MENAS, una política errónea sobre menores extranjeros

Esther Villar Calvo||

Vicepresidenta de la Junta Directiva de Alternativa Ciudadana Progresista (ACP)||

Estos días se ha hablado en diferentes medios de comunicación del rechazo de los vecinos del barrio de Can Rosés, lugar de Rubí donde está ubicado el hotel donde la DGAIA (Dirección General de Atención a la Infancia) quiere transformarlo en un Centro de Emergencia para 80 menores extranjeros no acompañados (MENAS). De entrada, esto de rechazar parece, como poco, insolidario, pero no es así. Simplemente, es rebatir una política errónea por parte del DGAIA y de la Consellería de la que depende, con su responsable Chaquir El Hornani, que, según unas recientes declaraciones, “el reto de los Menas, es conseguir que su emancipación sea exitosa”.

Para que sea exitosa, Sr. Conseller, será necesario planificar un buen programa de integración y no conformarse con alojarlos, sea como sea. Lo de alojar a 80 adolescentes (su edad está comprendida entre los 14 y los 18 años) en un edificio que solo tiene habitaciones pequeñas, en las que se suponen que convivirán cuatro menores. Hay que tener en cuenta las características de esta etapa y añadirle, además, su procedencia distinta, de culturas diferentes y que, para su corta vida, arrastran una historia personal dramática por querer mejorar sus condiciones de vida en un lugar que, para ellos, es el “Dorado”. Sí, la realidad es que estarán hacinados, porque, entre otras cosas, no tendrán espacios comunes para realizar actividades educativas o simplemente de asueto.

¿Qué recursos dedicarán? ¿Educadores, vigilantes, etc..? Solo hay habitaciones, el comedor y una terraza exterior. La pregunta de los vecinos es, y aquí es donde surge el recelo y la desconfianza ¿y qué harán durante el día, si solo tienen la calle? ¡Se dejaran influir por grupos que viven en la calle y que se dedican a la delincuencia? Un 18 % delinque y es reincidente. Esto no es integrador ni tiene nada que ver con lo que decía de abrir pisos de inserción y autonomía.

Por otra parte, hablan de una mesa sectorial con los Ayuntamientos. ¿Con qué objetivo? ¿Con todos? ¿O solo en algunos? ¿Les preguntan dónde es el mejor sitio para ubicarlos? ¿Les explican el programa a corto y medio plazo? etc. La realidad del de Rubí es que han actuado de forma unilateral, que avisan a la alcaldesa en funciones en ese momento cuando ya están trabajando sin el preceptivo permiso de obras y ella se entera por los vecinos que acuden al ayuntamiento a interesarse como afectados. Hay que aclarar que en Rubí hay unos cincuenta menores distribuidos en tres centros.

Se ha constituido una Plataforma ciudadana para seguir todo el proceso e ir comunicando a los vecinos la situación y convocatoria de acciones a realizar para paralizar la conversión del hotel en un Centro de Emergencia de Menores. A la segunda convocatoria de la Plataforma acuden la alcaldesa (su intervención fue correcta; en ningún momento hizo un discurso de odio como han dicho algunos, porque les conviene) y la Directora de la DGAIA vino acompañada de ocho mossos de escuadra ¡¡ !! y con ocho se fue. La realidad es que no disipó dudas, sino que por el contrario las aumentó. En vista de cómo van sucediendo las cosas a esta mesa sectorial deberían ir representantes de la sociedad civil, que algo tendrán que decir ¿O no?

Está demostrado que para que funcione la acogida ha de ser si puede ser en familias o bien pisos de no más de seis, con estructura familiar y recursos humanos y educativos, para que puedan tener una atención personalizada y que lleguen a los 18 bien preparados para defenderse en la vida.

Lo que está demostrado es que el grupo ha de ser pequeño, que ha de haber coordinación entre los diferentes servicios, que deben ser ágiles los trámites legales: en una palabra, que cumplan lo que dicen. En Holanda y Francia tienen la figura del mentor desde el primer momento en que el Estado se hace cargo de ellos y hasta la mayoría de edad.

Ya se sabe que es un tema complejo y complicado y que se puede agravar la situación este verano ante la llegada de alrededor de unos cuatro mil o más, si no se aplican de forma competente y con carácter de urgencia ciertas medidas que, desde la Conselleria dicen saber, pero que, por su actuación en el caso de Rubí parecen desconocer. Se necesita más coordinación de la DGAIA con las instituciones locales y la sociedad civil, así como dedicar recursos a la formación de los equipos que tendrán que trabajar con ellos.

Hay muchos puntos a tratar y uno importante el de la gestión de los centros: solo 11 son de titularidad pública, el resto privados o concertados ¿Por qué?

De momento, el Ayuntamiento de Rubí tiene paralizado el permiso de obras y los vecinos siguen con su ” Stop al Centro de Menores”.

El principio establecido en Crónica Popular exige que, para que los autores de un comentario a un artículo, firmado con nombre y apellidos, vean publicado su comentario, deben firmar de igual modo el textos que nos envíe. En caso contrario, no se publicarán.
Y eso lo haremos aunque el comentario sea favorable al artículo: no se publicará ningún comentario si no va acompañado por la identificación personal de su autor.

1 comentario de “MENAS, una política errónea sobre menores extranjeros

  1. Teresa
    16 junio, 2019 at 22:48

    Muy buen artículo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *