigencia (pobreza severa)

¿Se puede pedir más? ¿Puede este tipo dar lecciones de democracia, honestidad y bien hacer a alguien? ¿Es un tipo de fiar este energúmeno?

Argentina, ese país tan rico, horizonte durante años de las esperanzas de muchos parias de la tierra que salían de sus países europeos, huyendo de las dentelladas del hambre, para buscarse una vida digna a miles de kilómetros, en la otra parte del mundo. Hoy son los argentinos los que están perseguidos por el hambre y abandonan a millares su hermoso país para buscarse una vida digna a miles de kilómetros. Todo esto en Argentina, un país “democrático” y rico sí, pero de una riqueza que excluye a la mayoría de los argentinos y argentinas. Pero además un país puesto como ejemplo de hacer las cosas bien, “modelo de buen chico neoliberal? Un país que, una vez más, ha caído en las garras del FMI, la misma institución que drenó año tras año la riqueza Argentina hasta que los argentinos dijeron basta y echaron, uno tras otro, a cinco presidentes y, con la ayuda de la Venezuela chavista, consiguieron sustraerse a las garras de esos chupasangres e inauguraron un periodo de progreso, aunque con importantes incógnitas, en la nación.

Duque, pasándose los acuerdos de paz por el forro, se dedica, colaborado por los paramilitares narcos de su mentor Álvaro Uribe, a la tradicional aniquilación de líderes sociales y dirigentes políticos adversos consiguiendo que la resistencia en los montes vuelva a cobrar impulso y, advertida de los métodos engañosos usados por el poder (copiados de la tradición americana de romper todos los tratados cuando las condiciones les son adversas o piensan que pueden obtener otros mejores) se cuide muy mucho de caer en las trampas que el sistema le tiende en forma de acuerdo. Todo esto al tiempo que permanecen con escasa variación los pavorosos niveles de pobreza aunque eso, en cierto modo, es una ventaja, porque cuando se secuestra, asesina y se desaparece un pobre, ¿a quién le importa?. No son noticia.

Los USA se apoderan de las riquezas continentales con el concurso de las oligarquías locales, avariciosas, traidoras y sin dignidad como las mencionadas como muestra, y no es de recibo para las macrocorporaciones del Norte, para Wall Street, para el Pentágono, que la perla más luminosa de ese subsuelo preñado de riquezas, Venezuela, esté en las manos de populistas que pretenden una vía no homologada por el imperio capitalista, que pretendan construir una sociedad basada en la justicia y el respeto a los derechos humanos.

Los USA, que se sienten dueños de su patio trasero, no pueden admitir que las riquezas de Bolivia, las de Venezuela no sean para ellos, llamados a expandir el verbo divino de la libertad en el mundo, ni pueden permitir que posiciones estratégicas como las de Nicaragua o Cuba estén fuera de su control.

Van a por ellos y ellos no se van a dejar. Nada de respeto a los derechos humanos y la democracia. Van a saquear sencillamente, a robar.

Bolívar lo supo ver tempranamente cuando dijo:

  • Los EE.UU. parecen estar destinados por la providencia a plagar la América Latina de miseria en nombre de la libertad.

Y en esas estamos.

2 de mayo de 2019

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