
90 Aniversario de la proclamación de la II República en España
La República brindaba una ocasión perfecta para acometer en nuestro país las transformaciones necesarias que lo hubieran equiparado con las ocurridas en Europa tras la I Guerra Mundial; es decir, la sustitución de gran parte de las monarquías e imperios por gobiernos democráticos estructurados en torno a un sistema del que ya formaban parte las fuerzas obreras, unas fuerzas que se sentían por fin, tras la experiencia de la Comuna parisina, agentes activos de la nueva sociedad emergente.
Si en los diversos países de nuestro entorno esta evolución marcó su devenir posterior, consolidado tras su triunfo sobre el fascismo al terminar la II Guerra Mundial, en el nuestro tal proceso fue inverso; quedó frustrado por la acción de los elementos más reaccionarios (ejército, iglesia católica y organizaciones fascistas) propiciando una cruenta guerra y una posterior dictadura militar de cuatro décadas de régimen represor, criminal, autoritario, y tiránico.
La guerra española no fue consecuencia del mejor o peor desarrollo del sistema democrático republicano, sino del fracaso de un intento de golpe de estado. La dictadura sí que es consecuencia de la guerra y de las imposiciones políticas, sociales y culturales de los vencedores. Este fue un binomio de crueles consecuencias para la mayoría de la población, cuya implicación política se vio cercenada, sus derechos violentados, y sus ideales perseguidos.
Reivindicar hoy la memoria de la II República no es otra cosa que apostar por la consolidación de una democracia avanzada y por la defensa del relato que sustenta nuestra historia y la de Europa. Su puesta en duda desde algunos presupuestos es negar la verdad de la historia de nuestro país, indispensable para avanzar en la profundización de la democracia.
Noventa años después de aquella esperanza, la democracia parlamentaria que nos otorgamos al aprobar una constitución democrática en 1978 requiere una apuesta por avanzar en aquellos valores que quedaron entonces incompletos, aquellos con que hemos de dotar de identidad a nuestro país; un país construido como una sociedad de base ciudadana, una patria en la que la implicación política viene del pasado para eliminar en el presente privilegios y desigualdades; un colectivo conocedor de su historia para consolidar un futuro de progreso igualitario y de continua mejora.
Madrid, 14 de abril de 2021.




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