El fin del estado de alarma en junio fue un error

Jesús Pichel||

Profesor de Filosofía||

https://alomosdeunapantera.blogspot.com

El Estado de Alarma general que se estableció el pasado 14 de marzo decayó el 21 de junio después de seis prórrogas de 15 días aprobadas por el Congreso de los Diputados (y Diputadas). 126 días después, el Gobierno activa un nuevo Estado de Alarma general, aunque con contenidos y características distintos a aquel, que ahora gestionarán directamente las Comunidades Autónomas.

 

 

Decayó aquel al menos por cuatro motivos —que no razones: uno, por las prisas de las Comunidades Autónomas por recuperar todas sus competencias, bien porque pensaran de buena fe que podían actuar mejor que el Gobierno, bien por temor a perder su cuota de poder; otro, por la estrategia política de buena parte de la oposición para desgastar al Gobierno acusándole de autoritarismo e ineficacia y amenazando con no aprobar nuevas prórrogas; el tercero, por el temor del gobierno a que efectivamente el Congreso rechazase una nueva prórroga; y el cuarto, no menor, por el intento de salvar al menos el turismo nacional durante el verano que se iniciaba y las prisas por relanzar la economía —y evitar en lo posible el enorme gasto de los ERTE .

Hoy sabemos que aquel Estado de Alarma debió continuar y que todo aquello fue un error: las Comunidades Autónomas no han gestionado mejor que el Gobierno, por mucho que sigan culpándole de lo que ha sido y es su propia ineficacia, y han sido las propias Comunidades quienes han pedido que se declarara el nuevo Estado de Alarma; la estrategia de desgaste evidentemente ha fallado: el Gobierno sigue siendo Gobierno y, según las encuestas, no pierde apoyos; el Gobierno ha tenido que decretar un nuevo Estado de Alarma, pidiendo de antemano que se prorrogue seis meses; y el verano algo salvó al turismo, sí, y volvió cierta actividad económica, pero a costa de seguir expandiendo el virus por playas, fiestas y reuniones públicas y privadas.

Mientras en Francia, en Italia, en Bélgica, en Alemania, etc. se están decretando fuertes restricciones, con una incidencia de casos menor —en el caso de Alemania, mucho menor— que en España, aquí se propone un Estado de Alarma largo en el tiempo, pero leve, demasiado leve, en medidas de contención del virus: mientras París vuelve al confinamiento en las casas, Madrid se cierra unos pocos días para que no nos vayamos de puente. 

Se han aprobado los seis meses de prórroga —con el voto en contra de la ultraderecha y la abstención del PP— con la queja de casi todos por la larga duración, pero no por la blandura de sus medidas. Sea como sea, me temo que seguiremos oyendo a las partes escurrir el bulto culpando a otros de los errores propios mientras el común de los mortales, nunca mejor dicho, seguiremos expuestos al contagio y a sus consecuencias.



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