Rafael Fraguas||
Periodista y doctor en Sociología por la UCM||
Francisco Frutos Gras, secretario general del PCE de 1998 a 2009, murió a media tarde de ayer, 26 de julio, en Madrid víctima de un cáncer de pulmón, a la edad de 80 años. El comunismo en España pierde con él uno de sus principales dirigentes, conocido por la entereza de ideas y su apego a la la claridad en la exposición de sus juicios.
Había nacido en Calella, en la provincia de Barcelona, el 6 de septiembre de 1939 en el seno de una familia campesina. Desarrolló la primera etapa de su vida laboral en el campo. A los 25 años se empleó como obrero textil en la fábrica Safa, de Blanes. Allí participó en la creación del sindicato, entonces clandestino, Comisiones Obreras, de cuya dirección en Cataluña formaría parte hasta el año de 1980. Previamente, en 1963, había ingresado en el entonces clandestino Partit Socialista Unificat de Catalunya (PSUC) por el que, tras su legalización, fue elegido diputado al Parlament catalán en las primeras elecciones democráticas. En 1981 sería elegido secretario general del PSUC.
Bajo el franquismo, fue detenido por la policía política franquista y encarcelado en varias ocasiones por su militancia clandestina. La primera vez, en 1970, tras la huelga en protesta por la muerte de tres obreros de la construcción de Granada el 21 de julio de aquel año, lo cual le acarreó permanecer en la prisión de Gerona dos meses; sufrió un segundo encarcelamiento, en 1971, tras la detención de los 113 participantes en una reunión de la Asamblea de Cataluña, en la que representaba al sindicato Comisiones Obreras. Estuvo preso en la Cárcel Modelo de Barcelona.
Su defensa del leninismo en el IX Congreso del PCE, celebrado en 1978, destacó en el debate ideológico surgido en aquel período de la Transición frente al propósito de erradicarlo del sustrato ideológico del Partido Comunista de España. En 1998 sería elegido Secretario General del PCE, cargo en el que permaneció hasta 2009, años en los que dedicó una atención especial, directamente protagonizada por él, a las relaciones internacionales con los partidos comunistas, principalmente europeos.
A lo largo de la década comprendida entre 1993 y 2003, fue elegido diputado en el Congreso en representación de Izquierda Unida (IU). Sustituyó a Julio Anguita como coordinador general de la coalición y en las elecciones generales de 2000, fue candidato de Izquierda Unida a la presidencia del Gobierno.
Ha sido autor de dos libros “El comunismo contado con sencillez”, publicado en 2003 y el primer tomo de “Diez años de mirada política (2009-2018)”, que presentó en el Club de Amigos de la Unesco de Madrid el pasado mes de diciembre y en el que recogía 379 artículos publicados en su blog personal y luego reproducidos en el semanario digital Crónica Popular. Igualmente, escribió numerosos artículos para el medio digital La República.
En sus escritos, Francisco Frutos analizó en profundidad la situación política española, acentuando sus denuncias contra el secesionismo catalán, que consideraba como coartada empleada por la extrema derecha para impugnar las conquistas constitucionales y estatalmente unitarias de la Transición y participó, de manera muy activa y fogosa, en la gran manifestación anti-independentista celebrada en Barcelona el 29 de octubre de 2017, organizada por Sociedad Civil Catalana. Del mismo modo, desarrolló una intensa actividad de denuncia antibelicista sobre distintos conflictos internacionales, frente a los que se pronunció desde la Plataforma contra las Guerras de la que formó parte integrante.
A lo largo de la pasada década, criticó abiertamente lo que interpretaba como “deriva ideológica y política seguida por la actual dirección del PCE y de la coalición IU”, que calificaba de “populista y sesgada de radicalismo postmodernista”; asimismo, cuestionó de manera frontal su alianza política y orgánica con Podemos. Últimamente, Francisco Frutos, en su condición de ex secretario General del PCE, apeló a organizar una amplia alternativa política basada en los principios del marxismo, “para dar así respuesta a las necesidades populares en los tiempos presentes y contribuir al avance del socialismo”, según sus palabras.




Muy buen recuerdo. Francisco Frutos merecía haber sido más publicado, en los medios de gran difusión. Pero, claro, no era políticamente correcto. Como toda persona íntegra y coherente (con sus errores, que él reconoció), era incómodo.