Sobre comunismos y anticomunismos

Francisco Frutos Gras||

Ex Secretario General del PCE||

La derecha y, sobre todo, la extrema derecha, entierran y desentierran, flotan y hunden el comunismo a conveniencia de sus intereses. Toda la parafernalia reaccionaria, de orientación populista fascista, saca a relucir el comunismo cuando piensa que el sistema no domina totalmente el panorama y deja colarse a peligrosos rojos en áreas de poder. Áreas de poder gobernadas por grupos y gentes que no cuestionan nada de fondo del sistema en el que desarrollan su actividad, que tienen de comunista lo que yo de fraile.

Y esa extrema derecha va a los lugares, barrios y zonas de fuerte presencia de trabajadores asalariados y de histórico voto a la izquierda, la sociedad que vende su fuerza de trabajo en el mercado para vivir, a prefabricar y vender sus mentiras de soluciones milagrosas a sus duras condiciones de vida, frente al deterioro del pensamiento de clase e internacionalista que nunca deberían perder los grupos, organizaciones y personas que intentar representar, defender y organizar a las fuerzas del trabajo. Antes de continuar la argumentación sobre esto, una breve disertación sobre el sistema.

El núcleo de pensamiento capitalista dominante y sus escuelas de adoctrinamiento y publicidad social son capaces de enterrar y desenterrar cualquier tesis o discurso en pro siempre de decir lo que hay que decir o callar para mantener el predominio de su poder, especialmente  en las mentes. Hace décadas, después del derrumbe de la Unión Soviética, enterraron definitivamente el comunismo, descartando cualquier otro sistema económico, social y político que no fuera el capitalismo en sus diversas formas, según los cambios formales que necesitare su realidad. Pero, resulta que a la más pequeña lo desentierran, al grito de que “vienen los comunistas”. Ahora, en España hay, según ellos, un gobierno “rojo”. 

Y lo más paradójico es que tienen colaboradores de esos “rojos”. Los que hace años dejaron de llamarse públicamente comunistas con naturalidad, por aquello de que caída la URSS se tenían que buscar otros referentes y otros nombres, lo desentierran,  a conveniencia de una teórica “clientela” que creen tener, y lo camuflan y esconden cuando de hablar con los diversos representantes del sistema se trata.

Ya saben  de “asaltar el cielo”  a tocar el timbre, de pasar de Vallecas a Galapagar, de ser duros contrincantes a disputar el poder al PSOE, a integrarse en un gobierno presidido por un presidente que lo manipula todo, diciendo un día una cosa y al siguiente otra, y que no hará nada más que lo que ordenen sus amos. Y aquí están con Podemos  los subordinados que salvo alguna declaración retórica de vez en cuando defienden lo mismo. 

Y aunque pueda parecer incorrecto, me gustaría que esta extrema derecha que recoge votos prefabricados por sus mentiras y defiende las actitudes más reaccionarias en España y en el mundo, estuviera lo más cerca posible de las puertas del sumidero político que ya no del patio de presidio. Y para hacer esto posible, no sirven de mucho las declamaciones anti fascistas de los “buenos”, mientras se hacen la foto con los otros reaccionarios nazional independentistas que son los que han hecho surgir con fuerza a VOX. 

(Jueves, 30 de enero de 2020)



Por una izquierda que recupere sentido ético, discurso político veraz y creíble, sin echar mano de tantos embustes y recursos cínicos


A los jefes de VOX que quieren hacer retroceder España a una Dictadura cutre de palo y silencio, al facineroso Ortega Smith que vomita su miseria moral y política contra las “13 Rosas”  que sus criminales antecesores asesinaron; a los degenerados subalternos medios que como Fidel Valcarce, de VOX de  Bétera en Valencia, para justificar su voto en contra del homenaje a cuatro vecinos del pueblo que fueron confinados en los campos de exterminio de la Alemania nazi, tiene el cinismo, merecedor de presidio, de decir “…igual sufrieron los de un bando que los del otro”, poniendo al mismo nivel a los verdugos nazis, responsables de millones de crímenes, que a los que lucharon contra el nazi-fascismo y fueron internados, torturados y asesinados.

No pongo de momento  más ejemplos de los muchos que ha dado en poco tiempo la extrema derecha de VOX, apoyada por la derecha del PP y de Cs, potenciada por la derecha nazionalista catalana y secundada por la inutilidad verborreica  de la “izquierda” palanganera.



Pero sí quiero hablar de algo que se está desarrollando estos días en Madrid, por obra y gracia del gobierno de las derechas: Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad, y José Luís Martínez Almeida, alcalde, reciben al golpista venezolano Guaidó. Y, al mismo tiempo, Felipe González clama que este individuo es el presidente legítimo de Venezuela, mientras Pedro Sánchez, que ya reconoció a Guaidó  hace un año, ahora se mantiene en segundo plano discreto y envía a recibirle al ministro de Exteriores. Hace tiempo que los dirigentes del PSOE han coincidido con la derecha en defender a los golpistas venezolanos. Ahí están las fotos que lo atestiguan.

Y la “izquierda” pone el grito en el cielo contra la derecha, como lo pongo yo, pero olvida fácilmente esos hechos y aquellos tiempos en que Manuela Carmena, alcaldesa de Madrid, recibía al padre del golpista Leopoldo López, celebraba la salida de su embajada en Caracas de Lilian Tintori, esposa de López,  y pedía la libertad de los golpistas Capriles, Ledezma y compañía. O sea, que se hace lo mismo sin dejar de hacer el discurso que interesa a cada cual y en cada momento, sea verdadero, falso, o una cosa y la otra.


O sea, que es casi un deber mandar a la extrema derecha y a sus ayudantes al sumidero. Pero, para que ello sea posible, es imprescindible la existencia de una izquierda, sin comillas, que recupere plenamente su sentido ético, un discurso y una práctica veraz y creíble que elimine la retórica inútil y descarte el cinismo, la mentira y el oportunismo arribista. Es lo único que puede recrear la imagen de la política ante la ciudadanía como el instrumento colectivo para cambiar las cosas en sentido social.

(Domingo, 26 de enero de 2020). 



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