Para ti, oh gran viejo Walt Whitman, 31 de mayo 1819—2019

Arturo del Villa||

Escritor, poeta y editor. Presidente del Colectivo Republicano Terecer Milenio||

En tu aniversario rumoroso de estrellas te doy las gracias

porque tú me enseñaste con tu verso infinito

a decir la palabra más bella en todos los idiomas del mundo,

a la que tú dedicaste tu canto con el corazón ceremonioso,

la única merecedora de habitarla con magia bulliciosa:

For you O Democracy:

For you these from me, O Democracy, to serve you ma

femme!

For you, for you I am trilling these songs.

Y por eso ahora yo te canto a ti, afanoso demócrata,

cuando cumples doscientos años de vida trasparente,

debo hacerlo porque me iluminaste las palabras precisas

con las que podía seguirte el rastro interminable,

luchador contra la esclavitud y las desigualdades sociales,

que abrazabas a todos los parias contra tu pecho robusto,

manejo tus versos como coartada para alzar mi voz

a la misma altura de mi puño cerrado contra el cielo.

Te canto a ti para la democracia, tu amada incontenible,

porque tú sin tiempo me dirigiste tus cantos,

y quiero cumplir el pronóstico que hiciste en 1860,

con tus cuarenta años vividos, al escribir para mí:

When you read these I that was visible am become invisible,

Now it is you, compact, visible, realizing my poems, seeking

me,

Fancying how happy you were if I could be with you and

become your comrade;

Be it as if I were with you. (Be not too certain but I am now

with you.)

Siento que estás conmigo ahora como un camarada fuerte,

invisible pero presente con tu ciencia caudal inagotable,

comparto tu impulso a favor de la democracia,

y por ello tengo que injuriar con rabia a tu país imperialista,

diferente de aquel por el que combatiste con tu verso airado,

este país que invade a otros pacíficos y felices

para adueñarse de sus materias primas, un país de muerte,

el que fabrica los bombarderos más mortíferos inventados y

los destructores más catastróficos,

el de las armas perfeccionadas para el exterminio total,

en el que impone el Ku Klux Klan su látigo del miedo,

el enemigo de la alegría sostenida en la paz del mundo,

contra el que tú ahora alzarías tu voz condenatoria.

Porque te canto a ti maldigo a los Estados Unidos

indignos de ser tu patria, dueños del fuego y el crimen,

que ya no luchan por la libertad de los esclavos,

sino que buscan esclavizar a todos los pueblos libres,

tú ahora clamarías contra ellos en nombre de la democracia,

escupirías, ultrajarías, exigirías cuentas a los asesinos,

renegarías de todos los lugares que antes alabaste,

insultarías violentamente a los dueños de la muerte,

abominarías de esa nación soberbia que no te merece.

Tú, viejo camarada Walt Whitman, ya no le perteneces,

tu canto es universal, dedicado a la democracia

desterrada ahora de los Estados Unidos sembradores de

odio por todas partes,

eres la voz que alaba a la libertad sin apariencias,

que no está representada en una estatua ajena a todo,

sino en la huida de una niña bombardeada con napalm,

tu voz es una vasta acusación lanzada contra tu país infame,

un grito perpetuo para instalar a la democracia en el mundo,

por la que nos juntamos hombres y mujeres de todas las

razas y creencias,

cuantos confiamos en la camaradería universal como norma,

y tú a nuestro lado, repitiendo nuestras consignas, que son

una y la misma, como tú anunciaste:

(Know once for all, avowed on purpose, wherever are men

like me, are our lusty lurking masculine poems.)

Tu nombre nos congrega para recuperar tu ausencia,

te sentimos al lado, como nos advertiste,

hijos de Adán con la piel duramente insobornable,

marchando hacia el tiempo en donde se aloja tu memoria,

para decir tu nombre y pasear tu retrato por las calles,

reclamar que los Estados Unidos ejecuten tu deseo

de conseguir un mundo en paz por la camaradería,

en el que no se conozcan las palabras tuyo y mío,

sino que todo sea común para provecho de todos,

porque gobierne de verdad la democracia.

Voy de tu mano conducido por tu verso ilimitado,

me reúno con los que intentan cambiar este sistema

para construir una Tierra en victoria sin guerras,

los que no tienen ni siquiera un pasado mostrable

por no aceptar más leyes que las de la naturaleza,

te invocaremos para que estés a nuestro lado y seas nuestro

poeta,

como tú lo querías y así lo prometiste:

O you shunned persons, I at least do not shun you,

I come forthwith in your midst, I will be your poet,

I will be more to you than to any for the rest.

Desprecia a tu país convertido en cueva de alimañas,

un infierno con pánico destructor de ideales,

y quédate con los que compartimos tu llama redentora,

los que seremos siempre fieles al vértigo de tu canto

y te ofrecemos hoy el compromiso en el tiempo,

entregado a la imagen de tu rostro tan venerado,

porque tenías razón debido a que no fuiste un héroe,

sino un poeta aprendiz de la naturaleza,

una voz iluminada como un astro que repica animosa

convocándonos a la sombra de la democracia:

oh capitán, mi capitán, aquí me tienes a la orden de tu verso.

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