María Rosa de Madariaga||
Historiadora||
No sabía quién era Javier Ortega Smith hasta que lo vi por primera vez en una entrevista que le hizo el humorista Manuel Burque en el Intermedio, el 23 de noviembre de 2017. Haciéndose pasar Burque por alguien de derechas, la entrevista giró en torno a la acción de Ortega Smith y otros de desplegar una gigantesca bandera española en Gibraltar, de donde el líder de VOX escapó salvando a nado la distancia que lo separaba de las costas españolas. Presentada como un gran gesto de “afirmación patriótica”, la acción de Ortega Smith fue objeto de grandes elogios de Manuel Burque, quien, simulando ser un gran admirador del personaje, quiso regalarle entonces una bandera española preconstitucional, la cual mostraba ostensiblemente el aguilucho. Ortega Smith optó, prudentemente, por rechazar el regalo con el argumento de que esa no era su bandera. Yo no sé si entonces no se dio cuenta Ortega Smith de que Burque estaba tomándole el pelo. En cualquier caso, imperturbable, no lo demostró, pensando quizá que pasar por aquella burla valía la pena, con tal de salir en la televisión y darse a conocer.
Pero ¿quién es este personaje cuyas intervenciones como concejal de VOX en el Ayuntamiento de Madrid han sido tan polémicas? De padre español y madre argentina, nació en Madrid en 1968, es decir que tiene en la actualidad 52 años. Como datos ilustrativos del pensamiento de nuestro personaje, conviene señalar que es primo segundo del general Chicharro Ortega, presidente de la Fundación Francisco Franco, con quien mantiene una estrecha relación no solo familiar, sino también ideológica; que fue miembro de la Falange Española y de las JONS; que formó parte del Departamento Jurídico de la Fundación para la Defensa de la Nación Española (DENAES); y que hizo su servicio militar en los Grupos de Operaciones Especiales (GOES), una especie de “boinas verdes” a la española. Y es que, en efecto, su aspecto físico, alto y atlético, es el de un comando, dispuesto a saltar de un helicóptero en plena jungla de Vietnam.
A estos antecedentes más lejanos, cabe añadir otros datos más recientes de su actividad política. Ortega Smith fue, junto con Santiago Abascal, Iván Espinosa de los Monteros y la esposa de este último, Rocío Monasterio, uno de los fundadores de VOX, aparecido como partido en enero de 2014. Ortega Smith salió elegido diputado por VOX en las elecciones al Congreso en abril de 2019, escaño que renovó en noviembre del mismo año, y en las municipales de mayo, también de 2019, obtuvo acta de concejal del Ayuntamiento de Madrid.
Además de protagonizar un vergonzoso incidente el 25 de noviembre de 2019, Día Internacional contra la Violencia de Género, por el que, debido a su comportamiento de falta de respeto a las víctimas, fue reprobado por el Ayuntamiento de Madrid el 27 de dicho mes, Ortega Smith protagonizó otros bochornosos episodios, que revelan su ideología ultraderechista y total ignorancia de la Historia de España.
El primero de ellos se refiere a su comentario sobre Las trece rosas, aquellas jóvenes de las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU), a las que Ortega Smith acusó de “torturar, violar y asesinar vilmente”, para más detalle “en las checas”, siendo que éstas, injustamente acusadas en Consejo de Guerra de atentar contra la vida del comandante franquista Isaac Gabaldón, estaban en la cárcel cuando se cometió el atentado. Pese a ello, las trece rosas fueron fusiladas el 5 de agosto de 1939. Si Ortega Smith tuviera el más mínimo prurito de averiguar la verdad histórica, se habría documentado antes de soltar falsedades. Algunos familiares de estas jóvenes han presentado una denuncia contra Ortega Smith por ofensas al honor. No sabemos si esas denuncias prosperarán, pero de lo que no cabe duda es que Ortega Smith es un analfabeto en Historia.
La última de este ignorante se refiere a su propuesta de retirar del callejero de Madrid los nombres de Francisco Largo Caballero e Indalecio Prieto, a quienes calificó de “personajes siniestros de nuestra historia”, “auténticos criminales”, “responsables de miles de muertes”. Presidente del Consejo de ministros de septiembre de 1936 a mayo de 1937, Largo Caballero tiene una calle en Ciudad Lineal, mientras que Prieto, ministro varias veces durante la Segunda República (de Hacienda, Obras Públicas, Marina, Guerra), tiene un bulevar en Vicálvaro. Presentada el 29 de septiembre en virtud de la Ley de Memoria Histórica, aprobada por el Gobierno de Rodríguez Zapatero, la propuesta de Ortega Smith contó con los votos a favor del Partido Popular y de Ciudadanos. Resulta irónico que Ortega Smith haya presentado su propuesta al amparo de la tan denigrada Ley de Memoria Histórica, cuya abolición VOX ya anunció más de una vez que se proponía pedir.
Lejos de rectificar, Ortega Smith persiste en su ignorancia histórica. Comprendo que la labor política tanto de Largo Caballero como de Prieto sea objeto de un análisis crítico, pero siempre que éste repose en fuentes fiables y sólidas y no sea fruto de las caprichosas elucubraciones de Ortega Smith. Mucho me temo que la propuesta del dirigente de VOX no sea más que una reacción al traslado de los restos de Franco de Cuelgamuros al cementerio de El Pardo, y al anuncio de prohibición de la Fundación Francisco Franco, cuyo presidente ejecutivo es su pariente, el general Chicharro Ortega. Éste ya anunció que, en caso de prohibición de la Fundación, se instalarían en el extranjero. Es difícil imaginar que ningún país europeo que sufrió la ocupación nazi esté dispuesto a permitir la instalación en su suelo de una Fundación, que tiene como objetivo principal la exaltación del dictador. Aconsejamos al general Chicharro Ortega que emigre a los Emiratos Árabes Unidos, a Qatar o a Arabia Saudí, países todos ellos conocidos por sus instituciones democráticas. En cuanto a Ortega Smith le aconsejamos que vuelva a la escuela a estudiar Historia de España.




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