Contra la ley “mordaza”

enCandela

César Jara||

Periodista||

Son las 22 horas de un caluroso día de verano, un grupo de música de los llamados contestatarios, apura su actuación sobre el escenario improvisado en la antigua estación de Canfranc, en Huesca.

Se trata de una noche de música que pone colofón a los actos reivindicativos de la reapertura de la línea ferroviaria que une, o unía, esa localidad con Francia.

Miles de personas ven cómo de pronto unos guardias civiles se dirigen de forma contundente al cantante que dirige el grupo musical y le conminan a callar. Mientras todos los músicos son identificados y propuestos para una fuerte sanción gubernativa, el público grita cabreado y la fiesta se acaba, con la llegada de refuerzos policiales y la amenaza de cargar contra la multitud y practicar detenciones.

No, no es en la España del tardofranquismo, en los años setenta del siglo pasado. Es este mes de julio de 2019, mientras que el PSOE de Pedro Sánchez ocupa el gobierno en funciones y busca la forma de continuar gobernando cuatro años más.

El grupo musical Adebán lleva muchos años incluyendo en su repertorio una canción, en tono irónico, criticando a la monarquía borbónica, con un estribillo que dice “…que el rey se vaya al carajo” y nunca antes tuvo ningún problema al respecto, desde el final de la dictadura, por cantarla en los numerosos festivales y actividades populares en los que estuvo.

Patético, esperpéntico, intolerable en democracia, infumable que la Guardia Civil se atreva a actuar así declarando tal canción como un ataque desmesurado a la Corona y al rey y abrir expediente sancionador, en base a la llamada ley “mordaza”, aprobada hace cuatro años ya por el PP y mantenida sin más por el PSOE, con el silencio más o menos de los grupos políticos de izquierda, o al menos sin que se le haya exigido de forma contundente a Pedro Sánchez su inmediata derogación.

Otra muestra más del gran déficit democrático que sufre España y que causa estupor en toda la Europa que sí es realmente democrática.

Y esto ocurre mientras asistimos al teatrillo, tres meses ya, de un líder podemita, Pablo Iglesias, que se arrastra suplicante ante el líder del PSOE para entrar como sea en el nuevo gobierno, sin que se le haya escuchado decir nada en concreto sobre las exigencias planteadas para un programa claramente de izquierdas y rupturistas con el régimen monárquico, sus instituciones al servicio del gran capital financiero especulativo, la OTAN, el FMI y la propia Unión Europea, por no mencionar los miles de millones regalados a la banca y la iglesia católica.

Claro que Garzón, líder casi mudo de lo que queda de la pobre y diluida Izquierda Unida, apenas abre la boca tampoco para reclamar lo que sus bases, desmoralizadas y cabreadas, le exigen ante un PSOE crecido en votos y poco proclive a cuestionar nada del sistema imperante.

Que enorme diferencia, lo digo una vez más, con Portugal, en donde los líderes comunistas y verdes ya plantean, en sus actos públicos y en la prensa las medidas que han de exigir a los socialistas, tras las elecciones de octubre próximo, si desean seguir gobernando, desde la izquierda, con su apoyo crítico.

Sigo recorriendo el país vecino, para conocer mejor su realidad social y política y cabrearme aun más con la realidad de aquí.

¡Feliz verano!

El principio establecido en Crónica Popular exige que, para que los autores de un comentario a un artículo, firmado con nombre y apellidos, vean publicado su comentario, deben firmar de igual modo el textos que nos envíe. En caso contrario, no se publicarán.
Y eso lo haremos aunque el comentario sea favorable al artículo: no se publicará ningún comentario si no va acompañado por la identificación personal de su autor.