Las vergonzosas luces navideñas de los alcaldes populacheros

enCandela

César Jara||

Periodista||

Imagine el lector por un momento que forma parte de una familia que está en paro y que no cobra ningún subsidio al mes para sobrevivir; imagine que sólo come gracias a alguna chapuza ocasional o trabajo en precario de alguno de los miembros familiares o de la ayuda de un abuelo pensionista.

Siga imaginando el lector que en ese hogar se pasa un frío terrible en invierno y mucho calor en verano, porque no hay dinero para pagar una abultada factura eléctrica, de esas que engordan cada día las suculentas cuentas bancarias de las compañías energéticas españolas, las más caras y jetas de Europa occidental.

Pues ahora imagine que, en esas circunstancias, el lector sale de casa y se encuentra de pronto con las calles y plazas de su ciudad llenas de millones de lucecitas de colores, de norias gigantes y de un ambiente artificial de supuesta felicidad colectiva, que ya es Navidad porque lo ha dicho El Corte Inglés y hay que gastar, consumir, despilfarrar a todo tren.

¿Verdad que se le pondría la cara de mala hostia y se acordaría malamente de su alcalde o alcaldesa?

Pues eso está pasando hoy, en esta competición estúpida entre alcaldes populistas, demagogos y estúpidos que piensan que así se sacan votos y se afianzan en sus poltronas.

Abel Caballero es el número uno del listado en este caso, siendo el presupuesto de Vigo en luces y norias navideñas el más alto de España. Seguido de cerca por Madrid y Málaga, aunque hay otras ciudades compitiendo.

Y resulta que Vigo invierte en ayudas sociales para las miles de familias necesitadas, que apenas malcomen y sobreviven cada mes, mucho menos de lo que debiera invertir, mientras que la mayoría de sus vecinos se maravilla y aplaude a rabiar el absurdo populachero de su histriónico alcalde.

Otra muestra más del bajo nivel cultural y político de este país de países llamado España y del alto nivel de imbecilidad de amplios sectores de población.

Me da pena, rabia y asco. Y no oigo a casi ningún político, de cualquier partido, criticar esta barbaridad y denunciar el populismo de estos personajillos que, como Caballero, se llaman de izquierdas y hacen políticas de derechas, basadas en la manipulación de las masas y la explotación amoral de sus sentimientos.

Y esos mismos personajillos luego, como Almeida en Madrid, se suman al carro de la defensa del medio ambiente y hacen grandes discursos en la cumbre del clima, mientras contribuyen con sus lucecitas a aumentar la contaminación y el calentamiento global…

Si yo fuera una de esas personas en exclusión social, me pasaría parte del tiempo rompiendo  o apagando lucecitas y poniendo a parir a mi alcalde.

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