María Rosa de Madariaga||
Historiadora||
Paul Preston (Liverpool, 1946) es uno de los primeros hispanistas a nivel mundial. Fue profesor de Historia en diversas universidades, entre las que cabe mencionar el Queen Mary College, de la Universidad de Londres, donde obtuvo en 1985 la cátedra de Historia Contemporánea. Hoy, ocupa la cátedra Príncipe de Asturias de Historia Contemporánea Española de la London School of Economic and Political Sciences.
Paul Preston es autor de numerosas obras, entre las que podemos destacar Franco, ya un clásico, El final de la guerra. La última puñalada a la República, El holocausto español, y el último, aparecido en 2019, Un pueblo traicionado. Como gran especialista en la Historia de España del siglo XX, ha participado en decenas de documentales y programas de televisión sobre la guerra civil, el franquismo y la Transición.
Además de gran especialista en la Historia Contemporánea de España, es un lúcido analista político de la actualidad, tanto en la radio y la televisión del Reino Unido y de España como en numerosos periódicos y revistas. Está en posesión de numerosas condecoraciones, entre otras la Encomienda de la Orden del Mérito Civil, que le fue otorgada en 1986, y de la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica, que recibió en 2007.
Conocí a Paul Preston en 1989, en el seminario que dirigía entonces en el Centre for Contemporary Spanish Studies, de la Universidad de Londres, al que asistí durante seis meses, tras solicitar una excedencia en la UNESCO de París, donde trabajaba en aquellos años. Desde entonces, me une a él una gran amistad. Por eso, fue para mí un placer hacerle esta entrevista, después de la que ya le hice en 2016 para el suplemento en papel de Crónica Popular titulado Es la hora de la III República. En esta ocasión, mi conversación con Paul Preston se centra, sobre todo, en su último libro Un pueblo traicionado. España de 1874 a nuestros días: corrupción, incompetencia política y división social (Debate, 2019), aunque algunas preguntas van más allá de ese periodo.
Paul, tu último libro, Un pueblo traicionado, lleva como subtítulo España de 1874 a nuestros días: corrupción, incompetencia política y división social, lo que define, resumidos, los tres rasgos distintivos de ese periodo. Quisiera preguntarte ¿Qué entiendes por pueblo? ¿Las clases populares o la gente en general frente a la clase política?
Al hacer este libro estaba pensando en la gran masa excluida de las decisiones importantes, políticas, sociales y económicas, que afectaban a sus vidas. Hasta 1923, fue excluida por la corrupción electoral, de 1923 a 1931 y de 1939 a 1975 por dos dictaduras y, con las excepciones de 1931-1939 y los primeros años de la democracia, engañada por los medios de comunicación.
A lo largo de libro pareces indicar que los tres rasgos distintivos que han caracterizado la historia de España desde la Restauración, es decir, la corrupción, la incompetencia política y la división social, son los principales causantes del atraso de España durante décadas. Si esas características persisten hoy, ¿Cómo explicar el evidente progreso actual de España? ¿Crees que este ha sido posible a pesar de estas lacras?
Contestando en términos sencillos, diría que sí, que hoy esas características persisten, pero que ha habido progreso a pesar de ellas, sobre todo durante el primer bienio de la República y los primero años de gobierno socialista en los años ochenta.
Atribuyes a estas lacras la ruptura de la cohesión social que se ha traducido en el uso de la violencia, por parte de las autoridades, de un lado, y, de otro, de las masas populares como respuesta a las injusticias y desigualdades sociales y la represión. ¿Crees que la violencia es una de las características de la historia de España en este periodo? ¿No lo es ya desde antes? ¿No crees que la violencia no es exclusiva de España y que también se da en otras latitudes cuando las injusticias y desigualdades son flagrantes? Recordemos la Revolución Inglesa de 1640 en la que le cortaron la cabeza al rey Carlos I en 1649 o la Revolución Francesa de 1789.
Claro que creo que la violencia es una de las características de la historia de España en este periodo. Tengo renuencia a enjuiciar los períodos anteriores porque no soy especialista. De todas formas, diría que empieza a ser un problema con la llegada de la sociedad de masas, de la industrialización y de la llegada de ideologías que persuadían a las masas deprimidas que tenían el derecho de protestar. Fue entonces cuando las derechas imponían su voluntad con su violencia. Esta, por supuesto, no es una condición exclusiva a España pero tampoco es universal. Había otros países donde la derecha tenía la inteligencia de aceptar que, cediendo un poco, podrían evitar grandes conflictos.
¿Hasta qué punto muchos de los tópicos sobre el carácter nacional de los españoles son eso, tópicos, o responden a una realidad? ¿No crees que los españoles mismos hemos contribuido a alimentar esos tópicos?
No creo en los tópicos sobre el carácter nacional de los españoles y de nadie. Precisamente, en la primera parte del libro, intento desmontar esos tópicos. En cambio, sí que creo en los procesos culturales y educativos a través de los cuales se vayan formando maneras de actuar. Esto se puede ver en los cambios brutales que ha habido en la manera de pensar de los británicos en cuanto a la solidaridad social gracias a Margaret Thatcher y, más recientemente, con el Brexit.
¿Crees que el alzamiento franquista de 1936 contra el régimen legítimamente establecido de la República fue la culminación de la violencia represiva del Ejército desde el siglo XIX?
El golpe de Estado de julio de 1936 tiene muchos elementos. Evidentemente, no podría haber habido un golpe si los militares no hubieran arrogado a sí mismos el derecho de decidir el destino del país e imponer sus ideas a través de la violencia. Habiendo dicho esto, no hay que olvidar que ellos no eran más que el brazo armado, la guardia pretoriana, de otros grupos sociales y económicos, la trama civil del golpe con su dominio de los medios de comunicación.
¿Y la Iglesia? ¿Qué papel desempeñó en la “alienación” de las clases populares? ¿No fueron los diferentes gobiernos cómplices suyos al firmar con el Vaticano concordatos que daban a la Iglesia un poder omnímodo, incluido el último de 1979?
El problema aquí es que los tentáculos del Vaticano eran más poderosos que cualquier gobierno. Esto se veía con la República. Sus reformas dirigidas a limitar el poder de la Iglesia tropezaban con lo fácil que fue para los medios católicos manipular a los fieles.
¿Crees que el franquismo o el nacionalcatolicismo es una trasposición o un trasunto de la alianza entre “el Sable y el Altar”, que tantos males nos trajo y tanto contribuyó a nuestro retraso?
El franquismo, en mi opinión, fue mucho más. Hizo lo que hizo en los intereses no solamente de la Iglesia y los militares, sino también de los latifundistas, de los industriales, de los banqueros y del enriquecimiento individual de Franco, su familia y sus ministros.
En tu opinión, el caciquismo de la España de los dos partidos turnantes, propio de la Restauración, ¿se perpetuó en la España de las Autonomías, con las redes clientelares de los dos grandes partidos el PP y el PSOE?
No lo sé. Es algo que puedo vislumbrar en el PP y en CiU pero menos en el PSOE.
De otro lado, ¿Crees que la aparición de nuevos partidos, como Podemos en la izquierda radical, Ciudadanos en el centro derecha, y Vox en la ultraderecha podrían transformar el mapa político español, y terminar con el monopolio de los dos partidos “turnantes” y de sus redes clientelares regionales? ¿O crees, por el contrario, que servirá para que los nuevos partidos creen sus propias redes clientelares por todo el territorio español?
No soy futurólogo. Bastantes errores hago al intentar interpretar el pasado. ¿Cómo vamos a poder saber lo que saldrá en el mundo post-Covid?
¿No te parece que el discurso facilón del populismo predomina hoy en todos los partidos políticos en España, no solo en la izquierda radical o en la ultraderecha, sino en la izquierda y derecha tradicionales como el PSOE y el PP? ¿No representa este populismo de corte peronista un peligro para la democracia?
No sé porque no vivo en España y mi preocupación constante es seguir los estragos causados por el populismo de la derecha en el Reino Unido.
¿Qué significado das al famoso slogan de la “reconciliación nacional”, esgrimido sobre todo desde los años cincuenta del pasado siglo por el Partido Comunista de España? ¿Qué fue para ti un reencuentro entre los hijos de los vencedores y los hijos de los vencidos como el que se produjo en el movimiento universitario de 1956, o un “hay que olvidar y pasar página”?
Creo que el eslogan aquel, y todo el trabajo de gente como Semprún, Claudín y Pradera, fue un intento por parte de Carrillo de buscar una salida de la dictadura franquista aprovechando los cambios sociales que venían con el desarrollo económico. Como hemos visto por los movimientos de recuperación de la memoria, el olvido nunca fue una opción realista a corto o medio plazo.
¿Qué piensas de la Ley de Memoria Histórica de Rodríguez Zapatero, que era necesaria para “cerrar heridas” frente al discurso de la derecha, o que contribuye, por el contrario, a “abrir heridas”?
Fue absolutamente necesario como primer paso hacia la ‘closure’ pero fue demasiado poco aunque hay que reconocer que la reacción de la derecha subrayaba su necesidad.
¿Qué piensas de la Plataforma impulsada por diversas asociaciones memorialistas por la creación de una “Comisión de la verdad sobre los crímenes del franquismo”?
En principio es una buena idea pero, viendo la existencia de las redes de ultra derecha y franquistas, creo que sus posibilidades de éxito serían limitadas. Veamos lo que pasó al intento de Garzón. Creo que es algo que sería más eficaz dejar a los historiadores como Francisco Espinosa Maestre, Francisco Moreno y los fantásticos investigadores locales cuyos trabajos tanto me ayudaron cuando hacía mi libro El holocausto español.
¿Crees que el encaje territorial es hoy el principal problema de España? ¿Te parece posible recuperar hoy una idea de España, ya proclamada por el liberalismo del siglo XIX y que recoge la constitución de 1931 de un “Estado integral”, es decir, de la unidad de España, no como concepto metafísico abstracto, sino como un Estado integrado por diversas regiones con sus especificidades lingüísticas o culturales, y por los ciudadanos de esas regiones que creen en los valores de la libertad, la justicia, la igualdad y la solidaridad?
No sé si es el principal problema. Desde luego, es una de las principales causas de la polarización política. Yo optaría por una solución de federalismo asimétrico. Desgraciadamente, el acúmulo de odios provocados por la manipulación del tema por los extremista, o sean centralistas o independentistas, dificulta por no decir imposibilita la necesaria reforma de la Constitución.
Principales libros de Paul Preston
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La Guerra Civil española. Reacción, revolución y venganza (A concise history of the Spanish Civil War) (1978).
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Franco: Caudillo de España (Franco: A biography) (1993).
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España y las grandes potencias en el siglo XX.
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Franco y La política de la venganza: el fascismo y el militarismo en la España del siglo XX.
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La política de la venganza: el fascismo y el militarismo en la España del siglo XX (1997).
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Las tres Españas del 36 (1998).
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La Guerra Civil (2000).
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Palomas de guerra. Cinco mujeres marcadas por el conflicto bélico (Doves of war) (2001).
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La destrucción de la democracia en España (2001).
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Juan Carlos: el Rey de un pueblo (2003).
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El triunfo de la democracia en España.
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Idealistas bajo las balas. Corresponsales extranjeros en la guerra de España (We saw Spain die) (2007).
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El gran manipulador. La mentira cotidiana de Franco (2008).
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El holocausto español. Odio y exterminio en la guerra civil y después (The Spanish holocaust). Debate. 2011.
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La muerte de Guernica. Debate. 2012.
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El zorro rojo: La vida de Santiago Carrillo. Debate. 2013.
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El final de la guerra. Debate. 2014.
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Un pueblo traicionado. España de 1874 a nuestros días. Corrupción, incompetencia política y división social. Barcelona: Debate, 2019.




¿Federalismo asimétrico? Paul. Y que es lo que tenemos en España
¿autonomismo asimétrico?
¿Confederalismo asimétrico?
La asimetría es garante de la desigualdad.
María Rosa, excelente entrevista con un referente de la historia como el profesor Paul Preston.
Ha sido una alegría poderla leerla. Adelante con este tipo de artículos tan interesantes. Saludos