Navarra: grave cesión del PSOE al separatismo

José Antonio de Yturriaga||

Embajador de España y ex profesor de Derecho Internacional de la UCM||

La elecciones autonómicas en Navarra fueron ganadas con la obtención de 20 escaños por la coalición “Navarra Suma” (N+), integrada por la Unión del Pueblo Navarro (UPN), el Partido Popular y Ciudadanos, frente a los 11 diputados del Partido Socialista de Navarra (PSN) y los 19 del Gobierno cuadripartito dirigido por Uxue Barkos: Geroa Bai 9, HB-Bildu 7, Podemos 2 e Izquierda/Ezquerra 1. También ganó N+ las elecciones municipales en Pamplona con 13 concejales, quedando a uno de la mayoría absoluta, frente a 7 de Bildu, 5 del PSN y 2 de Geroa Bai.

Pese a su derrota, tanto en la Comunidad como en el Ayuntamiento pamplonica, la coalición nacionalista-izquierdista no aceptó la derrota y trató de impedir que N+ accediera al poder en ambas instituciones. Para ello, tentaron al PSN y ofrecieron a su Secretaria General, María Chivite, su apoyo para que accediera a presidencia de la Junta, a cambio de mantener en el municipio al Alcalde Joseba Asirón de Bildu. Para el Ayuntamiento de Pamplona no lograron un acuerdo y resultó elegido el candidato de N+, Juan Maya, gracias a la abstención del PSN. Éste, sin embargo, no quería renunciar a la posibilidad de acceder al Gobierno de la Comunidad Foral, pese a las reticencias iniciales del alto mando del PSOE.

Pretensión del PSN de asumir la Presidencia del Gobierno de Navarra

El PSN estimaba que no debía dejar pasar su tercera oportunidad de acceder al Gobierno de Navarra, tras el doble fiasco sufrido en ocasiones anteriores. En 2007, Fernando Puras tuvo la posibilidad de lograr la `presidencia de la Comunidad pactando Herri Batasuna, pero José Luis Rodríguez Zapatero impidió la coyunda. En 2014, Roberto Jiménez tuvo una nueva oportunidad de presentar una moción de censura contra Miguel Sanz, para lo que necesitaba el apoyo de Geroa Bai y de Bildu, pero Alfredo Pérez Rubalcaba vetó la intentona, debido a la aversión de Ferraz a concertar cualquier tipo de pacto con los herederos de ETA y con el independentismo.

Ahora se ha presentado una nueva ocasión, pese a haber sido N+ la fuerza más votada, con nueve escaños de diferencia sobre el PSN y uno sobre la coalición de nacionalistas e izquierdistas. El PSN se ha convertido así en el fulcro de la balanza. La situación se ha complicado aún más al conectarse con la investidura de Pedro Sánchez como Presidente del Gobierno de la nación, tras la victoria del PSOE en las elecciones generales. Sánchez expresó su preferencia por formar un Gobierno socialista en minoría, con apoyos exteriores de Podemos –su “socio preferente”- y otros partidos nacionalistas no independentistas, como el PNV, el Partido Regional de Cantabria y Compromís. Sumando los votos de todos ellos se lograría un empate y, para romperlo, se requeriría el apoyo o la abstención de UPN o de Coalición Canaria.

La primera, ofreció la abstención de sus dos diputados en el Congreso a cambio de que el PSN se abstuviera en Navarra y permitiera el acceso de su candidato, Javier Esparza, a la Presidencia. El problema radicaba en que –aparte de la insatisfacción del PSN y de su candidata Chivite que veía a tiro la satisfacción de sus ansias de poder- que el PNV era contrario al Gobierno de N+ y –en los trapicheos de las negociaciones del mercado persa- hicieron saber que si el PSOE facilitaba el Gobierno de Esparza, el partido jetzal no apoyaría la investidura de Sánchez.

Para que Chivite lograra la presidencia de la Comunidad Foral, bastarían el apoyo de Geroa Bai y de los partidos izquierdistas, y la abstención de Bildu. El problema radicaba en que el propio PSN se había comprometido a no negociar con Bildu por motivos éticos, pues –como señaló su portavoz, Maite Ezporrín- el partido abertzal no había condenado aún los asesinatos de ETA.

Sin embargo, el poder –a juicio de Joseba Arregi-, lo justifica todo y la verdad y la ética no importan. La política se disuelve en la “politiquilla”, vacía de cualquier otro propósito que no sea alcanzar y mantenerse en el poder como sea, y en Navarra podrán cogobernar los que no han condenado la historia de terror de ETA, abriendo la puerta a una guerra de identidades. ”PSN y PNV facilitan un pacto con preservativo con HB-Bildu”. Chivite es una aventajada alumna de su maestro Sánchez en el arte de conseguir el poder como sea.

El cambio de rumbo se inició con la anuencia del PSOE, que desmintió con su conducta sus reiteradas afirmaciones de que el Gobierno de Sánchez no dependería de los partidos separatistas. El giro de 180º se ha esbozado en las negociaciones previas a la constitución del Parlamento Foral. La Presidente del Gobierno aún en funciones, Uxúe Barkos, exigió como contraprestación al apoyo a Chivite, el nombramiento de un miembro de Geroa Bai como Presidente del Parlamento Foral y la presencia de Bildu en la Mesa del mismo. El PSN aceptó el “trágala” y permitió el nombramiento de Unai Hualde como Presidente de la Cámara y de Maiorga Ramírez (Bildu) como Secretario segundo de la misma. Hualde –que pronunció su discurso institucional enteramente en euskera, en abierto desprecio de la lengua oficial mayoritariamente hablada por los navarros- y anunció un programa de euskaldunización, siguiendo la trayectoria marcada por el Gobierno cuadripartito de Barkos.

A este respecto, cabe recordar que –de conformidad con la Ley de Amejoramiento Navarro-, el español es la lengua oficial en Navarra y el euskera lo es en las zonas vacoparlantes. Es evidente que Pamplona no es una zona vascoparlante y el Presidente del Parlamento no debería haber utilizado en exclusiva la lengua vasca en su intervención y, aun menos, en un acto institucional.

Según datos oficiales, el 81.9% de los navarros tiene como lengua materna el español, el 5.7% el euskera, el 3.8% ambos idiomas y el 6.1% otras lenguas. El conocimiento del euskera ha crecido considerablemente en la Comunidad Foral –especialmente gracias a la política de euskaldunización realizada por el Gobierno del cuadripartido nacionalista- y ha llegado al 15%. Pese a ser francamente minoritario, los nacionalistas pretenden igualarlo al español y el Gobierno de Barkos impuso la obligación de conocer el euskera para acceder a la función pública e inició una política de inmersión en las escuelas públicas y en las “ikastolas”.

El acuerdo del PSN para entregar la presidencia del Parlamento a Geroa Bay y la presencia de Bildu en su Mesa constituyen el primer paso hacia la entrega de la presidencia de la Comunidad Foral a María Chivite, con el respaldo de Geroa Bai, Podemos y Ezquerra, y la abstención de Bildu. Tras esta maniobra del PSN, Javier Esparza declaró que UPN no podía dar su apoyo a la investidura de un Presidente que era capaz de pactar con los amigos de Josu Ternera. Inés Arrimadas calificó de “infamia” la futura formación de un Gobierno del PSN con el Visto Bueno de HB-Bildu. Geroa Bai afirmó, por su parte, que N+ estaba manipulando y demonizando a Navarra con declaraciones falsas y excesivas, como ya hizo en el caso de las peleas de Alsasua.

Esta reacción entraba dentro de la lógica, pero la que escapaba a ella era la del PSN, que ha afirmado que hay que acabar con la polarización y bajar el nivel de confrontación identitaria. “Ya vale de vivir de la renta de ETA”. Tan falso como desvergonzado aserto revela el talante sectario del PSN de Chivite, avalado finalmente por el PSOE, que ha tenido la desfachatez de afirmar que un Gobierno presidido por aquélla será una garantía frente a cualquier intento por parte de HB-Bildu de alimentar el independentismo. “La garantía de que Navarra siga siendo Navarra es el PSOE”.

Es como encomendar al zorro el cuidado del gallinero.

Condicionamiento de HB-Bildu

A Chivite le basta con la abstención de Bildu para acceder al Gobierno, pero –con sus 11 diputados, los 9 de Geroa Bay y los 3 de Podemos y Ezquerra- no tiene mayoría suficiente para gobernar y dependerá en último término de los votos de Bildu, que se convertirá en el árbitro de la situación y podrá condicionar la política que se realice en Navarra. Ya ha mostrado sus intenciones al exigir al Gobierno central la transferencia de 37 competencias al Gobierno vasco y 25 al navarro, “para ampliar la soberanía de las instituciones vascas y navarras”. Bildu pretende forzar al futuro Gobierno de Chivite a seguir la política del anterior Gobierno de Barkos de lograr la anexión de Navarra por el Páis Vasco, de conformidad con lo previsto en la Constitución.

Según su disposición transitoria cuarta, “en el caso de Navarra, y a efectos de su incorporación al Consejo General Vasco o al régimen autonómico vasco que le sustituya, en lugar de lo que establece el artículo 143 de la Constituciónmedio ordinario dispuesto por la Carta Magna para que las distintas provincias españolas accedieran a la autonomía- la iniciativa corresponde al Órgano Foral competente, el cual adoptará su decisión por mayoría de los miembros que lo componen. Para la validez de dicha iniciativa, será preciso, además, que la decisión del Órgano Foral competente sea ratificada por referéndum expresamente convocado al efecto y aprobado por mayoría de los votos válidos emitidos”.

La formación de un Gobierno controlado por Bildu, sería un paso decisivo para lograr la anexión de Navarra por el País Vasco –aspiración máxima del PNV y de su testaferro en Navarra Geroa Bai-, pues ya dispondrían de la mayoría simple en el órgano foral competente, que no es otro que el Parlamento de Navarra. Cuestión distinta y distante sería la consecución de la mayoría absoluta de los votos del pueblo navarro, que no creo que aceptara pasar por esas horcas caudinas.

Ofrecimiento de Navarra Suma al PSOE

El Presidente del PP, Pablo Casado, y Javier Esparza han hecho un llamamiento a Pedro Sánchez para que no compre un Gobierno autonómico, vendiendo a Navarra a quienes han justificado 800 asesinatos, no han condenado la violencia etarra y no colaboran para el esclarecimiento de 300 crímenes. Dando un paso más para tratar de que Sánchez reconsidere su desastrosa decisión, Esparza le ha ofrecido pasar de la abstención al voto favorable de UNP a su investidura, si permite que N+ gobierne la Comunidad Foral.

En una hábil maniobra, N+ presentó en el Parlamento una propuesta de declaración institucional por la que se rechazaban los actos de exaltación de presos etarras, se instaba a “celebrar unas fiestas libres de odio y sin brindis por los presos”, y se asumía el compromiso de evitar que se celebrara la “Ospa Aguna”, una jornada que tiene lugar cada año en Alsasua para rechazar la presencia de la Guardia Civil en Navarra y pedir su retirada inmediata de la Comunidad. La votación ha puesto de manifiesto las substanciales discrepancias existentes entre el PSN/PSOE y sus probables socios de Gobierno, pues los socialistas se han visto obligados por vergüenza torera a votar a favor de la propuestas, mientras que Bildu ha votado en contra y Geroa Bai sólo ha apoyado la primera de las tres propuestas aceptadas por la Cámara.

Como ha señalado Esparza, para gobernar en Navarra, el PSN necesita a Bildu y Bildu necesita al PSN, pero el PSOE no puede pactar “con los que están diciendo que en los espacios festivos, que son los espacios de todos los ciudadanos, hay que excluir a aquéllos que han sido víctimas del terrorismo de ETA, y hay que dejar esos espacios públicos para ensalzar a aquéllos cuyo único mérito es haber asesinado o colaborado con una banda terrorista”. Esparza ha emplazado directamente a Sánchez a que se separe de Bildu y le ha ofrecido los votos de sus diputados en el Congreso para facilitar su investidura, que cada vez se hace más problemática ante la exigencia de Podemos de entrar en el Gobierno.

Las espadas siguen en alto como en el episodio de la lucha de Don Quijote con el Vizcaíno –y nunca viene mejor a cuento la historia-, pero las posibilidades de que Sánchez reconsidere su posición son escasas, pues se ha quitado la careta centrista y conciliadora, y parece dispuesto a aceptar los votos o las abstenciones de Bildu y de los separatistas catalanes para conservar a la presidencia del Gobierno.

Crítica a la actitud de Pedro Sánchez

El periódico “El Mundo” ha publicado una editorial sobre el tema que no tiene desperdicio. .”El giro del Partido Socialista en Navarra, abriéndose a alianzas con Bildu, supone un salto cualitativo en la procaz relación que el PSOE ha establecido con el nacionalismo. La vía navarra abierta por el PSN para orillar a la coalición de centroderecha Navarra Suma allana el camino para que María Chivite asuma la presidencia de la comunidad foral y el de la propia investidura de Pedro Sánchez ante una eventual abstención de Bildu.

Sin embargo, resulta políticamente impresentable que un partido de Estado como el PSOE se apoye en los herederos de ETA. Ningún objetivo político justifica abrir los brazos a un partido cuyos dirigentes siguen siendo incapaces de condenar la abyecta trayectoria de la banda terrorista que a lo largo de cuatro décadas asesinó a más de 800 ciudadanos, entre ellos decenas de cargos vinculados al PSOE…

La connivencia socialista con el nacionalismo tuvo su génesis en los tripartitos articulados por el PSC y ha tenido su continuación en los pactos suscritos con fuerzas soberanistas en comunidades como Baldeares y la Comunidad Valenciana. Resulta incomprensible que un partido comprometido con la unidad de España y soldado ideológicamente a la defensa de la igualdad acepte sin pestañear la cooperación con los partidos que propugnan la plurinacionalidad y una asimetría fiscal que liquidaría la cohesión social.

En el caso de Navarra, esta deriva adquiere tientes mucho más preocupantes. Primero, porque supone normalizar como un actor político ordinario a Bildu, siglas procedentes del tronco filoterrorista de la antigua Batasuna, y segundo, porque da alas al soberanismo vasco, cuya prioridad consiste en incorporar Navarra al País Vasco…Así Sánchez deja claro de nuevo que está dispuesto a seguir en la Moncloa a toda costa, pactando con quien sea para materializar el maquiavélico objetivo de retener el poder. La entente del PSOE con el nacionalismo de la peor ralea constituye una de las mayores amenazas para la España Constitucional”. Suscribo todas y cada una de estas afirmaciones.

Silencio del PSOE tradicional

Ante esta lamentable situación se ha producido el “silencio de los corderos” en las filas del PSOE tradicional ¿Dónde están las barones partidarios de la integridad de España y contrarios a las concesiones a los separatistas? El Presidente de Castilla/La Mancha, Emiliano García-Page, dijo que en Navarra se debería apoyar lo más coherente para el PSOE y lo menos dudoso para la Constitución. ¿Se consiguen estos loables objetivos con un pacto con Bildu? También dijo García-Page que María Chivile era una socialista ejemplar que no haría nada que perjudicara a la unidad e integridad de España ¿Cómo se compadece este aval a la españolidad de Chivite con su pacto vergonzante con Bildu?

¿Qué opinan Javier Lambán, Guillermo Fernández-Vara o Susana Díaz? ¿Dónde encontrar las doctas opiniones de Felipe González, Alfonso Guerra y otros clásicos socialistas? Reina un silencio atronador en la filas socialistas no “sanchistas”. Pedro Sánchez parece dispuesto a dar un paso más en su errática política con tal de conservar el poder, traspasando las líneas rojas que él mismo se había impuesto de no pactar con los partidos separatistas que persiguen la desintegración de España.

Madrid, 24 de Junio de 2019

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