Por una ciudadanía mundial

Julián Arroyo Pomeda||

Catedrático de Filosofía||

Este nuevo libro de la filósofa Adela Cortina (*), catedrática de Ética de la Universidad de Valencia, se titula como uno de sus capítulos, el décimo, precisamente, pero para llegar aquí va haciendo un recorrido por el resto. Se lee cómodamente y, probablemente, la intención de la autora sea que llegue a todos. Se ha descrito con ocasión de la pandemia, en la que se han tenido que tomar medidas extraordinarias. ¿Por qué se han tomado entre nosotros estas y no otras? Porque tenemos un carácter (êthos), que se ha ido forjando antes y a lo largo de la COVID-19, durante la vida cotidiana. Ante unos retos determinados se impone la toma de medidas para superarlos. Tales efectos se van describiendo en el desarrollo de los capítulos.

 

 

El primero es el cuidado de la vida, dado que nos rodean la vulnerabilidad y la interdependencia. Por eso se impone ejercer una crítica cordial y de la responsabilidad. Luego necesitamos también cuidar la democracia, que se encuentra en recesión y hay veces que no funciona.

Se plantean dilemas, que no son tales, sino problemas pendientes, como la seguridad frente a la libertad. En determinados momentos es la seguridad la que está en alza. No se trata de quitar las libertades, sino que para ejercerlas necesitamos estar seguros, porque de lo contrario estas no valdría nada. En cambio, hay quien se empeña en contraponerlas para situar la libertad como el gran eslogan. Tal actuación es pura estupidez, pero, desgraciadamente, hay muchos que se dejan engañar como si no hubiera tiempo de libertades.

Para vivir se necesita una buena economía. Esto es indiscutible, pero no lo es todo, también es necesario construir una ciudad justa. Por eso hay que establecer una sinergia entre sectores.

La pandemia ha puesto de manifiesto a los más vulnerables, que son los ancianos. La gerontofobia es un atentado a la dignidad humana y esto hay que sacarlo a la luz, porque afirmar el valor de la vida incluye a toda vida. Las residencias de mayores y la ayuda domiciliaria se han descuidado demasiado en estos tiempos. Se discute y se debate en el momento, pero luego pasa y no aprendemos que es necesario plantear una nueva gestión y una nueva concepción de las residencias de mayores. Se trata de una necesidad social, que no puede dejarse solamente en manos privadas, cuyo depósito es hacer. Hay negocios que son legítimos, pero la atención residencial ha dejado bastante que desear y parece que no se va a cambiar apenas nada, cuando habría que resolver con urgencia estas injusticias sociales. Tampoco hay que rechazar de plano las Residencias privadas, pero haciendo la salvedad de que estas son únicamente para quienes las puedan pagar.

La democracia no es sólo un sistema político del gobierno, sino mucho más. Hay que establecer todo un sistema de cultura democrática. Aquí deberíamos considerar tanto la importancia de las Humanidades como las Tecnologías. Por ello es importante atender también a la palabra, además de hacerlo la razón. De la misma manera cuentan también las emociones y los sentimientos, por lo que hay que prestar atención a los populismos.

Todo lo anterior no se podría alcanzar sin una ética cosmopolita, cuya base modélica fue establecida por Kant. Cortina la describe como un proyecto educativo, político y jurídico. Este es el gran legado kantiano, el cosmopolitismo. Podemos tener esperanza en ello, ya que la esperanza es una virtud moral, que nos impulsa y obliga al mismo tiempo.

Dije al principio que este trabajo es cómodo de leer y también fácil. Esta es su virtud y al mismo tiempo su defecto. Adela Cortina ha dedicado toda su vida a investigar estos temas, por lo que hay aspectos que parecen muy conocidos ya. Otras veces hemos podido leerlos incluso en los artículos publicados por ella en periódicos. Nunca está de más recogerlo todo y formar un conjunto para que se pueda tener un fácil acceso, pero de la profesora Cortina siempre se espera más, porque nos tiene acostumbrados a investigaciones rigurosas. La propia editorial Paidós contribuye a ello, presentándola en la portada como la autora de Aporofobia, que también ha publicado en la misma editorial.

En la penúltima página me llama la atención el tratamiento que hace de China y Estados Unidos. Habla del poder estadounidense frente al poder opaco del capitalismo comunista chino. Mientras que uno recibe un tratamiento más neutro, la otra aparece mucho más marcada. No digo que la definición no sea correcta, pero, si se quiere establecer la conectividad, habría que cuidar mucho más las denominaciones. Después parece que suaviza algunas cosas, afirmando que la demonización incrementa las barreras. Además, ¿por qué hablar de China y no incluir a Rusia? Quizás ronden por aquí la política y serias razones geoestratégicas. Tampoco deberíamos olvidar a Corea. En todo caso, las cosas no van nada bien a este nivel cosmopolita, ni siquiera en Europa. Se trata de un gran ideal por el que merece la pena luchar, pero que está muy alejado todavía.

*Cortina, A. Ética cosmopolita. Barcelona: Paidós (2021). 206 páginas.

 

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