Lidia Falcón O´Neill||
Abogada y escritora||
Margarita Robles, nuestra ilustre Ministra de Defensa, socialista y feminista, ha conmemorado los cien años de la Legión española en un acto emotivo plagado de elogios hacia la heroicidad, el sacrificio y la abnegación de sus miembros y exaltado los beneficios que han aportado a España. Este acto es uno más que forma parte de la basura ideológica con que el PSOE está tergiversando y ensuciando nuestra desgraciada historia, para seguir engañando a sus votantes.
Entre las fuerzas represivas militarizadas que el pueblo español ha sufrido durante los dos últimos siglos: el Ejército, la Guardia Civil y la Legión, este último cuerpo es el que ha sumado más casos de violencia contra la población civil, de violaciones, de torturas y asesinatos indiscriminados que han quedado siempre impunes.
En el día de hoy, varias generaciones de españoles y españolas ignoran la verdadera historia su país. Adoctrinados en la escuela, por los medios de comunicación y por la mayoría de los partidos políticos, se ha instalado en la conciencia social el relato que los arquitectos de la Constitución de 1978 tenían que imponer para legitimar la monarquía que nos roba y nos oprime desde hace más de dos siglos.
La Legión acumula tal cantidad de actos vandálicos y atroces en el curso de su breve recorrido, que debía haber sido disuelta, por decencia democrática, cuando comenzó la Transición.
Fue creada por uno de los criminales más distinguidos del que sería el Ejército Franquista, José Millán-Astray, el famoso autor de la frase, ”¡muera la inteligencia!” con que le respondió a Miguel Unamuno en la Universidad de Salamanca cuando éste le espetó “venceréis pero no convenceréis”, después de conocer los asesinatos de varios profesores universitarios amigos suyos que había cometido el ejército franquista.
La Legión o Tercio de Extranjeros, como se denominó en su origen, fue creada por el entonces comandante de Infantería José Millán-Astray. Las derrotas que iba sumando el Ejército español en las guerras coloniales del norte de África, en la sublevación del Rif, comandada por el rebelde Ahb-del-Krin, provocaba además disturbios en España. Un ejército del pueblo que no deseaba ser enviado a matar a otros muchachos como ellos que vivían a miles de kilómetros de la Península, para mantener el dominio colonial defendido por los capitales españoles y los partidos políticos de la derecha imperialista. Millán-Astray llegó a la conclusión de que España necesitaba un cuerpo de soldados profesionales, no de reemplazo, en definitiva mercenarios, lo más agresivos y sanguinarios, equiparables a los de la Legión extranjera francesa que ya era famosa por su crueldad.
La Legión fue creada mediante el Real Decreto del 28 de enero de 1920 por el ministro de la Guerra José Villalba Riquelme, con el nombre de «Tercio de Extranjeros». El objetivo era hacer frente, como ya había hecho Francia, a la dureza de los combates en la Guerra del Rif (Marruecos), para los que no estaban preparadas las tropas de reemplazo, así como reducir el clamor popular por las bajas recibidas.
La sublevación popular se desencadenó cuando en 1921 en las poblaciones de Annual y Monte Arruitz el ejército español fue derrotado de forma humillante por las tropas de Ahb-del-Krin, con el resultado de decenas de miles de muertos y desaparecidos cuyo número total nunca se supo, y los supervivientes explicaron que los fusiles que utilizaban los rifeños eran de fabricación española. Poco después se descubría que el rey Alfonso XIII estaba implicado, con otros ministros y traficantes, en la venta de esas armas.
La investigadora María Rosa de Madariaga Álvarez-Prida escribe: “A propósito del Protectorado de España en Marruecos, dije en una ocasión que “aquel tinglado” había costado “miles de vidas humanas y millones de pesetas, solo para beneficio de unos pocos, que hicieron allí su agosto y se enriquecieron gracias a negocios sucios como el estraperlo, los desfalcos y otras corruptelas”. El primero el rey.
En las dos operaciones fallidas de Annual y Monte-Arruitz que costaron decenas de miles de muertos españoles y millones de pesetas, la Legión se estrenó. Participó en la Guerra del Rif desde su fundación en 1920 hasta su término, en 1927, siendo la acción más destacada en ese tiempo el conocido como «desembarco de Alhucemas», donde los actos de crueldad cometidos contra la población marroquí quedaron como retrato de ese cuerpo.
A su intervención en Marruecos, le sigue la represión de alzamientos populares como la Revolución de Asturias de 1934. El entonces comandante Francisco Franco fue el jefe de la Primera Bandera y lugarteniente de Millán-Astray. Los siguientes jefes del Tercio fueron los tenientes coroneles Valenzuela (1922–1923), Franco (1923–1935, posteriormente como coronel) y de nuevo el coronel Millán Astray.
La Legión participa también en la Guerra Civil, en el bando sublevado, entre 1936 y 1939, período en el que alcanza el máximo de sus efectivos, con 18 Banderas (unidad tipo Batallón), siendo muy importante su participación junto a las tropas de regulares indígenas (ambas unidades constituían el núcleo más combativo del curtido Ejército de África), y su participación fue decisiva para la victoria del bando sublevado.
El 10 de agosto de 1936, el general Yagüe marchó hacia Badajoz con 2250 legionarios. Una unidad de la Legión, cantando y gritando, asaltó la Puerta de la Trinidad. La resuelta resistencia de las ametralladoras y los tiradores republicanos frenó el asalto, pero la heroica resistencia de los defensores republicanos fue espantosamente represaliada cuando las tropas franquistas entraron en la ciudad. Está constatado que los legionarios tras la conquista de Badajoz saquearon la ciudad y asesinaron a miles de prisioneros y civiles. Muchos fueron detenidos y llevados a la Plaza de Toros, donde o bien fueron ejecutados, o bien esperaron hasta ser ejecutados en el cementerio. Los gritos de los moribundos pudieron oírse en la ciudad. Los asesinatos y las violaciones masivas continuaron durante varios días, lo que llevó a que Yagüe pasara a ser conocido por el apodo de “El Carnicero de Badajoz”. Incluso el comandante del Regimiento «Castilla», el coronel José Cantero Ortega, fue fusilado el mismo 14 de agosto, poco después de haber sido hecho prisionero. Las estimaciones más comunes apuntan que 4000 personas fueron ejecutadas, lo que en una ciudad que tenía 40.000 habitantes supone el 10 por ciento de la población, en unos hechos calificados por varias asociaciones de derechos humanos como crímenes contra la humanidad.
También se denunciaron estos hechos como genocidio en 2007. La denuncia ante la Audiencia Nacional no prosperó al encontrarse fallecidos los máximos responsables de la matanza y ser un delito que no estaba tipificado cuando se cometió. Una excusa vergonzosa cuando el Tribunal de Nuremberg después de la II Guerra Mundial juzgó a los dirigentes nazis por crímenes contra la humanidad que tampoco habían sido antes tipificados. Fue precisamente ese proceso el que introdujo la definición y calificación del crimen. Pero ya se sabe que España es diferente.
La matanza de Badajoz no fue un caso único en la marcha de la columna de Yagüe por tierras extremeñas. En cada ciudad conquistada por los hombres de Yagüe numerosos civiles fueron víctimas de sus furia mortal. De hecho, más de seis mil personas fueron asesinadas sólo en la provincia de Badajoz (incluyendo la capital de provincia). Muchas de estas víctimas eran obreros y campesinos, y pasaron a formar parte de la represión franquista o terror “blanco”. Las mujeres fueron sistemáticamente violadas por las fuerzas de la Legión. Todavía las poblaciones que sufrieron la masacre recuerdan el espanto de aquellos episodios.
No termina aquí la gloriosa historia de la Legión. Es también protagonista en la guerra de Sidi-Ifni de 1957-58 y en la crisis por la descolonización del Sahara Español (1972-1975). Primero participa en la represión del pueblo marroquí en una deshonrosa guerra colonial, y después abandona, huyendo despavorida, al pueblo saharaui en las garras de la monarquía alauita. Toda una hazaña.
Este es solamente un breve resumen de la indigna historia de ese cuerpo militar mercenario que hoy recibe el homenaje del gobierno socialista. Ha hecho falta que se implantara esta farsa de democracia que disfrutamos, que gobernaran aliados el PSOE y Unidas Podemos, donde está inserta Izquierda Unida, para que se ensalzaran los méritos de unos sicarios dedicados al pillaje y el crimen que tienen el honor de haber sido creados por el lisiado demente Millán-Astray. Comandados por Franco y Yagüe participaron en las guerras coloniales en las que se embarcó la monarquía, en la represión de los alzamientos populares, en el genocidio de Badajoz y en todas las acciones de la Guerra Civil en el bando franquista, para apoyar la que sería la dictadura más larga y sangrienta que ha soportado el pueblo español.
Para colmo de la perversión ideológica que ha asumido esta falsa izquierda que nos gobierna se está incitando a las mujeres a inscribirse en ese infame cuerpo, y, como ejemplo de participación femenina una mujer, la ministra de Defensa Margarita Robles, leyó su elogio. A lo peor, a algunas feministas les parece signo de la igualdad que tanto proclaman.
Madrid, 24 septiembre 2020.




Nunca he comprendido que todavía exista en democracia y que su himno sacrílego sea tolerado por la iglesia del siglo XXI.
Más allá de la propaganda militarista, la Legión es algo, evidentemente, a extinguir. Sólo hay que ver su “retrato” en la magnífica película de Amenábar, “Mientras dure la guerra”… Sin guerras no caben “legiones”. Salud.