El coronavirus destapa el “Mad max” en todas partes

Francisco Frutos Gras||

Ex Secretario General del PCE||

No voy a hablar de “Mad max”, película de destrucción y caos, sino de lo que expresan, aproximadamente, las  seis letras. Puede ser “loco máximo” o “máxima locura”. Y me centro aquí  en lo que me interesa hoy.

Torra, Clara Ponsatí, Puigdemont…, es urgente un sanatorio. Son los protagonistas de las últimas patochadas, si lo vemos como chiste; o de los últimos desmanes políticos, si tenemos en cuenta sus anteriores actos peligrosos de locura identitaria de extrema derecha nacionalista, intentando aprobar “leyes” y aplicar métodos  de emulación franquista, a partir de la invención de historietas para párvulos o creyentes sin luces, derrochando dinero público, pisoteando los derechos de millones de personas.  

Ante un fenómeno como la pandemia de Covid-19, del cual no sabemos aún qué consecuencias finales tendrá para la vida y la salud, (no hablaré en este escrito de la economía y las repercusiones sociales), situación que exige, como mínimo, actuar colectivamente en toda España, y más allá, los miserables del difunto “procés” continúan con sus arcadas viscerales de descalificación y odio. Político y personal. 

Torra va a lo único que sabe hacer, gruñir como un jabalí identitario, faltaría más. Ayer ya le dediqué unas frases y no se merece más atención. Solo quiero decir cuatro palabras sobre Clara Ponsatí, ex consellera nada menos que de Enseñanza, de la Generalitat de Catalunya, una mujer que expresa en una sola frase su miserable condición humana.

Con su “De Madrid al cielo”, en referencia a los fallecidos por el Coronavirus en Madrid, la oradora hace pocos días ante los peregrinos a Perpinyá  al lado de Puigdemont  ya ha dejado clara  su talla moral, política y humana. Y, claro está, Ponsatí fue apoyada de inmediato por Puigdemont, el que fue a la tumba de Antonio Machado en Collioure para intentar hacer un fraudulento acto de homenaje al poeta, desautorizado directamente allá mismo por los que sí estaban allí, como siempre, para recordar al gran poeta, al hombre que luchó y murió en defensa de la verdad, la dignidad, la libertad  y la justicia social en España. 

Y nada más, los actos de esos personajillos se explican por sí solos.

(Lunes, 16 de marzo de 2020).

El gobierno decide gobernar para todos los españoles. Torra y Urkullu, aúllan

Cuando, después de que el  organismo de la UE, el “Centro Europeo para el control y prevención de Enfermedades”, advirtiera al gobierno español de que no debía autorizar las manifestaciones del 8 M, algo que Pedro Sánchez, ministros y asesores médicos como Fernando Simón, escondieron irresponsablemente a la sociedad, afirmando que en España no había peligros serios y defendiendo con demagogia el derecho a la libertad de expresión y las manifestaciones del 8 M…

Después de vacilaciones incomprensibles y de pasos adelante y atrás, cuando médicos y sanitarios que vivían directamente el proceso de extensión del virus, ya alertaban desde hacía tiempo del peligro, dando la sensación de que el gobierno español y su presidente eran unos inútiles incapaces de hacer frente al grave problema aparecido con el nuevo Coronavirus…

Ante la no prohibición de partidos de fútbol y actos masivos como la concentración de 9.000 personas de VOX, resulta que ahora, tarde pero bien, se toman las medidas básicas que debían haberse tomado hace tiempo para hacer frente a la situación. Bienvenidas y mejor aplicadas sean y contribuyan a hacer frente y superar el grave problema que nos  afecta en España y en el mundo.

Y, de pasada, decir que se tiene que ir más allá de lo que acepta el gobierno en la aprobación de medidas económicas y sociales para enfrentarse a las consecuencias económicas y sociales de las decisiones tomadas. Hay cierres de establecimientos comerciales, de empresas, despidos,  EREs y ERTEs, drásticas caídas del turismo en todas partes y de un  importante sector de la economía y el empleo, muchas personas no podrán pagar hipotecas, o el alquiler, lo cual exigiría un acuerdo entre inquilinos y caseros.

Situaciones y  dramas que exigen intervenir de inmediato en la toma de medidas que hagan frente a esa realidad con prestaciones sociales para parados y afectados que queden despedidos y confinados en casa sin recursos, autónomos que no pueden trabajar…

Son imprescindibles fondos de crédito para empresas, moratorias a alquileres e hipotecas. En resumen, recursos  económicos para enfrentarse de inmediato a una realidad que ya afecta gravemente a  centenares de miles de personas. Y el dinero tiene que salir de donde lo haya.

Es inaceptable mantener la posición de las/os ministras/os más conservadores y “respetuosos” del gobierno actual con los poseedores españoles y europeos del capital necesario para actuar, sumisos a aquella decisión que tomó el gobierno del presidente Zapatero, de acuerdo con el PP y los nacionalistas de todo pelaje, de reforma del artículo 135 de la Constitución, priorizando el pago de la deuda externa a costa de reducir los recursos destinados a luchar contra el paro, la precariedad y los recortes sociales. 

Las propuestas de los representantes de Podemos en el Consejo de ministros va en el sentido correcto en la línea de lo anterior, ante  las que se han opuesto el gobierno y sus sectores más neoliberales. 

El gobierno decide esta vez gobernar para toda España, en función de la emergencia que impone la pandemia. De pasada, digo que debe gobernar siempre para toda España en la aplicación de los derechos básicos que afectan a toda la ciudadanía en sus condiciones de vida y de trabajo, sanidad, educación, servicios públicos, jubilaciones y asistencias. Acabar con la regulación a la carta, según en qué región de las 17 se habita. Es lo que mandata la Constitución.

Y Torra, Urkullu y sus peones, ante el necesario estado de alarma decretado, saltan como energúmenos  en defensa de lo “suyo”, sus sacrosantos derechos de pernada nazionalista. Vociferan que “invaden nuestras competencias”, “es la aplicación  del artículo 155 de la constitución”.

Hay que ser incluso zafio para decir estas necedades ahora, con la que está cayendo.
Se me ocurre pensar que están presos del “síndrome de Diógenes”: aislamiento humano y social identitario, acumulación en “casa” de lo mío, sea basura o pandemia.

(Domingo, 15 de marzo de 2020).  

Propongo que los españoles aportemos algo para hacer un monumento a todos los médicos y médicas y sanitarios y sanitarias. Un abrazo colectivo a ellas y ellos.

Estamos con vosotros sanitarios y sanitarias.  Gracias por lo que hacéis, por vuestro esfuerzo y sacrificio para velar por nuestra salud y,  cuando es preciso, defender salud y vida.

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