Bipartidismo imperfecto = Gobiernos dependientes

Vicente Serrano*||

Miembro de la Junta Directiva de la asociación Alternativa Ciudadana Progresista||

España tiene un sistema parlamentario para la configuración del poder. Es decir que los ciudadanos eligen la composición del parlamento, Congreso de los Diputados y Senado. Es del Congreso de los Diputados de donde emanan los otros dos poderes del Estado: Gobierno de la Nación y Consejo General del Poder Judicial.

 

En España nadie vota directamente al Presidente del Gobierno. Se hace por delegación, mejor dicho por representación. Es en el Congreso de los Diputados donde se elige al Presidente. Se necesita mayoría absoluta en una primera votación y simple (más síes que noes) en segunda.

Nuestro sistema electoral, que se autodefine como proporcional, es, en realidad, un sistema deformante de la voluntad popular con tendencia a un bipartidismo imperfecto. Digo imperfecto porque, si bien beneficia directamente a los dos partidos más votados, sobre-representándolos y perjudica al resto, infra-representándolos (excepto a los nacionalistas, con matices), lo cierto es que necesitan generalmente pactos con partidos minoritarios, básicamente los nacionalistas, para formar gobierno.

Proceso de reajusta

Cuando todo el mundo afirmaba exultante que el bipartidismo había muerto en España, yo afirmaba que sistema solo sufría una crisis de ajuste. El bipartidismo nunca se fue, solo se intentaba reajustar especulando sobre la posibilidad de ceder los dos puestos a nuevos actores. Hoy está en proceso de reajuste para volver a la casilla de salida, sin que nada haya cambiado.

La actual situación política, en la que el partido más votado tiene problemas para configurar gobierno, demuestra una vez más la debilidad de los gobiernos así conformados. Los trapicheos y contrapartidas que exigen los potenciales aliados (sean los secesionistas, Podemos o Vox) auguran un gobierno débil, con concesiones que en ningún caso aceptarían los votantes del partido gobernante. Esta dinámica se ha producido desde los inicios de nuestra democracia, siendo los partidos nacionalistas quienes más se han beneficiado de dichos pactos.

Parece legítimo, en principio, que existan procesos de negociación entre partidos con la idea de conseguir una mayoría suficiente para gobernar. El problema es que, muy habitualmente, estas negociaciones esconden o, al revés, visualizan intereses espurios de los partidos y no los que la sociedad demanda, llegando a pergeñarse estrategias especulativas, como la que actualmente está sobre la mesa, de posible repetición de elecciones.

La repetición de elecciones, que ya vivimos con el PP de Rajoy, no parece ayudar a cambiar mucho los resultados; en todo caso, a polarizarlos más. Lo mismo que hace la segunda vuelta en Francia. En el caso que nos ocupa, podría suponer el reajuste final del bipartidismo tras una fase de crisis a la que aludíamos antes, con dos grandes beneficiarios, PSOE y PP. Todo hace augurar una pérdida de votos de Podemos, por un lado, y C’s y Vox, por otro. Ello puede conllevar un riesgo para Pedro Sánchez: que el PSOE deje de ser el más votado, aunque incremente mucho su voto. No olvidemos que en votos el 28A ganó la derecha.

Superar el bipartidismo imperfecto

Lo cierto es que en la anterior repetición de Elecciones Generales no se aprovechoó por parte del legislativo el tiempo perdido para reformar, aunque fuera ligeramente, la Ley Electoral de forma que se afrontaran las elecciones con una mejora para la representatividad y la gobernabilidad.

El problema es que nadie tiene realmente voluntad de cambiar la ley electoral, excepto los electores y las formaciones pequeñas. Los partidos de ámbito estatal, porque aspiran a beneficiarse en algún momento del sistema (P’s y C’s) o porque ya se benefician (PP y PSOE); y los nacionalistas porque su representación sale bastante beneficiada, tanto en las generales como en las autonómicas.

Las propuestas de reforma de los sistemas electorales parlamentarios como el nuestro pivotan entre una mayor representatividad que garantice la igualdad del valor del voto de los ciudadanos y una mayor gobernabilidad que garantice estabilidad gubernamental. Son dos posiciones contrapuestas falsas.

Podemos reformar de manera que los ciudadanos estén mejor representados con una circunscripción única donde se asignen todos los diputados, garantizando a la vez la representación de todas las provincias y arbitrar un sistema por el que se garantice la constitución de un Gobierno con mayoría suficiente. Ambos puntos están desarrollados en mi ensayo y en varios de mis artículos.

Reforma para la elección de Presidente de Gobierno

Sin embargo, y dado que estamos ante la posible convocatoria de nuevas elecciones por la “previsible” frustración de investidura de Pedro Sánchez, me centro en la propuesta de reforma para el nombramiento de Presidente de Gobierno.

La mecánica es sencilla, implica imponer plazos más limitados que los actuales para la negociación de pactos: Dos fases similares limitadas a tres semanas cada una para negociación y votación, con los mismos criterios que hasta ahora. Y una fase nueva, también de tres semanas, en la que si fracasan las anteriores se convoque a toda la ciudadanía a votar entre los dos candidatos que hayan obtenido más votos en el Congreso de los Diputados en un pleno al efecto realizado en la primera semana de esa última fase. Es una elección directa del electorado que garantizará una mayoría suficiente para gobernar.

Es evidente que las mociones de censura deberán superar, en el Congreso, el porcentaje que los electores hayan dado al presidente elegido mediante este sistema.

Parece simple pero implica, a priori, dos ventajas: 1.- Que los pactos a los que se lleguen, en las dos fases previas, no sean excesivamente draconianos. Y 2.- Que, por otro lado, no se fuerza a un cambio en la voluntad del voto al legislativo, que se mantendría tal como se eligió en primera votación. Evidentemente, esta reforma ha de ir acompañada de la instauración de la Circunscripción Única.

Temo muy mucho que sesudos politólogos/contertulios hablarían de lo complejo y desbarrada de la propuesta si algún día ésta llega a los grandes medios de comunicación.

En fin. Seguimos.

Nou Barris, Barcelona. Viernes, 28 de junio de 2019

*Autor del ensayo EL VALOR rEAL DEL VOTO, Editorial El Viejo Topo, 2016.

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1 comentario de “Bipartidismo imperfecto = Gobiernos dependientes

  1. 15 julio, 2019 at 13:26

    Buenos días:
    Le felicito por sus artículos sobre el sistema electoral, también me preocupa el problema electoral.
    Si no he entendido mal usted propone:
    Circunscripción nacional única con asignación proporcional. Sería prácticamente equivalente si las circunscripciones fuesen de al menos 20 ó 25 candidatos. Pienso que la mayoría de los españoles estaríamos de acuerdo, sobre todo si las listas se abren o desbloquean en alguna medida.quizá con algún leve retoque (mínimos…)
    Si no hay acuerdo para formar gobierno en el Congreso, votación de toda la ciudadanía entre los dos candidatos mayoritarios. No estoy seguro de si, al ser el Jefe de Gobierno responsable ante la Cámara – donde, obviamente, es minoritario – se puede generar bloqueo continuado que hagan inviable gobernar.
    Saludos cordiales.

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