Marcos Cioni.
En estas elecciones donde tanto se está hablando del golpe de Estado que supone una ley electoral blindada por el PSOE y el Partido Popular para salvaguardar su alternancia única en el poder, resulta realmente interesante escuchar las propuestas de los partidos minoritarios, pues permiten comprender qué hermosa sería una democracia plural, en la que una amplia variedad de opiniones y propuestas enriqueciesen el debate parlamentario. Con esta idea marcho a conocer a Miguel Urbán, cabeza de lista en Madrid por Anticapitalistas, para conocer sobre todo sus propuestas políticas, pues lo demás son chafardeos que me importan aún menos que el noble arte de emparejar calcetines.
Quedamos por la mañana en La Marabunta, una librería-café del barrio madrileño de Lavapiés que invita a la reflexión y la charla amigable. Llego tarde y descubro que ya conocía a Miguel por haber coincidido en la asamblea popular de Arganzuela. Es un joven enérgico, convencido, de ojos lúcidos, que comparte entusiasmado sus inquietudes políticas. Hablamos del 15-M, nos fumamos un cigarrillo y comenzamos a charlar sobre el programa de Anticapitalistas.
Uno de los puntos de vuestro programa que más está sonando está relacionado con el problema de la vivienda y la dación en pago…
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©Germán Gallego.El problema no es solo la dación en pago. Hay un primer problema y es cómo ha funcionado hasta ahora el sistema hipotecario español.
A diferencia de otros países, la hipoteca no se planteaba en torno a la casa, sino que era un préstamo de carácter personal, por lo que sigues debiéndole dinero al banco aunque se quede con tu casa. Esto es una barbaridad.
Sin embargo, nosotros no nos quedamos ahí. También hablamos de la posibilidad de crear un alquiler social universal con las viviendas tanto las del Estado, como las que han sido expropiadas por los bancos. Se calcula que, según se vaya agravando la crisis, podemos llegar a un millón de viviendas en riesgo de ser desahuciadas y eso son, cuanto menos, de dos a tres millones de personas sin casa donde vivir.
Creemos que el mercado inmobiliario en el Estado español es una locura. Antes de que empezara a crisis, según datos del 2007 que no se han renovado, teníamos tres millones de casas vacías; unas 250.000, solo en el municipio de Madrid y unas 350.000 en el conjunto de la Comunidad. ¿Con estos números es justo que haya personas sin techo bajo el que cobijarse?
También parece muy interesante otra propuesta del programa de Anticapitalistas: la nacionalización de los bancos.
Sí y no debemos asustarnos cuando hablamos de nacionalizar bancos, pues es algo que entra dentro de la propia lógica del mercado liberal. Es aplicar el mismo razonamiento que ellos han empleado, sin ir más lejos, con nuestras casas. Valga como ejemplo la CAM, una de las entidades crediticias que más desahucios está provocando. A finales del verano, entre tantas otras, se quedó con la vivienda de una familia en Pueblo Nuevo cuyo desalojo no pudimos parar y, dos días después, el Estado le dio miles y miles de euros para que no quebrase. ¿Por qué la CAM se ha quedado con la casa de esa familia, que tenía a todos sus miembros en paro, y nosotros no nos hemos quedado con la caja? ¿Por qué debemos rescatarlos de sus propios errores a cambio de nada?
Es decir, dentro de su propia lógica de saldar deudas con propiedades, nacionalizar bancos suena razonable; sin embargo, nosotros vamos más allá de ese razonamiento y planteamos que, para salir de la crisis, el Estado debe disponer de sus propios bancos, pues la historia nos demuestra que las recetas neoliberales del FMI no sirven para nada… Bueno, sirven para mejorar al poder financiero o a los grandes terratenientes y empresarios, pero no ayudan nada a la clase trabajadora. ¿O es que las medidas de Médem en Argentina o el caracazo en Venezuela sirvieron para algo? ¿Acaso las medidas que se están aplicando en Grecia, Irlanda, Portugal o España nos han dejado mejor que hace tres años? No.
Hablas de reformas y otras medidas para salir de la crisis y en vuestro programa se menciona también la necesidad de implementar una reforma fiscal progresiva.
Sí, si vemos como funciona la recaudación de impuestos en este país, comprendemos por qué van así las cosas, y lo mismo para el caso de Irlanda, Grecia o Islandia.
El error que quieren hacernos creer es que tenemos que gastar menos para salir de la crisis; sin embargo, no hablan de ingresar más y de hacerlo aumentando los impuestos de los que más tienen, de las grandes propiedades, de las rentas más altas: quien más tiene, debe pagar más. No es justo que durante los años de bonanza, de especulación inmobiliaria, en los años en que esta economía se basaba en el ladrillo y la playa, los beneficios fueran privados y ahora, que vienen mal dadas, las pérdidas sean públicas y las paguemos entre todas y todos mientras las grandes fortunas siguen defraudando al fisco. Eso no puede ser.
Hablando de ladrones, en vuestro programa mencionáis a la SGAE…
Bueno, si tuviéramos que hablar de los piratas y corsarios del siglo XXI, la SGAE estaría en el top ten. Es una empresa privada cuyos dirigentes están siendo juzgados, que se ha lucrado con la extorsión a la ciudadanía y obstaculizando el libre acceso al conocimiento y el pensamiento. Y esto ha sido permitido por todos los gobiernos de este país. ¡Pero si hasta querían pedirle derechos a un pueblo por representar una obra de Lope de Vega a la que un autor moderno había puesto tres comas! Por no hablar de las peluquerías a las que quieren cobrar por poner la radio… o el dinero que reclamaban en el País Valensià a las cofradías de Moros y Cristianos.
El conocimiento crece porque es libre, si está encorsetado muere estrangulado. La ciencia avanza porque se aprende de los propios errores, porque se puede acceder al cien por cien de la información. Y lo mismo sucede con la creación artística, musical o literaria.
Se está avanzando tanto en el conocimiento científico y la cultura gracias a la red y esto los tiene descolocados, porque no saben de dónde obtener ganancias. Internet es un gran foro que quieren mercantilizar con la excusa de los derechos de autor y el software privado.
El programa de Anticapitalistas incluye numerosos temas que me gustaría abordar, como la derogación de la Ley de Extranjería, el cierre de las nucleares, la soberanía alimentaria, la anulación de la deuda externa de los países empobrecidos del Sur o el desarrollo de las reivindicaciones específicas del movimiento feminista y gay-lésbico… Pero hay un punto en particular que os diferencia de muchos partidos: pedís la desprofesionalización de la política. ¿Eso es posible?
Sí. Es un tema que tiene muchas variantes y que está relacionado con algunas reivindicaciones del 15-M.
La palabra política está muy desprestigiada, al igual que sucede con el término izquierda. Nos han robado las palabras y tenemos que recuperarlas con hechos. La izquierda siempre ha sido un ejemplo. No pueden decir que todos los políticos son iguales, porque no lo son. Y no lo son tanto por lo que dicen, como por lo que hacen.
La política no es una profesión, es un deber, una pasión, y la hacemos todas y todos y a nadie le pagan por ello. Sí por ir al Parlamento, sí por liberarse en un partido, pero no por hacer política, porque todas las personas que acudimos a las asambleas estamos haciendo política y nadie nos paga por estar en ellas.
Yo no estoy en contra de que a un parlamentario le puedan pagar, yo estoy en contra de que alguien viva de la profesión de político, de que alguien lleve doce años en ese trabajo… hay que limitar los mandatos. Si estás en el Parlamento, claro está, no puedes venir aquí a tirar cañas o vender libros, pero estás un tiempo en el Parlamento y te vuelves a trabajar de camarero o librero.
Y hay ejemplos de políticos desprofesionalizados, como Olivier Besancenot, el que fue portavoz de anticapitalistas en Francia, una de las personas más célebres del país, y no era liberado. Era cartero y siguió trabajando de cartero. Y lo mismo ocurre, por poner otro ejemplo, con las Juntas de Buen Gobierno en Chiapas, donde los cargos tienen que seguir trabajando su milpa, por lo que todo el mundo quiere dejar de ser autoridad cuanto antes para normalizar su vida laboral y asamblearia.
Además, cuanto más tiempo estás viviendo de la política, más dificultades encuentras para volver al mercado laboral… Y, por supuesto, pierdes el contacto con la realidad, lo que es perjudicial para uno mismo y para las ideas que representas…, por lo que al final te copta el sistema, te secuestran las instituciones y esto es un problema; bueno, lo es si eres un político de izquierdas, para la derecha no hay un dilema moral ni tienen que demostrar nada a nadie.
Y ¿lleváis estas premisas a la práctica dentro de Anticapitalistas?
Sí, claro, hay que organizar la estructura del partido como te gustaría que fuera la sociedad… Hay que volver a los orígenes, potenciar la dignidad y el respeto dentro de la organización; por eso mantenemos una estructura de cargos rotativos que pueden ser revocados en cualquier momento.
Nosotras y nosotros estamos en contra de la delegación actual, en la que parece como si te dieran una bula para hacer lo que quieras durante todo el tiempo que se te antoje. Y esto no es así. Si te equivocas, tienes que pasar por el matiz de la asamblea, dar un paso hacia atrás y que otras personas den uno adelante.
A mí nunca me han pagado por hacer política y ahora mismo estoy con un ERE, trabajo en dos sitios para salir adelante y, aún así, le dedico todo el tiempo que puedo a la política porque me lo creo y porque creo que es necesario no cobrar por ello.
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Seguimos charlando un rato más, aunque ya no de las elecciones, sino de Izquierda Anticapitalista, uno de los colectivos que integran la candidatura de Anticapitalistas, y de cómo se organizan mediante asambleas horizontales. Al terminar no me quedan dudas sobre lo que nos estamos perdiendo con el sistema bipartidista que padecemos: ¡pero qué formidable sería esta democracia si pudiéramos disfrutar de una verdadera pluralidad de opiniones y propuestas!
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La coherencia en estas elecciones tiene un nombre: Anticapitalistas. Ya tienen mi voto
Hacia mucho tiempo, muchos años, que no veía algo tan claro y coherente, este es el discurso que nunca debimos perder en la izquierda. Congratulaciones señor Urban y Anti Capitalistas. A por todas
Un partido que lucha en la calle y que entiende que toda transformación social se da desde los movimientos, desde la lucha. Un partido que piensa más allá del 20N, porque el cambio lo hacen las masas y no ir a votar. Porque la lucha es larga y sólo acaba de empezar… no tiraré mi voto:
Yo votaré a Anticapitalistas.