La reforma laboral es marxista, según la CEOE

Jaime- Axel Ruiz Baudrihaye||

Abogado y escritor||

La CEOE nos tiene acostumbrados a cantinelas admonitorias y quejosas, pero ahora me he llevado la agradable sorpresa de ver que algunos miembros de la CEOE han leído a Marx. Saben al menos quién era porque, según la organización empresarial española la reforma laboral que proyecta el gobierno resulta que es marxista. La altísima cultura de nuestros empresarios le ha dado a Marx una fosforescencia inesperada y nos incita a leerlo o releerlo. Hemos tenido que esperar casi cincuenta años para que unos empresarios españoles nos den una lección de marxismo.

 

 

Pero leyendo “El Capital” no he encontrado ni rastro de esas enseñanzas de don Carlos que dicen han inspirado a Yolanda Díaz y su gabinete del Ministerio de Trabajo. Dada la inmensidad de la obra de Marx, quizás la receta se halle escondida en alguna de los millares de páginas de sus escritos. Se me ha escapado, reconozco que no soy un lector profundo pero me consuelo sabiendo que hasta Althusser, que nos dejó apabullados con Para leer El Capital, parece que reconoció al final de sus días que nunca lo había leído entero. Menos mal que el sabio Garamendi sí ha leído “El Capital” y sabe que Marx clamó contra los contratos temporales. 

No sé si la CEOE se refiere a que la reforma laboral intenta abolir la plusvalía, pone en manos de los obreros las empresas, nacionaliza hasta las ferreterías, o preconiza la lucha de clases. Quizá piensa que su articulado dimana directamente del materialismo dialéctico, el famoso Diamat de los exégetas soviéticos. De ahora en adelante, prestaremos una escrupulosa atención a los manifiestos y declaraciones de la CEOE porque podremos aprender todo aquello que ni Engels, ni Lenin, ni Gramsci ni Manuel Sacristán nos revelaron sobre el marxismo.

España es el país de la OCDE donde más se abusa de los contratos temporales y donde hay más desempleo entre los jóvenes. Somos el primero con un 55% de empleos temporales para los jóvenes, seguido de Portugal y Polonia. Como ha señalado CCOO, el 90% de los nuevos contratos de trabajo firmados este mes de junio son temporales. También es sabido que los despidos injustos afectan mayoritariamente a los trabajadores más vulnerables, no sindicados, jóvenes, inmigrantes y de empresas de la llamada gig economy. Eso lo dice The Economist, que no es marxista. Los países de norte tienden a proteger más al trabajador. 

En nuestro país abunda bastante el capitalismo de amiguetes a base de subvenciones, la opacidad es la regla, muchas grandes empresas discriminan a sus empleados por el sexo, el cambio climático y el medio ambiente les traen al fresco, la libre competencia es una fábula, las petroleras no sabemos dónde y cómo extraen su materia prima, tenemos una mala red digital debido al oligopolio de las operadoras, en fin, aquí hay un capitalismo bastante primario y sin control. Y ahora resulta que los empresarios se indignan porque se quiere poner un poco de orden. Poner orden es marxista.

Desde que Felipe González renunciara al marxismo, el PSOE ha sido muy dócil con el capital, no el de Marx, sino el español. El PSOE de S tiene ya muy poco, y ha tenido que venir la Ministro(a) de Trabajo a desbaratar la tibia socialdemocracia. Es la “bête à abattre” de nuestros capitalistas. No sé si la reforma es técnicamente correcta desde el punto de vista económico y jurídico, pero lo que sí sé es que de marxista no tiene nada.

En todo caso, propongo que la CEOE reedite “El Capital”, para que sus socios conozcan al menos las bases de lo que dijo Marx. También merecería ser estudiado algo más en el bachillerato, para evitar al menos, que se digan tonterías como las que ha dicho la CEOE. Tonterías, las precisas. Pero conque los empresarios leyeran un poco más a Adam Smith, a Keynes o a Galbraith, ya bastaría. Es cultura elemental. 

No sé si los empresarios españoles leen The Economist y el Financial Times. Estas publicaciones han mencionado ya la precariedad del empleo en España, la inseguridad y falta de perspectivas de los jóvenes trabajadores españoles, el problema de la vivienda (en manos de los especuladores inmobiliarios con la complicidad de los alcaldes). Son éstos, medios anglosajones que hablan de solidaridad, de clima, de desigualdad, de precariedad, de la pobreza, del Environmental Social Management (ESG), etcétera.

A tenor de lo que ha dicho Garamendi a los de la CEOE el Financial Times y The Economist les deben parecer subversivos, es más, quizás marxistas, sobre todo los columnistas Martin Wolf, Martin Sandbu o Gillian Tett.



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