Lidia Falcón II O´Neill||
Abogada y escritora. Presidenta del Partido Feminista de España||
Miguel Iceta, desde su puesto en el Consejo de Ministros, acaba de obsequiarnos con una sentencia lapidaria sobre el indulto a los condenados por el “procés” de Cataluña, que el gobierno de España tiene que dilucidar. Preguntado si la concesión del indulto no tendría un coste político para su partido, respondió, con una taimada sonrisa de seguridad en sí mismo: “¿Y la legalización del Partido Comunista no tuvo un coste político para Adolfo Suárez?”.
No sé si esta respuesta se ha elaborado en el argumentario del partido para que sus militantes, y especialmente sus dirigentes, sepan qué responder a la curiosidad de los periodistas ante el dilema, no pequeño, de otorgar o no el susodicho indulto. Pero que el tema sea peliagudo y que Pedro Sánchez se encuentre entre la espada y la pared ante los chantajes de los partidos independentistas catalanes, de los que depende la supervivencia del gobierno de Madrid, no le da derecho a Iceta a argüir semejante comparación.
En primer lugar, Adolfo Suárez no pagó más coste político por la legalización del PCE que la dimisión del Almirante Pita da Veiga, del que no se volvió a saber. Que el PCE iba a ser legalizado, de la misma manera que lo estaban todos los Partidos Comunistas de los países de nuestro entorno, era un compromiso obtenido con el permiso de la CIA, la OTAN y el Mercado Común. Y lo que rabiaran los fascistas irredentos se las traía al pairo a todas esas instituciones y al pueblo español, que en las elecciones de 1977 no le dieron a las formaciones falangistas y franquistas más que el 4% de los votos.
Parece que a Iceta no le enseñaron ninguna de estas peripecias históricas, e ignora los acontecimientos fundamentales de la Transición. Incluidos los resultados electorales de las principales y trascendentales elecciones que se celebraron en aquellos años.
Pero lo que resulta más insultante es que compare a los políticos catalanes, condenados por haber intentado separar Cataluña de España, en unas maniobras perversas, abusando de su poder, con la ejemplar conducta del Partido Comunista durante la dictadura y la posterior Transición.
Ya sabemos que el PSOE ha manifestado siempre su hostilidad y su desprecio hacia el PCE, para desprestigiar y descalificar al cual no ha ahorrado estrategias, pero, 45 años más tarde, cuando además ya no es enemigo a batir, que Iceta pretenda que su política es comparable con la del PdCat y Esquerra Republicana, es un escándalo.
No sólo el PCE sacrificó a sus mejores hombres y mujeres en la lucha antifranquista y por implantar una democracia en España, sino que jamás llevó adelante actuaciones como las que organizaron en los días de septiembre y octubre de 2017 los partidos burgueses y avariciosos, que encubren sus propósitos de rapiña del pueblo español con las pomposas proclamas identitarias y patrióticas. Como decía Samuel Johnson, “el patriotismo es el último refugio de los traidores”.
Ya se sabe que la traición es la práctica habitual de los políticos. Pero, en este caso, el señor Iceta podía ahorrarse tan infame comparación para justificar el indulto, que, sin duda, deben de estar cocinando en las calderas de la Moncloa, con el único propósito de no perder el apoyo de ERC y del PdCat, lo que podría significar la caída de su gobierno.
Pero, incluso en esas circunstancias, el PSC y su dirigente deberían tener un poco más de honradez al recordar al PCE. Porque ni Iceta, ni González ni Sánchez, ni ninguno de los barones, y los alcaldes y los diputados socialistas hubieran accedido a sus cargos si el PCE no hubiera apostado, sin vacilaciones, durante cuarenta años, por enfrentarse sin miedo a la terrible represión franquista. Porque en ese tiempo el PSOE ni estaba ni se le esperaba y el PSC ni siquiera existía.
Madrid, 28 febrero 2021.




Siento pena que un partido como este tenga que opinar de manera tan sesgada sobre algo como es la unidad de españa…la infamia queer me había hecho replantearme el voto a favor del partido feminista, pero.. me temo que ya no hay que votar.
A Iceta se le debe decir algo muy elemental: la deriva de la situación de Cataluña, desde la misma transición, no habría sido posible sin la acción e inacción taimadas del PSC. Para eso fue creado. El PSOE fue colaborador necesario. Al menos Guerra ha manifestado la traidora dejación que supuso la eliminación de la federación catalana del PSOE.