También inclusivizan los himnos

Arturo del Villar||

Escritor, poeta, editor y periodista. Presidente del Colectivo Republicano Tercer Milenio||

Parecería que, después de haber traducido el Nuevo testamento al lenguaje inclusivista, se calmaría el furor revisionista de los inclusivizadores, pero no es así. Debo emplear términos inexistentes en el Diccionario de la lengua española elaborado por la Real Academia Española, porque, afortunadamente, la moda de destrozar el idioma no ha infectado (¿toda-vía?) a los académicos, y la jerga no ha entrado hasta ahora en sus páginas.

   

La última inclusividad la ha perpetrado (por el momento) la cantante (o cantanta) Magalí Sare, con la colaboración del contrabajista (o contrabajisto) Manel Fortià. La cometieron el 24 de mayo de este 2021, al pretender animar la toma de posesión de Pere Aragonès como nuevo president de la Generalitat de Catalunya. Mal comienzo ha tenido. 

 

Magalí y Manel in fraganti ataque a Els segadors.

 

Estaban firmes en pie los invitados, cuando faltó poco para que los más sensatos se cayeran de bruces, al escuchar la versión inclusivista del himno nacional catalán, Els segadors. Han descubierto los culpables que no fueron segadores, sino segadoras, ni defensores, sino defensoras de la tierra, quienes inspiraron la letra guerrera del himno. Allí no había ni un hombre siquiera. Hasta ahora el castellano utilizaba el masculino genérico para incluir a hombres y mujeres, pero el femenino carece de esa facultad. De modo que al decir segadores antes se contaba también con las segadoras, pero al decir segadoras se limita el término a las féminas solamente.     

   

Por fortuna, el seny catalán sin duda impedirá la expansión de este delito de lesa gramática, mientras avanza en el castellano porque sufrimos un Gobierno ignorante y presuntuoso, dispuesto a reescribir la historia para meter mujeres en todos los capítulos, y acusar de machistas a quienes deseamos hablar bien. Le decimos con la letra de Emili Guanyavents lo que le deseamos: Endarrere aquesta gent / tan ufana i tan superba! 

Asusta suponer lo que harán con el Himno de Riego, que es un canto guerrero masculino, porque hasta hace poco tiempo las guerras las libraban los hombres, quedando limitado el papel de las mujeres al de ser cantineras. En Hondarribia todos los años se celebra un alarde para recordar a las cantineras, convertidas en heroínas o poco menos, cuando en realidad su papel  consistía en ponerse a disposición de la tropa, no solamente para servir el vino, sino también para otros servicios propios de su sexo.                           

   

Cuando le llegue la hora de la inclusivización a la letra del coronel Evaristo San Miguel, los inclusivizadores que la inclusivicen tendrán que resolver un problema en la cuarteta “De nuestros acentos / el orbe se admire, / y en nosotros mire / los hijos del Cid”, ya que eso lo catalogarán como  puro (o impuro) machismo. Ahora bien: si inclusivizan el último verso tendrán que traducirlo por “las hijas del Cid”, que ocupan un papel destacado en el Poema de mio Cid, en donde se las llama doña Elvira y doña Sol. De ese modo, o convierten las mesnadas cidianas en una tropa mujeriega, o conculcan el sentido del canto.

   

Lo único que nos han  dejado a los republicanos españoles es la bandera tricolor y el Himno de Riego. Todo lo demás lo incautaron los militares monárquicos sublevados al ganar la guerra que organizaron. Si ahora los inclusivistas nos desbaratan el Himno con sus correcciones (o incorrecciones) de género nos será imposible continuar cantándolo. No parece haber modo de inclusivizar rítmicamente la figura femenina en compañía del hombre, no resulta bien cantar “¡Que tiemblen, que tiemblen, / que tiemblen los malvados / al ver al soldado y a la soldada / la lanza esgrimir!”         

   

Si la tropa de Riego hubiera debido cantar el Himno inclusivizado, no habría conseguido ninguna victoria, y hasta Fernando VII se burlaría de unos hombres (y mujeres) duchos (y duchas) en el manejo de las armas, pero inútiles para el canto marcial capaz de infundirles valor para el combate. Si los inclusivizadores del idioma se atreven (que se atreverán, porque ya han demostrado ser capaces de cometer cualquier abominación) a reescribir nuestro Himno, habrán conseguido callarnos, puesto que no vamos a cantar el engendro resultante por vergüenza (sentimiento desconocido para ellos), y si cantamos la versión original nos acusarán de machistas y propondrán que nadie se haga republicano. 

   

¿A ver si va a resultar que los inclusivizadores son fascistas? Por de pronto, han anulado Els segadors, que estuvo prohibido durante la dictadura. A vigilar quién es el siguiente, y no nos fiemos de ellos. 



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