Políticamente legítimo

enCandela

Jesús Pichel||

Profesor de Filosofía||

https://alomosdeunapantera.blogspot.com

El pluralismo político es uno de los cuatro valores superiores que propugna la Constitución, junto a la libertad, la justicia y la igualdad. Los partidos políticos —o asociaciones, coaliciones, plataformas electorales, etc.— encauzan las distintas opciones políticas que, mediante elecciones, dan acceso al poder político en cualquiera de sus niveles.

La vocación de todos los partidos políticos es acceder al poder para transformar la realidad adecuándola a lo que consideran mejor, bien gobernando, bien legislando o bien, al menos, influyendo en la toma de decisiones. No es imaginable un partido que se constituyera para no tener algún tipo de poder político o alguna influencia en la sociedad.

Y otro tanto puede decirse de los líderes que esos mismos partidos han elegido para representarlos: si están ahí es para influir directa o indirectamente en la política y hacerla en lo posible más afín a su propia ideología. Bien puede decirse que es su obligación. No es imaginable que el líder de un partido no quiera que su partido gobierne, o que no influya en el gobierno de otros aunque sea desde la oposición. Que los partidos y sus líderes ambicionen el poder político va de suyo.

Sin embargo, esa ambición es lo que se les suele reprochar. Ambición desmedida, ansia de poder, gobierno a cualquier precio, etc. son expresiones que a menudo se utilizan para manifestar ese reproche. Pero no me imagino a la ejecutiva de un partido decidiendo que solo quieren un poco de poder. Muy al contrario, aspirarán a conseguir lo más posible. Lo exigible, claro, no es que no ambicionen el poder, sino que los medios para obtenerlo sean políticamente legítimos y jurídicamente legales.

Insisto: políticamente legítimos. Las consideraciones morales, que inevitablemente son plurales, no ilegitiman políticamente lo políticamente legítimo, es decir, lo que la voluntad general ha expresado en las urnas dando representación a todos y cada uno de los electos por igual para llevar a cabo su proyecto político.

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