
César Jara||
Periodista||
El Parlamento Europeo, ese enorme ente burocrático, tan caro al bolsillo de los contribuyentes como casi inútil a los mismos, aprobó hace unos días una moción, que, pretendiendo enmendar la verdad histórica, pone al mismo nivel totalitario el nazifascismo con el comunismo.
Nada nuevo bajo el sol en la cruzada permanente neoliberal y reaccionaria que recorre gran parte de estados europeos, de la mano del imperio yanqui y su brazo armado, la OTAN.
Lo que me llama la atención y me produce ira no es el voto a favor de esa moción desde las filas de los eurodiputados socialdemócratas, salvo alguno e incluyendo en bloque al PSOE, sino la tibieza de ciertos eurodiputados españoles de Unidas Podemos, en concreto, del sector Anticapitalistas de Podemos, postrotskistas, que se ausentaron o votaron abstención, que es una cobarde manera de no oponerse con firmeza ante tal vileza histórica y política.
Confirma este hecho, junto al silencio clamoroso al respecto de las cúpulas de Podemos e Izquierda Unida, la deriva ideológica de esa colla de pijiprogres, disfrazados de izquierda acomodada al sistema y que renuncia a diario de cualquier principio ético e ideológico para hacer pura política tactista, sin cuestionar nada: ni monarquía corrupta, ni OTAN, ni banca, ni iglesia católica, ni FMI ni nada de nada de las estructuras del régimen actual español.
Estos pijiprogres que aspiran a ser la nueva socialdemocracia y que ya renunciaron a asaltar los cielos vieven bien, tienen la nevera llena y llegan a fin de mes de forma cómoda, en sus direcciones apenas se ve un solo líder obrero, campesino, pensionista o pobre paria de la tierra.
Los postmodernos que reniegan del marxismo para ser más agradables al gran capital del IBEX 35 y los grandes bancos, los amos del país.
¡Qué poca vergüenza tienen! No cuenten con mi voto. Me voy a Portugal…




Aparte de sembrar cizaña en la izquierda, ¿qué han hecho los cien mil hijos de padre desconocido del 15-M? ¿Con qué intención se contituyeron? ¿Por qué hay tanta desunión entre ellos, si todos vienen del mismo programa? ¿A quién beneficia esta sicuación? Algo huele a podrido, y no en Dinamarca precisamente.