
César Jara||
Periodista||
Hace unos días, estuve visitando la bella e histórica ciudad de Zamora, y al llegar a las puertas de su singular catedral me encontré con un letrero que avisaba de que, para visitarla, había que reservar turno previamente, pagando doce euros por hacerlo.
En ningún caso, dicho letrero decía nada de qué día de la semana la visita era gratuita, tal como manda la vigente legislación se debe ofrecer en cualquier monumento histórico artístico, sea éste privado o público.
Mi indignación fue enorme y decidí escribir al respecto, pues no es la primera vez que me sucede lo mismo al querer visitar una catedral, colegiata o monasterio de la iglesia católica española.
Que jeta tienen los obispos y arzobispos en este país; el Estado les entrega cada año más de 11.000 millones de euros para que sigan viviendo del erario público mayormente, cosa que no sucede ni debe suceder en un otros estados democráticos europeos o del mundo.
Pero, además, sus edificios, sean o no para el culto, no pagan impuestos de ninguna clase y encima, en el caso del patrimonio cultural, recaudan una gran suma por las visitas turísticas, eso sí, si hay que repararlos y mantenerlos, sale fundamentalmente el coste del erario público también, bien del Estado o de las comunidades autónomas.
¡Un negocio católico redondo y multimillonario!
Y eso que su fundador, Jesús de Natzaret, dijo que su reino no era de este mundo y que había que ser muy espiritual, se nota que sus discípulos no le entendieron bien, aunque en las iglesias evangélicas son sus propios fieles quienes las mantienen.
Lo grave es que las autoridades competentes, este gobierno en funciones a nivel estatal, del PSOE, o los distintos gobiernos autónomos, lo permiten sin decir ni pío y consienten este latrocinio año tras año, sin hacer nada para que se respete la ley, salvo alguna excepción que he encontrado en ciudades como Albacete, donde sí hay visita gratuita el sábado.
¡Qué largo y cabreante se me sigue haciendo el nacionalcatolicismo franquista!
Y, mientras, un montón de alcaldes y concejales de la supuesta izquierda sigue desfilando como autoridad, junto a policías y militares, en las procesiones de las ciudades españolas, sin respetar los elementales principios de un estado democrático y laico.
Asco me da…



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